sábado, 16 de julio de 2011

CAPÍTULO 6: ¿Sesión fotográfica?

Capítulo 6: ¿Sesión fotográfica? :S 


- ¡Hey! ¿Por qué te vas? Creí que la estabas pasando bien conmigo... 
- Perdona Gaby... Pero todo el mundo mirandome así me pone incómoda
- ¿Y a dónde vas? -preguntó- ¿Crees que serás bienvenida en tu sala común? ¿Siquiera en tu habitación?
No había pensado en eso. ¿Adonde podría ir? ¿Harry estaba en la misma situación?
- Voy a buscar a Harry...
- ¿De que serviría eso?
- Bueno... Supongo que el debe estar en mi misma situación...
- Bien, pero te acompaño.
- ¿Por qué? -pregunté-.
- Bueno... No tengo nada mejor que hacer y mientras estés conmigo, nadie se va a meter contigo -esbozó una sonrisa malvada y reí-.
Caminamos por los pasillos de Hogwarts, salimos en dirección al barco de Durmstang y Gaby se sentó al lado del lago donde se hallaba el calamar gigante.
- ¿Cómo nos va a ayudar esto exactamente a encontrar a Harry? -pregunté sentándome a su lado-.
- ¿Qué? Ah si, Harry... Bueno, yo solo quería tomar el sol, y tu me seguiste
Fruncí el ceño. Ya había abierto la boca para protestar cuando habló
- Era broma, allí está, míralo.
Harry estaba discutiendo con Hermione al lado de unos árboles. Me acerqué a ellos y pude oír su conversación.
- ¡Harry! ¡Esto es serio! -dijo Hermione notariamente preocupada- ¿Sabes lo que hay que hacer al llegar al castillo no?
- Darle a Ron una buena patada en el--
- ¡No! ¡Escribirle a Sirius!
- ¿Sirius? -pregunté, saliendo de entre los árboles- ¿Van a escribirle?
- Hola Violet -refunfuñó Harry- ¿Que tal la estás pasando tu? 
- No muy bien -contesté- Ron no es el único pelirrojo amargado. ¿Van a escribirle a Sirius?
- ¿Por que te interesa tanto? -preguntó Hermione-.
- Bueno... Sirius me cae muy bien -admití- ¡Pasar tanto tiempo en Azkaban sabiendo que era inocente! En ese horrible lugar... -dije entrecortado- Se pierden todas las esperanzas... ¡Y el logró conocerte! Solo para que conocieras la verdad... Y vengarse de Pettigrew... Y tal vez el podría saber algo de...
- ¿Algo de que? -preguntó Harry-.
Negué con la cabeza
- ¿Nos estás ocultando algo? -preguntó Hermione-.
Volví a negar.
- Harry, ¿No te has preguntado quien querría poner tu nombre en el cáliz? -pregunté-.
- Pues... Voldemort, ¿No?
- Bien, ahora, ¿Te has preguntado quien querría poner el mío?
Harry dudó por un momento, cuando habló
- Dolohov... -dijo más para sí mismo que para Hermione y para mí-.
- Exacto. Y mira -dije enseñandole los papelitos- Los pedí para examinarlos. Si te fijas, los dos papelitos tienen la misma caligrafía y el mismo tipo de papel, eso quiere decir...
- ...Que quien puso tu nombre en el cáliz... ¿Puso el de Harry? -asumió Hermione-.
Asentí.
- Pero, ¿Quien se habría colado a Hogwarts? ¿Quien se habría tomado tantas molestias? ¿Dolohov? ¿Bellatrix? No creo que Voldemort tenga planes de matarme por ahora. ¿Quien sabe? Tal vez siga creyendo que estoy de su lado... Pero estoy más que segura de Dolohov no tiene otra misión por el momento, aunque no conozco los planes de Bellatrix... Se necesita de una persona desquiciada para conocer el cerebro de otra persona desquiciada -dije pensando en Gabriela- Si la persona que metió tu nombre y el mío en el cáliz de fuego es la misma: ¿Quién es? ¿Crees que Sirius conozca a alguien?
Nadie respondió. 
- Pensé en que... Aunque no lo creo... -dije algo indecisa- Si el que puso nuestros nombre en el cáliz los escribió, tal vez podamos reconocer su caligrafía... 
- Buena idea -dijo Harry, pero cuando abrió la boca Hermione se apresuró a decir-.
- No fue Snape.
- ¿Como estás tan--
- Mira -dijo blandiendo el papelito en su cara- Esta no es su letra, y bien que la he visto muchas veces en Pociones.
- Bien -refunfuñó Harry- No fue Snape, ¿Entonces...?
- Bueno... -pensé- No creo que haya sido ningún profesor... Nadie es lo bastante torpe. Si encontrásemos alguna letra más... Yo que sé, ¿En un papel suelto?
- No lo creo -objetó Hermione- No creo que fuera tan tonto como para escribir en alguna otra pare ¿No creen?
Pensé por un momento
- Eso era lo que me temía... Pero bueno, no pierdo nada tratando de comparar su letra con la de algún sospechoso ¿No? 
- Claro... -dijo Harry- Si me dieras mi papelito--
- ¿Van a ayudar? -pregunté-.
- Por supuesto -dijo Harry- Estoy involucrado tanto en esto como t--
- ¿Hermione?
Asintió después de un minuto.
- De acuerdo -dijo- Pero igual creo que sería una pérdida de tiempo...
- Bien -dije entusiasmada, entregándole a Harry el papel con su nombre- Esto no es algo que se pueda investigar en la biblioteca -le aclaré a Hermione al ver su expresión- Y sé que es casi inutil, pero si ven algo avisenme. Ten Hermione -dije entregándole el papelito- Créeme, lo he visto tantas veces que casi puedo igualar la letra.
- Lo mejor será escribirle una carta a Sirius explicando lo que pasó -dijo Hermione- Recuerda que te pidió que lo mantuvieras informado...
- De acuerdo -dijo él-.
- Y Harry -intervine- Mantenme informada de Sirius, ¿Si?
Asintió.
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Conforme pasaban los días, pensé que no se podría poner peor; hoy me acuerdo de cuando pensé eso, y me pregunto: ¿Que diablos tenía en la cabeza? ¡Se puso mucho peor! Los de Hufflepuff no me dirigían palabra ni aunque tuvieran que hacerlo: Esto lo comprobé en clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas el lunes, cuando un excreguto de cola explosiva le explotó a Hannah Abbott en la mano y cuando iba a ayudarla, se alejó tan bruscamente que todos me miraron como si yo fuera la que había explotado en su mano. No había vuelto a hablar con Cedric y la única de Hufflepuff que a la que parecía agradarle era Gabriela. A la hora de comer, me sentaba apartada, en un rincón de la mesa de Ravenclaw, tan lejos de ellos como de los estudiantes de Beauxbatons. No todos me odiaban, pero no quería hablar con nadie si no estaba con Ginny. Los del equipo de Quidditch si me creían, especialmente Jeremy, Brad y Duncan. Después de comer, fui a Aritmancia, compartíamos con Gryffindor así que me senté junto con Hermione.
Terminada la clase, la profesora Vector no nos dejó tarea. 
- ¿Que tienes ahora? -pregunté-.
- ¿Por que lo preguntas? -dijo mientras nos juntábamos con Harry- Hola Harry, ¿Que tal Adivinación?
- Genial -dijo Harry en tono irónico- Voy a morir en tres días.
- ¿Qué tienen ahora? -pregunté- No me apetece ir a Transformaciones...
- ¿Podemos faltar a las clases? -preguntó Harry-.
- No es que pueda... -dije- Es que no me provoca...
- Me parece que pasas demasiado tiempo con Gabriela -Hermione frunció el ceño-.
- Además, -dije ignorando su comentario- planeo leerme la Historia de Hogwarts -dije sacando un ejemplar de mi bolso-.
- ¿Para que? -preguntó Harry- Podrías preguntarsela a Hermione... Se la sabe de memoria...
- Quiero leerla para ver si descubro algo importante -aclaré- Y no es lo mismo preguntarselo a Hermione- ¿A donde vamos? -pregunté cuando comenzamos a bajar la tercera escalera-.
- Tenemos doble hora de Pociones -dijo Harry-.
- Pensándolo mejor... -dije comenzando a retroceder-.
- Oh no, ahora te vienes -dijo Hermione entre risas, jalando mi brazo-.
Al llegar a las mazmorras, nos encontramos con los de Slytherin, cada uno con una insignia muy grande en la túnica. Al acercarnos, pude ver que tenían un mensaje escrito en rojo:
Apoya a CEDRIC DIGGORY:
¡El AUTÉNTICO campeón de Hogwarts!
- ¿Te gustan Potter? -preguntó Draco en voz muy alta cuando llegamos- Y eso no es todo, ¡Mira!
Apretó su insignia contra el pecho y el mensaje desapareció, dando lugar a otro escrito en verde:
POTTER APESTA
Todos los de Slytherin empezaron a reir y apretaron sus insigneas contra el pecho, de modo que todo el pasillo quedó alumbrado en verde. Noté que Harry estaba rojo, pero no de vergüenza, sino de furia.
- Muy bonitas te quedaron, Draco -dije-.
- ¿Por que crees que las hice yo? -preguntó en un tono divertido-.
- Porque si las hubiera hecho Parkinson diría: 'Me creo superior a Vinderwall' o 'Draco Malfoy es mucho mejor que Cedric, ¡Votemos por él!' -dije imitando la pesada voz de Pansy en mis comentarios- Además, todos los demás se conforman con fastidiarnos de la manera más simple--Aparte de que no tienen la inteligencia para hacer uno de... Estos -dije observando uno entre mis manos.- Así que creo que es más que evidente que tu las hiciste -dije tirandolo hacia un lado- Espera, ¿Por que no sale mi nombre aquí? Créeme que si eso -dije señalando a Pansy- las hubiera hecho saldría más grande que el de cualquier otro.
- ¡Ah! -exclamó Pansy- ¿Sedienta por fama, Vinderwall?
El grupo de chicas de Slytherin (liderado por Pansy ¬¬) empezó a reír. La misma idiota empezó a reír.
- ¡Veo que no saben usar la lógica! -murmuré ofendida porque se reían de mi razonamiento- ¡Idiotas! ¡Y no quiero fama, que ya tengo bastante!
- ¡Ah, muy divertido! -le dijo Hermione a Parkinson y a su grupo de chicas- ¡Derrochan ingenio! 
- ¿Quieres una Granger? -dijo Draco, ofreciéndosela- Tengo por montones. Pero con la condición de que no me toques la mano, me la acabo de lavar y no quiero que una sangre sucia me la manche.
- ¡Draco! -grité furiosa-.
¡Ahí va otra vez! ¡Insultando a Hermione! ¿Quién se cree para ir molestando a mis amigos? Menos mal que habían testigos porque si no yo... ¬¬ 
Ron estaba apoyado contra el muro junto con Dean y Seamus, sin hacer nada, ¿Cómo podía dejar que Draco le hablara así a Hermione?
La ira de Harry se iba acumulando y en cualquier momento podría estallar. En un abrir y cerrar de ojos, sacó su varita y apuntó al rubio. Todos los que estaban cerca se apartaron por el pasillo.
- ¡Harry! -exclamó Hermione-.
- Vamos, Potter -lo desafió con traquilidad, sacando su varita- Ahora que no tienes a Moody para que te proteja, a ver que puedes hacer.
Todos se apartaron más. Hermione quería impedir que lucharan pero un duelo no le vendría mal a Harry, Draco podría estar haciéndole un favor al practicar con él para la primera prueba y quería ver que le diera una paliza al rubio de una vez, ya que no pude darme el lujo en mi pelea interrumpida por Ojoloco. Estaban en el medio del corredor. Se miraron a los ojos por un minuto y atacaron justo al mismo tiempo.
- ¡Furunculus! -gritó Harry-.
- ¡Densaugeo! -exclamó Draco-.
Los hechizos fueron a dar al adversario, pero chocaron en el aire y rebotaron en ángulo. El hechizo de Harry le dio a Goyle en la cara, donde le brotaban forúnculos grandes y feos, a punto de estallar. Para mi amargura, el hechizo de Malfoy le dio a Hermione, que se tapaba la boca con ambas manos.
- ¡Hermione! -grité y me acerqué a ella- ¡Quita las manos! ¡Deja que te ayuden!
- ¡Hermione! -exclamó Ron acercándose para ver lo que pasaba-.
Vi a Ron retirar las manos de la cara de Hermione. Fue impresionante ver sus incisivos, que de por sí ya eran grandes, creciendo a una velocidad considerable. Se parecía a un castor. Sus dientes ya pasaban la barbilla. Gritó al sentirlos allí.
- ¿A que viene todo este ruido? -preguntó una voz apagada. Era Snape-.
Todos los de Slytherin, Gryffindor y yo empezamos a gritar para poder explicar lo que sucedió. Snape apuntó a Malfoy y lo escogió a él para que lo explicara, claro, la mejor persona que podría haber elegido ¬¬
- Potter me atacó, señor--
- ¡Nos atacamos el uno al otro al mismo tiempo! -gritó Harry-.
- ... Y le dio a Goyle, mire...
Snape examinó a Goyle hasta que le dijo
- Ve a la enfermería, Goyle.
- ¡Malfoy le dio a Hermione! -exclamé- ¡Mírela!
Le ordené a Snape que viera a Hermione, y lo hizo de mala gana. Parkinson y las demás se reían silenciosamente detrás de Snape. Les hice un gesto de que les iba a cortar la cabeza.
- No veo ninguna diferencia 
Hermione ahogó unos sollozos y se le empañaron los ojos.
- ¡¿Cómo es que puede ser tan cruel?! -exploté- ¡Tan arrogante e insensible! Pero claro, al tratarse de un Slytherin... ¡No superará su odio hacia Gryffindor solo por lo que sucedió cuando era joven! ¡HIPÓCRITA DE--
- ¡50 puntos menos para Ravenclaw, Vinderwall! -exclamó- Le aconsejo que se vaya a Transformaciones ahora.
- ¡No puede decirme que hacer! ¡Es un viejo desagrada--
Pero no pude terminar la frase. Snape brincó hacia donde estaba y agarró con fuerza el cuello de mi camisa, atrayéndome hacia él y levantándome del suelo lo suficiente para poder alcanzarlo sólo con la punta de los pies. Ambos nos mirábamos con un intenso odio: queríamos arreglar esto a los golpes; a Snape pudieran haberlo despedido por haberme golpeado, pero a mí podrían expulsarme y al no tener sitio al cual ir, tendría que regresar con mis tíos. Pasados unos minutos, solo gruñó algo entre dientes y, sin siquiera abrir la boca, dijo
- Otros 50 puntos menos. Vaya, creo que es un récord personal -dijo con una sonrisa de satisfacción en el rostro y soltándome con fuerza- En cuanto a la chica-castor--
Harry y Ron tuvieron suerte de gritar lo que opinaban al mismo tiempo, porque, aunque se escuchó, no se entendió tan bien. 
- Perfectamente, 50 puntos menos para Gryffindor, y Weasley y Potter se quedarán castigados. ¡Usted también, Vinderwall! Ahora entren, o tendrán que quedarse castigados una semana entera.
Salí corriendo tras Hermione, que se dirigió a la enfermería.
- Castigada, ¡Castigada! ¡Y 100 puntos menos! ¡Claro! ¡Si de Snape se tratase, Ravenclaw podría despedirse de la Copa de la casa dentro de los próximos 10 años! ¡Ojalá hubiéramos solucionado esto a los golpes! ¡Ya me gustaría a mí ver su expresión cuando Dumbledore lo expulsara! ¡Maldita corbata! -exclamé mientras me quitaba la corbata que estaba ahorcandome alrededor del cuello y la colocaba alrededor de este sin amarrarla- Viejo amargado, desagradable, no puede dejar su orgullo de lado nunca, pero claro, como nunca tuvo amigos... -reí mientras hablaba conmigo misma- Ahora que lo pienso, el castigo y los puntos valieron la pena. Ponerlo en su lugar frente a los Slytherin es una ocasión que tal vez no se me vuelva a presentar... ¡Y ahora viene Draco con sus insignias! Mayor estupidez no se le pudo ocurrir... Me pregunto cuánto tiempo libre tiene ese chico... ¿Y por qué mi nombre no aparece en ellas? Puta Parkinson, yo no quiero más fama... Pero... Y si Draco... ¿Y si él aún...? No -contesté firme rechazando tanto esa opción como las lágrimas que estaban a punto de desbordarse- ¿Por qué tenía que ser mi nombre? ¿Por que no podían haber sido Fred y George? ¡Harry tampoco se buscaba esto! -suspiré, gruñí y me recosté contra la pared frente al aula de transformaciones- Apuesto a que a ellos les habría encantado que salieran sus nombres. Apuesto a que a Hermione no le haría mucha gracia pero por lo menos Ron y Ginny los hubieran apoyado... ¿Y tú que miras?
Ginny se había quedado mirándome extrañada al lado de la puerta. Tenía el libro de Transformaciones 'Avanzadas' para tercer curso sujeto firmemente con su dos manos y en su mirada había una mezcla de tristeza y desafío y pude entender que había escuchado más de la mitad de lo que había dicho.
- ¿100 puntos menos? -preguntó con la voz rota-.
- Trataba de defender a Hermione -le espeté- ¿No has entrado a clase?
Negó con la cabeza, pero cuando iba a responder me adelanté
- ¿Y que esperas? -pregunté bruscamente-.
- ¿También estás castigada? -preguntó ignorando mi último comentario-.
- Si bueno, Snape me odia, no me sorprende que me haya castigado porque hasta yo creo que me lo merecía, -dije con un tono irónico- pero por lo menos no voy a estar sola, Harry y Ron...
- ¿También los castigaron?
Asentí con la cabeza. 
- ¿No tendrías que entrar a clase? Deberías tomar apuntes considerando que tu tienes que hacer los exámenes finales... Tendremos suficiente tiempo para hablar en la sala común ¿No crees?
Asintió. Pude ver un intento de sonrisa asomarse por sus labios, pero hasta ahí. Abrió la puerta lentamente y entró por ella. Al otro lado pudo oirse claramente 'No la encontré, Profesora McGonagall'. Pensar que me estaba salvando el pellejo, ya era suficiente con un castigo y 100 puntos menos... Al fin y al cabo Ginny ya no estaba molesta conmigo y eso me dio ánimos para continuar con mi camino hacia la enfermería.  
Al entrar, pude ver a Hermione sentada en una camilla y a la señora Pomfrey sosteniendo un espejo delante de ella con una mano y una... ¿Herramienta? Con la otra.
- Avísame hasta donde los tenías...
Hermione hizo un sonido de asentimiento, ya que tenía la boca abierta y sus dientes eran demasiado grandes como para poder hablar.
- ¿Hermione te encuentras bien? -pregunté-.
La señora Pomfrey me reconoció apenas me vio.
- ¡Violet! -exclamó- ¿Cómo te encuentras? Pensé que estarías con el señor Bagman
- Ehh... Muy bien, gracias, ¿Con el señor Bagman?
- Si, ¿No te han dicho?
- ¿Decirme que?
- Todos los campeones deberán reunirse en un aula... Creo que les quieren tomar unas fotografías... ¡Por favor, niña, arréglate esa corbata!
Por la cara que puso Hermione, supe que pensamos lo mismo: Si el que vaya a buscar a Harry meciona 'fotografías' en frente de Ron, la cosa se pondrá seria, y si las menciona en frente de Snape, se pondrán peor.
- Ah bueno... Ya me voy... ¡Adios Hermione!
Subí y pude ver a Harry y a Colin Creevey en las escaleras
- ¡Harry! -me apresuré a subir-.
- ¡Violet! -exclamó- ¡¿Cómo está Hermione?!
- Se encontrará mejor -dije con una sonrisa- Em... -aparté a Colin- Mejor. 
Colin me miró furioso pero a la vez dando saltos.
- ¿Puedo acompañarlos? ¿Puedo? ¿Puedo? Tal vez pueda faltar a una clase y me hagan una entrevista a mi también ¡Yo mismo puedo tomarte las fotos Harry!
Harry y yo nos miramos.
- Lo siento Colin... -empezó Harry-.
- Lárgate enano -ordené y obedeció algo decepcionado- ¿Mencionó algo de las fotografías en frente de Ron?
- Sí que lo hizo ¬¬
- ¿Y no te dijo nada?
- Se limitó a mirar al techo -dijo Harry con furia- ¡Como si yo me estuviera buscando ser famoso!
- Calma Harry -dije- Ya verás que se le pasará...
- Si claro -dijo mientras terminamos de subir las escaleras- Cuando me partan el cuello o me maten.
Llegamos a un aula bastante pequeña. Colocaron los pupitres hacia el fondo para dejar un amplio espacio, pero habían juntado tres de ellos delante de la pizarra y los forraron de terciopelo. Detrás de estos habían colocado seis sillas y Ludo estaba sentado en una de ellas, hablando con una bruja que no conocía que llevaba puesta una -horrible- túnica color fucsia. Como siempre, Viktor estaba parado en un rincón, sin hablar con nadie. Cedric y Fleur conversaban y esta parecía mucho más amable de lo que se le veía la vez anterior. Ludo pareció notar nuestra presencia y saltó de un brinco.
- ¡Ah, aquí están! ¡Los campeones cuatro y cinco! Entren, chicos, vamos... No se preocupen: esto es solo la ceremonia de comprobación de la varita...
- ¿La qué? -pregunté-.
- Comprobación de varitas. Tenemos que comprobar que sus varitas se encuentren en perfectas condiciones para que no den ningún tipo de problema. Como sabrán, son las herramientas más importantes con las que van a contar en las pruebas... -explicó- El experto está arriba en estos momentos con Dumbledore. Luego habrá una pequeña reunión fotográfica. Esta es Rita Skeeter -añadió, señalando a la bruja con la mano- Trabaja para El Profeta y va a escribir un pequeño artículo sobre el Torneo.
- A lo mejor no tan pequeño, Ludo -dijo Rita mientras miraba a Harry- Me pregunto si podría hablar un ratito con Harry antes de que empiece la ceremonia... -dijo sin apartar sus ojos de Harry- El más joven de los campeones... Ya sabes... Por darle un poco de gracia a la cosa.
Me aclaré la garganta. ¿Enserio acaba de decir el más joven de los campeones? ¬¬ Ron tiene razón, es muy fácil pasar desapercibida al lado de Harry, a menos que tus incisivos midan más de tres metros de largo, claro, Harry no buscaba nada de esto y eso era lo más irónico del asunto ¬¬.  
- ¡Por supuesto! -exclamó Ludo- Es decir, si Harry no tiene algún inconveniente...
- Eh... -vaciló Harry. El no quería llamar la atención-.
- Divinamente -sonrió Rita Skeeter-.
Sin perder un instante, se paró de la silla y se llevó a Harry a otra parte. Cedric dejó de hablar con Fleur y se me acercó.
- Hola... -dijo-.
- Hola -respondí-.
Se hizo un silencio. Trataba de mirar al piso pero Cedric trataba de que lo mirara.
- Quería hablarte respecto a lo que ocurrió el otro día--
- No importa -aclaré- Sé que fue un malentendido, eso es todo -sonreí-.
Por un momento pareció que eso no era lo que quería decirme, pero igual sonrió. 
- ¿Qué es la comprobación de las varitas? -pregunté-.
- Ah, eso. Es solo una prueba que van a hacerles para confirmar que no tengan ningún daño. No te preocupes, no es ninguna prueba del Torneo -dijo al ver mi expresión- Vamos a sentarnos, pronto llegará Dumbledore. ¿Qué te hiciste? -preguntó con sarcasmo al notar mi corbata- ¿Sabes que tienes que amarrarla alrededor de tu cuello cierto?
- No me digas -respondí con el mismo tono que había empleado él- ¿Quieres decir así? -pregunté acomodándome la corbata-.
- Y después así... -continuó él anudándola. No me había dado cuenta de que tan cerca estaba de mí, a penas a un parte de centímetros de mi boca. Cruzamos miradas por un momento y después de que desperté de un tipo de trance, fue que me di cuenta de lo cerca que estaba. Bajé la mirada algo apenada, y él se debió dar cuenta porque sonrió- Perfecto -murmuró al terminar de arreglarla- Como nueva.
- Gracias -terminé de decir después de unos incómodos segundos-.
Nos sentamos y poco después llegó Dumbledore, seguido por Harry que se sentó a mi lado.
- Permítanme presentarles al señor Ollivander -dijo Dumbledore ocupando su sitio en la mesa del tribunal- Se encargará de comprobar sus varitas para asegurarse de que se hallan en buenas condiciones para el Torneo.
El señor Ollivander cruzó la puerta y e hizo una reverencia. Yo lo conocía, el me había vendido mi varita. 
- Mademoiselle Delacour, ¿Le importaría a usted venir en primer lugar? -preguntó el señor Ollivander avanzando hacia el medio del aula-.
Fleur caminó hacia él y le entregó su varita. El anciano la hizo girar entre sus dedos y brotaron chispas oro y rosa. Luego, la acercó a sus ojos y comenzó a examinarla.
- Veinticinco centímetros... Rígida... Palisandro... Y contiene... ¡Dios mio!
- Un pelo de la cabeza de una veela -aclaró Fleur- Una de mis abuelas.
¡Ja! Ya decía yo porque los chicos se babeaban siempre al verla... Efecto veela, supongo.
- Sí -confirmó Ollivander- sí. Nunca he usado pelo de veela. Me parece como resultado unas varitas muy temperamentales. Pero a cada uno la suya, y si esta le viene bien a usted...
Pasó una ves más el dedo por la varita, en busca de algun defecto, golpe, o arañazo. Luego murmuró:
- ¡Orchideous! -brotó un ramo de flores de la punta de la varita-. Bien, muy bien, está en perfectas condiciones -declaró devolviendole a Fleur su varita, y el ramo de flores- Señor Diggory, ahora usted. 
Cedric caminó hasta el señor Ollivander y le dio su varita
- ¡Ah! Veamos, esta la hice yo ¿Verdad? -preguntó, evidentemente más entusiasmado que cuando Fleur le dio su varita- Si, si, lo recuerdo muy bien. Contiene un solo cabello de la cola de un excelente ejemplar de unicornio macho. Debía medir 17 pies. Casi me clava el cuerno cuando le corté la cola. Treinta centímetros y medio... Madera de fresno... Agradablemente sencible. Está en buenas condiciones ¿La trata usted con regularidad?
- Le di brillo anoche -respondió Cedric con una sonrisa-.
Miré a Harry por el rabillo del ojo, estaba tratando de darle brillo frotándola con su túnica XD. 
El señor Ollivander hizo salir de la varita de Cedric una serie de anillos de humo plateado, se declaró satisfecho y llamó a Krum.
Viktor se levantó y avanzó hasta el señor Ollivander, sacó la varita y se quedó allí con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos.
- Mmm... esta es una manufactura de Gregorovitch, si no me equivoco -dijo Ollivander- Un excelente fabricante, aunque su estilo no es lo que yo... Sin embargo...
Examinó cada rincón de la varita en busca de rasguños o algo, pero fue en vano.
- ¿Madera de carpe y fibra sensible de dragón? -preguntó y Krum asintió- Bastante más gruesa de lo usual... Y rígida... Veintiséis centímetros... ¡Avis!
De la varita se produjo un estallido parecido a cuando se dispara un arma y de ella salieron un montón de pájaros, que se fueron volando por la ventana.
- Bien -dijo el anciano- Vinderwall... ¿Quisiera seguir?
Me paré de mi asiento, me dirigí al señor Ollivander y le entregué mi varita.
- Ah... Me acuerdo de esta... -dijo deslizándola entre sus dedos- Madera de sauce... 30 centímetros... Nervios de corazón de dragón... Flexible, fácil de sacudir y mover... Muy poderosa. Buena para hechizos difíciles pero excelente para encantamientos complicados... Esta me recuerda a la varita de la joven Lily Evans... Sauce... Veinticinco centímetros... Elástica--
- Señor Ollivander -dijo Dumbledore- Por favor...
- Ah si, si... ¡Serpensortia!
Al decir esto, una serpiente muy gruesa, como de cinco metros, negra y de grandes colmillos salió de mi varita. Sentí un escalofrío al recordar a Nagini . Cuando la serpiente hubo desaparecido, me delvolvieron mi varita y llamaron a Harry.
Cuando el señor Ollivander acabó con su varita, ya estaba lista para irme. Pero...
- ¡Las fotos, Dumbledore, las fotos! -dijo Bagman-Todos los campeones y los miembros del tribunal. ¿Que te parece Rita?
- Sí, sí, esas primeros -dijo sin darle importancia- ¿Tal vez luego podríamos tomar unas individuales? -dijo mirando a Harry-.
- ¡N--
- ¡Por supuesto! -exclamó Bagman-
- Divinamente -sonrió la desagradable mujer-.
Las fotos costaron mucho trabajo. Especialmente porque Madam Maxime le quitaba la luz a todo el mundo y el fotógrafo no podía retroceder lo suficiente para incluirla en la foto. Al final tuvo que sentarse xD Krum, que pensaba acostumbrado a este tipo de cosas, parecía querer esconderse y por eso se ponía hacia atrás. El fotógrafo quería que Fleur se colocara adelante (y ella no mostraba ninguna resistencia) pero Rita agarró rápidamente a Harry y lo puso en frente y al medio. Cedric y yo nos limitamos con ponernos a cada lado de Harry y sonreír. Luego, insistieron en que se tomaran las fotos individuales de los campeones y después pudimos ir a comer. Harry, Cedric, Fleur, Viktor y yo salimos del aula y nos dirigimos al Gran Comedor al mismo tiempo, pues se hacía tarde.
- ¿Qué porquería no? Digo, lo de las fotos -hablé. No tenía sentido guardarle rencor a nadie y íbamos a competir-.
- Pues, a mi me paguece genial todo esto de salig en El Pgofeta -dijo Fleur-.
- Si claro, porque Skeeter no está cabreada contigo -dijo Harry-.
- Ya entiendo porque Ron está tan enojado... ¡Ha pasado así toda su vida! Es decir, antes de que te conociera tenía a sus hermanos... Bill trabaja en Gringotts, Charlie con dragones, Percy en el Ministerio de Magia, Fred y George... ¡Bueno, son Fred y George! y Ginny es la única niña y aparte, está en Ravenclaw... ¡Pero yo nunca he hecho nada para destacarme! ¡¿Por que rayos se porta así conmigo?!
- ¿Hablas de Ron o...?
- ¡De Ginny! -exclamé- ¡Ya nunca me habla y me trata indiferente!
Se hizo un silencio mientras los cinco caminábamos por el corredor, cuando Viktor habló:
- No sabía que la pasarran tan mal
- ¡Pues claro! -exclamé- ¡Ya les habíamos dicho que no habíamos puesto nuestros nombres en el cáliz! ¿O creían que nos la estábamos pasando bomba?
Sentí como me sacaba un peso de encima. No le había dicho a nadie como me sentía. Bueno, a Gaby, pero no era lo mismo que decirle a Harry, que compartía la misma experiencia.
- Pegdonenme -se disculpó Fleur- Ciegtamente pensé que queguían fama o dinego, pego ya veo que me he equivocado.
- No hay problema -dijo Harry y yo asentí con la cabeza-.
Llegamos al Gran Comedor, que estaba lleno. Cada uno fue a tomar asiento en su propia mesa, y yo me senté junto con Fleur, aunque no nos hablamos durante el banquete. Busqué a Hermione con la mirada, pero no estaba. 'Debe seguir en la enfermería' pensé. Harry comió solo en un extremo de la mesa. Ron estaba sentado al lado de Dean y Seamus, sin intercambiar palabra, solo comiendo. Al terminar, esperé a que todos salieran del Gran Comedor para poder sentarme con Harry. Le dí unas palabras de apoyo pero el muy necio no quiere hacer las paces con Ron, ¡Y termina comparándome con Ginny! '¡No es mi culpa que Ginny sea tan terca!' exclamé. Bien, si no quiere reconciliarse con Ron, es su problema. Quise hablar con Gaby, pero no pude encontrarla en su mesa... Finalmente me dirigí a la torre de Ravenclaw. Respondí el acertijo y entré. La sala común estaba abarrotada de gente, entre ellas, el equipo casi-completo de Quidditch, a excepción de Cho. 
- ¿Crees que será buena idea? -preguntó Grant-.
- Creo que es una idea excelente -intervino Duncan- ¿Pero cómo crees que se lo tome?
- Es una buena idea sin lugar a dudas -declaró Roger- Es decir, viste su actuación en el último partido... 
- ¿De quién hablan? -pregunté, sabía que ni Duncan, Jeremy o Brad estaban molestos conmigo- ¿Es sobre el equipo? ¿Van a sacarme?
- No -negó firmemente Grant- No vamos a sacarte.
- Es solo que...-
- ¿Has hablado con Ginny? -preguntó Duncan evadiendo el tema-.
Fruncí el entrecejo. 
- No todavía -dije- Y eres mi amigo desde el tiempo suficiente para saber que no me gustan ni los secretos ni las mentiras -dije y me fui a mi habitación, ¿Ahora Duncan me ocultaba algo?-.
Al entrar vi a Luna dormida, a Pain en su jaula y a Ginny sentada en su cama, mirando al suelo con el entrecejo fruncido. No había rastro de Cho.
- Me alegra de que esta vez me hicieras caso -dije abriendo la puertecita de la jaula de Pain- ¿Quieres dar una vuelta? -pregunté acariciando su cabeza mientras se posaba en mi hombro-.
Salió por la ventana y se perdió de vista a lo lejos. Me puse mi pijama y me recosté en mi cama, cerrando las cortinas de dosel.
Ginny seguía en la misma posición, con la mirada perdida. Era la única con la lámpara de mesa prendida.
- ¿No vas a apagarla? -pregunté-.
- ¿Te divertiste en tu entrevista? -dijo sin apartar la mirada del piso, pero frunciendo más el ceño-.
- No -respondí cortante- ¿Vas a apagarla? 
- Buenas noches -dijo sin ganas apagando la lámpara-.
- Eso espero -respondí-.
Que mierda, había esperado que las cosas se solucionaran después de esta tarde, pero veo que me equivoqué.
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Me levanté a la mañana siguientes sin ánimos de hacer nada. Abrí las cortinas de mi cama para ver si Ginny seguía dormida, pero no estaba allí.
- Buenos días -dijo Cho casi sin ganas-.
- Buenos días -dije- ¿Qué hora es?
- Muy temprano -dijo Luna mirando por la ventana-.
- ¿A que hora se levantó Ginny? -pregunté-.
Ambas se encogieron de hombros. Gruñí, si quería evitarme, podría decírmelo para hacérselo más fácil. Faltaban quince minutos para la primera clase. Terminé de vestirme rápido y bajé corriendo al Gran Comedor y agarré lo primero que vi. Después de salir corriendo y devolverme a agarrar otra cosa debido a que lo que agarré en primer lugar fue una servilleta ¬¬ salí corriendo hacia Historia de la Magia.
Me senté con Duncan (como de costumbre ahora que Ginny me evitaba) y después de quince minutos nos pusimos a jugar ahorcado en una esquina del pergamino, después de todo, yo no tendría que hacer exámenes y Duncan... Bien, Duncan no es que sea el alumno más aplicado de Ravenclaw. Después de eso, tuvimos transformaciones y pude transformar mi tetera en un puercoespín y después volverla a su estado original, así que gané 10 puntos para Ravenclaw. 'Genial, ahora solo me falta recuperar 90 más, wuju ¬¬'.
Después me separé de Duncan para ir a Aritmancia. Me encontré con Hermione 
quien me mostró un ejemplar de 'El Profeta'. Me escondí un poco en mi silla para poder leerlo:
Yo, Rita Skeeter, escritora de El Profeta, he visitado recientemente el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, sede del Torneo de los Tres Magos (competencia que no se realiza desde hace mucho tiempo) de este año. Aunque este año no debería llamarse Torneo de los 'Tres' Magos, ya que dos alumnos más de Hogwarts se colaron en el Torneo. A pesar de ser menores de edad, Harry Potter y una tal Viviana Vinderwall, metieron sus nombres en el Cáliz de Fuego y han hecho algún tipo de embrujo para que los escogiera. Después de que me revelaran esto, Harry aceptó tener una entrevista conmigo:
"Supongo que les debo mi fuerza a mis padres. Sé que estarían orgullosos de mí en este momento... Sí, algunas noches aún lloro por ellos, no me da vergüenza confesarlo... Sé que no puedo vivir ningún daño en el Torneo porque ellos me protegen".
(...) Finalmente, Harry ha hallado el amor en Hogwarts: Colin Creevey, su íntimo amigo, asegura que raramente se lo ve sin la compañía de una tal Harmony Granger, una muchacha de sorprendente belleza, hija de muggles y que, como Harry, está entre los mejores estudiantes del colegio.
Una vez terminado de leer el periódico, no me había dado cuenta de que acababa de sonar la campana. Recogí todo apurada y corrí junto con Hermione al Gran Comedor.
- ¡Esa zorra no pudo hacerte esto! -exclamé furiosa-.
- Lo sé -dijo Harry sin inmutarse- Se encargó de transformar mis 'ehh's de maravilla...
- Divinamente, diría yo ¬¬ 
- ¿Desde cuando puedes comer en la mesa de Gryffindor? -preguntó Hermione-.
- Desde que me llamo Viviana y tu Harmony -dije en tono cortante- Nadie me ha venido a reclamar así que planeo seguir comiendo aquí hasta que Ginny se des-enoje.
- ¿Sabes? -preguntó Hermione- Ella trató de hablar ayer contigo y me preguntó por ti, deberías tratar de hablar con ella.
- No -respondí cortante- Ayer en la noche esperaba que pudiéramos hablar, pero no dio resultado, como verán.
Al terminar de comer, fui a Encantamientos.
Toda la semana tuve que aguantarme las burlas de los Slytherin, especialmente Parkinson y su grupito. Pasaba mi tiempo libre con Harry, Hermione, Gabriela o Duncan... O Cedric. Harry las burlas sufría más que yo. Siempre se metían con él por lo de sus padres y el era muy paciente, aunque se lo tomaba muy mal. Hasta que un día le explotó a Cho en la cara, sin querer, por supuesto. Hermione se lo tomaba muy bien, a decir verdad. A Parkinson también le gustaba molestarla a ella, pero Hermione se lo tomaba con tal dignidad que me quedé impresionada. A mí, bueno, trataba de contenerme la mayoría del tiempo, aunque claro, a veces se me iba de las manos, y acababa en una pelea o algo por el estilo, pero cuando estaba acompañada por Gaby, era casi imposible que alguien se metiera conmigo.
- Ya verás -decía ella- Si alguien se atreve a molestarte... Se meten con mi amiga y se meten conmigo, y créeme que no se quieren meter conmigo.
- Gracias Gaby -sonreí mientras me servía asado y jugo de calabaza-.
- No hay porque -dijo- Por cierto... ¿Sabes ya algo de la primera prueba?
- No -respondí. No había pensado en la primera prueba la verdad- ¿Y tu, que me dices?
- Esto va más allá de mis técnicas de espionaje -dijo negando con la cabeza- No puedo ayudarte... Ni siquiera con la ayuda de Fred y George...
- ¡Ey, Potter! 
- Ah, no. Draco otra vez no ¬¬
- ¿Que? -contestó Harry de mala gana-.
- ¿No quieres llorar por papi y mami? -preguntó en tono burlón haciendo que todos rieran- ¿Quieres que te preste un pañuelo?
- ¡Cállate Draco! -ordené- ¡Déjalo en paz!
- Uhh, Vinderwall -exclamó Pansy- ¡No sabía que eras la novia de Potter! Ah no, cierto, ¡Esa es Harmony! ¿Entonces que eres? ¿Su guardaespaldas personal o algo así? ¿Cuanto ganas? ¿5 knuts?
Esto no tenía sentido. Los Slytherin disfrutaban tanto ganastándonos bromas que ya ni sabían lo que decían, tomando en cuenta de que tengo una fortuna enterrada bajo tierra en Gringotts. Volteé a ver a Hermione. Ella seguía comiendo como si nada hubiera pasado, ¿Cómo podía soportarla? ¡Ese bulldog de cara aplastada me las va a pagar!
- ¿Entonces Potter? -siguió Draco- ¿Quieres o no el pañuelo?
- ¡DÉJALO! -grité- ¡Claro! ¡Cómo tu no sabes lo que es perder a un padre o una madre sigues jodiendo a los que les ha pasado! ¿Verdad? [No pregunten como hacían los profesores para no oír nada xD] 
Todos se callaron. Me senté de nuevo y preferí seguir comiendo. Al terminar, me fui a la mesa de Gryffindor.
- ¿Que pretendes? -preguntó Gaby-.
- Voy a hablar con Ron -dije- Ya no soporto más que se porten como imbéciles cuando se necesitan mutuamente.
Me fui hasta donde estaba Ron y le di un golpe en la parte de atrás de la cabeza
- ¡Auch! -dijo frotándose- ¡También te quiero!
- ¡Escúchame! -exigí- ¡Tu le vas a hablar a Harry te dé o no la gana! 
¡Pero--
- TE VAS... A HABLAR... CON ÉL... -dije entrecortadamente-.
Ron no se movió. Se volvió a su plato y siguió comiendo. Dean y Seamus miraban atónitos.
- ¡Eres un imbécil! -exclamé- ¡Y lo sabes! ¡Lo necesitas tanto como él a ti! 
Caminé furiosa hasta las puertas del Gran Comedor, donde me esperaba Gaby. Habíamos acordado dar un paseo por cualquier lado después de comer. Así podría despejar mi mente y alejarme de todos los que me fastidiaran. Además, estando con Gaby, nadie se atrevería... Ella se recostó bajo un árbol y cerró los ojos plácidamente.
- ¿Vas a sentarte? -preguntó-.
Me recosté a su lado bajo el mismo árbol y, siguiendo el ejemplo de mi amiga, cerré los ojos. Quería que la semana pasara rápido, quería saber que clase de valor tendría que demostrar en la primera prueba y en que rayos consiste, quería saber quién puso mi nombre en el cáliz de fuego y por qué la marca de mi brazo cada vez recuperaba su tono habitual... Pero como pude, traté de relajarme y no pensar en nada, como Gaby, que, sin darse cuenta, se estaba convirtiendo en mi mejor amiga...
Holi-holiiiiiiissss!!
Jajaja perdonen las incoherencias, hoy estoy medio-borracha
Hablando de eso, cada vez está más cerca Ga ;)
Espero q les gust el cap!!!
(AVISOO estoy estancada cn el 7 y talvez me tarde en publicar... SORRY!!!! :( )

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