domingo, 3 de julio de 2011

CAPÍTULO 3: Sensaciones Inexplicables...

Capítulo 3: Sensaciones Inexplicables... 
- Que linda águila 
- Gracias Cedric -dije- Su nombre es Pain.
- ¿Pain? -preguntó y Pain dejó de comer, levantó la cabeza y lo vio a los ojos- Que lindo ejemplar.
- Linda -aclaré- Es hembra.
- Pues estoy seguro de que es macho... -dijo Cedric-.
- Cedric, he tenido a Pain desde que nació -reclamé- Ella es hembra.
- Es macho -insistió- Preguntale a quien quieras.
Eso me dejó pensando, ¿Pain? ¿Macho? ¿Cómo no me he dado cuenta? Pain ha sido hembra desde que nació, un águila no puede cambiar así por así... ¿Cierto?
- Bueno, dejemos la discusión -dije- No es la mejor manera de empezar el día. ¿Qué haces aquí en la mesa de Ravenclaw?
- Es que te ví comiendo sola y decidí acompañarte... 
- (Que tierno!) -pensé- Gracias -sonreí- Pero creo que Ginny no tarda en venir...
- ¿Quieres que me vaya? -dijo parándose de su asiento-.
- ¡Yo nunca dije eso! -dije tomandolo por el brazo- Quédate el tiempo que quieras.
Sonrió. Comenzamos a hablar de cualquier cantidad de cosas, hasta llegar al punto del Torneo de los Tres Magos.
- ¿Sabes? He pensado en participar... -dijo él-.
- ¿Enserio? -pregunté, no tenía idea de su edad, pero comenzaba a sospechar que tenía 17 xD- Pues, a mi no me motiva mucho la idea -dije- Pero ya que eres mayor... Creo que deberías participar.
- ¿De verdad? -preguntó asombrado- Nadie me había dicho eso antes...
- Bueno, quiero que sepas que hagas lo que hagas, te apoyaré en tu desición -le sonreí mientras me llevaba un bocado a la boca-.
- ¡Vaya, la nueva parejita del año! -se oyó decir a Ron que venía con Harry, Hermione y Ginny atrás de nosotros- Cuando Malfoy se entere...
- ¡Ron! -dije algo molesta- Cedric y yo somos amigos. Y francamente, me importa una mierda lo que piense Malfoy sobre mí ahora.
- ¿Volvieron a pelear? -preguntaron Harry y Ginny al mismo tiempo-.
- ¿A que se refieren con 'pelear' exactamente? -pregunté pensando que tal vez pudieron habernos oído-.
- Pfff... Pues... Pelear -dijo Ron- Ya sabes, terminar, cortar... 
-Nunca hemos sido pareja -reclamé en tono cortante-.
- Como digas -dijo Hermione con una risita- Pero mejor así.
Ron y Harry empezaron a silbar mientras Ginny y Hemione reían, tomaban asiento y se servían algo. ¿Desde cuando podían sentarse en la mesa de Ravenclaw? Bueno, por mi, no había problema.
- Ya callense -ordené- ¡No sabía que podían ser tan molestos!
- Uy Harry, ya para... Se está enojando -dijo Ron en tono burlón-.
- ¡Ustedes, los hombres, lo alteran todo! ¿No recuerdas el año pasado cuando Draco pensó que tu y yo...?
Harry siguió silbando cuando Ron lo calló con un codazo en las costillas
- Enserio, eso molesta -dijo el pelirrojo en tono cortante, mientras agarraba una tostada y yo sonreía satisfecha-.
- ¿Y ya conocían a Cedric? -pregunté-.
- Sí -aclaró Ron- Es el hijo de un amigo de mi padre...
- Ron, no he tenido pociones y ya me enredaste el día -reí-.
- ¿Y ustedes, cómo se conocieron? -preguntó Hermione ahogando una risita-.
- El era el Hufflepuff que me estaba mirando ayer -le dije a Ginny- ¿Recuerdas?
- Ah, si -dijo ella mientras mordía su tostada- No te reconocí por la cantidad de gente.
- Bueno, creo que ya deberíamos alistarnos para ir a Herbología -propuso Harry- Al fin, una clase libre de Slytherins.
- Para tí ¬¬ -respondí- ¿Cuándo tendremos Defensa Contra las Artes Oscuras? ¿Compartimos clase cierto? Quiero ver como es una clase con el famoso 'Ojoloco'... No puedo quitarme de la cabeza al profesor Lupin al pensar en esta materia -dije algo melancólica- Adiós Cedric, -dije dando el último mordisco a mi tostada- ¿Nos vemos más tarde?
- Seguro -dijo y se despidió con un beso en la mejilla-.
Hermione y Ginny rieron discretamente. Ron ahogó una risita y Harry no se molestó en hacerlo.
- ¡Que no pasa nada! -grité molesta- Arg ¬¬
Salimos al vestíbulo lleno de gente y Ginny y yo nos dirigimos a nuestra habitación por unos pergaminos (Teníamos clase con el porfesor Binns) y salimos corriendo al salón. La semana pasó como cualquier otra: El martes aburrido como de costumbre, exceptuando el hecho de que Hagrid trajo unos extraterrestres llamados excregutos de cola explosiva (ya se imaginarán por qué) para la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas. El miércoles sin ninguna novedad, aparte de que no le dirigía la palabra a ningún Slytherin. Al llegar el jueves, Harry, Ron, Hermione, Ginny y yo estábamos emocionados por nuestra primera clase con el profesor Moody. Ginny y yo subimos por nuestras cosas después de desayunar en el Gran Comedor, pero antes de poner un pie en las escaleras, oímos una voz tras nuestro.
- ¡Weasley! ¡Eh, Weasley!
Harry, Ron, Hermione, Ginny y yo volteamos. Draco, Crabbe y Goyle estaban delante nuestro muy contentos.
- ¿Qué? -contestó Ron de mala gana-.
- ¡Tu padre ha salido en el periódico, Weasley! -dijo y comenzó a hablar más alto- Escucha esto: (Un periódico hablando mal del señor Weasley y creándole una mala reputación después) ¡Ja! ¿Arnold Weasley? ¡Ni siquiera le atinan el nombre! Pero no es de extrañar tratandose de un don nadie... ¡Y mira la foto! -dijo entregándole el periódico- Una foto de tus padres a la puerta de su casa... Bueno, si es que a esto se le puede decir casa... Tu madre tendría que perder un poco de peso ¿No crees?
Todos miraban. Crabbe y Goyle reían mientras Draco miraba satisfecho. Harry y Hermione tuvieron que aguantar a Ron, que temblaba de ira, mientras yo ocultaba a Ginny de la vista de los Slytherin. Harry le tiró el periódico a Draco
- Métetelo por donde te quepa, Malfoy -dijo- Vamos Ron...
- ¡Ah Potter! Tu has pasado el verano con ellos ¿Verdad? -dijo con aire despectivo---
- Yo pasé Navidad con la familia de Ron -protesté- Y su casa es increíble, al igual que ellos.
- Como decía -dijo Draco sin siquiera haberme oído- Dime, ¿Su madre siempre tiene ese aspecto de cerdito, o es solo la foto?
Harry y Hermione tuvieron que sujetar a Ron con más fuerza.
- ¿Y tu te has fijado en tu madre, Malfoy? -preguntó Harry- Esa expresión que tiene, como si estuviera oliendo mierda, ¿La tiene siempre o solo cuando estás tu cerca?
De las mejillas de Draco se asomaba un tenúa color rosa.
- No te atrevas a insultar a mi madre, Potter.
- ¡Tu empezaste! -gritó Ron, que se había soltado de Harry y Hermione y se aproximaba a abalanzarse sobre Draco-.
- ¡No, Ron! -exclamé llegando justo a tiempo para separarlos- Es Draco... ¿Que esperabas?
- Si claro, hazte la que no te importo -dijo Draco-.
- Me importas tanto como un excreguto, Draco, ¿Siempre tienes que ser así? Un desgraciado, arrogante, poca cosa...
- Cállate Violet -ordenó-.
- Tú cállate, y no interrumpas cuando hablo -dije- ¿Por que no te decides?
- ¿Decidirme a qué? -preguntó con los brazos cruzados-.
- ¡Pues a una identidad! -exclamé- Eres tan desagradable a veces que me cuesta recordar porque perdí el tiempo contigo, aparte de que en la presencia de cierta persona pareces un perro con la cola entre las patas ¿Me equivoco? -dije empezando a dar vueltas a su alrededor- ¿O ahora tienes mala memoria?
- Cállate -dijo en un tono de voz más débil-.
- No se que sentido tiene seguir ocultando que lo refugias en tu mansión... -dije sin prestarle atención, con aire victorioso- Si me permites... -dije mientras me daba media vuelta-.
- Tampoco tiene sentido seguir ocultando tu brazo izquierdo -dijo aumentando el tono de la voz, que volvía a ser amenazante-.
- Malfoy te lo advierto... -dije agarrando rápidamente mi brazo izquierdo-.
- ¿Me adviertes qué, Vinderwall, vas a luchar conmigo? Porque no peleo con mujeres...
- Pero apuesto a que me dejarás darte una buena golpiza ¿Verdad? -dijo Ron-.
- Déjamelo Ron -ordené- Ya que no quieres golpearme... -saqué mi varita haciendo un ademán para que sacara la suya- ¿Un duelo es lo suficientemente bueno para tí? Estoy segura de que esta vez no fallaré al apuntar.
Sacó su varita y nos apuntamos. La multitud nos rodeaba, Harry miraba incrédulo, Ron disfrutaba la vista y Hermione, con su usual mirada de desaprobación, ordenó a Ginny que se fuera.
- ¡Expeliar-- -exclamé-.
De pronto, un rayo de luz pasó a mi lado, rozando mi túnica, obligándome a cerrar los ojos por el destello. 
- ¡AH NO, TU NO MUCHACHO!
Cuando los abrí, tenía a Moody a mi lado, apuntando con su varita a un hurón blanco, obligándolo a saltar cuando lo arrojaba contra el piso. No tardé en comprender que era Draco al que estaba azotando contra el suelo.
- ¿Estás bien muchacho? -le preguntó a Harry-.
- Eh... si -respondió-.
Me aclaré la garganta para dar a notar que seguía ahí. Draco estaba luchando CONMIGO, pero claro, a Harry no le molesta ser el centro de atención.
Ron y Harry estaban muriéndose de la risa, yo, por el contrario, no me reí, al igual que Hermione. Toda la multitud que nos rodeaba estaba riendose, pero a mí no me hizo ni pizca de gracia: Esta era MI pelea.
- Bájelo -dije en voz baja siguiendo al animal con los ojos-.
No hizo caso.
- ¡Bájelo! -ordené-.
Siguió tirando a Draco contra el piso
- ¡QUE LO BAJES! -exclamé-.
Todos los que reían se callaron, incluyendo a Ron y a Harry, que me miraban extrañados. Para mi suerte, llegó la profesora McGonagall y reprendió a Ojoloco, obligándolo a convertir a Draco en su forma habitual. Sus dos gorilas lo ayudaron como de costumbre y se fueron corriendo. 
- ¿Por qué lo hiciste? -preguntó Ron algo furioso- Acabas de arruinar el mejor momento de mi vida...
- Como dijo la Profesora McGonagall, aquí no se usa la transformación para castigar a los estudiantes -dije y Hermione me apoyó- Y esta era MI pelea.
- Aguafiestas -murmuró Ron-.
- ¿Cómo? -pregunté- ¿Aguafiestas? ¿Seguro? -dije en tono burlón- No sería tan 'aguafiesta' si hubieras visto lo que tenía en mente para el duelo... Será mejor que busque a Ginny, pronto empezará la clase.
Subí a mi dormitorio para buscar a Ginny. Estaba en su cama sollozando por lo de Malfoy. La calmé y bajamos al salón de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Harry y Ron se sentaron al frente de la clase junto con Dean Thomas, dejando a Hermione con las hermanas Patil unos puestos más atrás. Ginny y yo tuvimos que sentarnos en los únicos dos puestos disponible: Al lado de Neville.
- Ho-hola -tartamudeó tímidamente Neville-.
- Hola Neville -respondimos al mismo tiempo-.
Neville me observaba asombrado, lo cual me ponía incómoda. Después entendí que no me veía a mí...
- ¡Pain! -exclamé- ¡Te dije que no puedes acompañarme a las clases!-
El águila, que aún no sabía si era macho o hembra, refunfuñó. Hizo gesto de enojado(a) y se marchó a mi habitación volando por una ventana.
- Lamentó si te asustó -dije a Neville- es algo terca a veces, pero no puedo negar que es muy noble y de que me ha salvado a vida más de un par de ocasiones... Por eso es mi mejor amiga -agregué-.
- Se nota que la quieres mucho -dijo él a lo que asentí-.
De pronto, el profesor Moody entró en la habitación, en la cual se produjo un silencio fúnebre.
- Pueden guardar los libros -dijo apenas entrar- No los necesitarán. Pasaré lista y quiero que cada uno de ustedes diga presente cuando escuche su nombre. 
Al pasar lista, posaba su ojo mágico en cada uno de los estudiantes que decían 'presente'. Hizo una pausa al nombrarme a mí, a Neville y por supuesto, a Harry.
- Bien -continuó- He recibido una carta del profesor Lupin. Van muy avanzados con lo que respecta a enfrentarse a criaturas tenebrosas. Boggarts, gorros rojos, hinkypunks, grindylows, kappas y hombres lobo ¿Me equivoco? -nadie reclamó- Pero estan atrasados... Muy atrasados de hecho, en lo que resécta a las maldiciones... Así que... Vamos a esto...  Sé que al Ministerio de Magia no le gustará que lo vean... -dijo mientras daba un sorbo a su botella- ¡Pero deben saber la realidad a la que se enfrentan! -gritó mientras sacaba a un extraño animal de un frasco de vidrio- Ah... Que belleza -dijo tomando al insecto entre las manos- Hoy estudiaremos los Maleficios Imperdonables, ¿Alguien se sabe alguno? -preguntó finalmente-.
Muchos levantaron la mano.
- ¡Weasley! -bramó Ojoloco-.
- Mi-mi padre mencionó algo sobre el Maleficio Imperius... -dijo arrastrando las palabras-.
- Ah, si. Tu padre me libró de un buen lío hace unos días... -recordó- ¡IMPERIO! -chilló mientras apuntaba al insecto, el cual reboloteaba entre las cabezas de los estudiantes, espantándolos- ¿Qué quieren que haga? -preguntó- ¿Que baile? -dijo obligándolo a bailar-... 
Todos rieron.
- Tal vez les parezca gracioso ver a este insecto bailar o saltar de cabeza en cabeza ¿No es así? -preguntó en tono cortante- Pero apuesto que a ninguno le gustaría que la usen con ustedes...
Todos callaron rápidamente. Ese pensamiento invadió todas las mentes en pocos segundos, asustando a muchos.
- ¡Longbottom! -gritó- Ven aquí muchacho -ordenó haciendo que tanto Neville como el insecto se aceraran a él- Tu te sabes otro maleficio ¿Cierto?
- S-sí señor -dijo- Existe el Maleficio Cruciatus...
- Es cierto -dijo él- ¡CRUCIO! -gritó, haciendo sufrir a la pobre criatura-.
La cara de Neville empalideció, obligándolo a cerrar los ojos. Tanto para él como para mí fue desagradable esa visión, obligándome a cerrar los ojos y a recordar todos los Crucios de mi vida: Pasando por los que Dolohov me proporcionó en la batalla de Hogwarts el año pasado, por los que le había aplicado a Lucius, Arthur y Rabastan... Hasta recordar mi infancia y a mis padres sufriendo a causa de Dolohov y Bellatrix... 
- ¡Ya basta! -gritó Hermione sacandome de mis pensamientos- ¡¿No ve que lo hace sufrir?!
Moody paró. Se dirigió con la criatura al puesto de Hermione y preguntó
- ¿Quieres decir el último maleficio Granger?
- No... -dijo Hermione entre sollozos, negando con la cabeza-.
Me paré de mi sitio, sintiendo esa sensación de poder y descontrol recorriendo mi cuerpo debido a lo que acababa de ver y a todos esos recuerdos de frustración e ira. Tenía los ojos rojos y nada podía detenerme en ese momento. Apunté con mi varita al insecto y grité
- ¡Avada Kedavra! -grité matando al insecto- ¡¿Fue tan horrible?! ¡Es solo un insecto! -grité algo irritada por los recuerdos que aún azotaban mi cabeza-.
Ojoloco caminó hacia mí, dejando al insecto muerto en el puesto de Hermione. Yo seguía parada en mi lugar respirando descontroladamente. Él caminaba alrededor de mí, examinandome, mientras todos observaban boquiarbiertos. Finalmente exhalé y mi respiración, mis ojos y mi actitud volvieron a la normalidad.
- Te sugiero que no repitas ese hechizo si sabes lo que te conviene -dijo él-.
- Tengo permiso para usarlo -aclaré arrepintiendome de lo que había dicho- Solo era un insecto Hermione...
Rió en voz baja.
- Avada Kedavra -aclaró- El maleficio asesino... Solo una persona ha sobrevivido a esta maldición, una persona que está en esta misma sala... -dijo refiriendose a Harry-.
- De hecho señor -interrumpió Ron- Harry no es el único que ha sobrevivido... Y la otra persona esta presente en este mismo salón... -dijo mirándome-.
Hice una seña y negué violentamente con la cabeza, llamando la atención de muchos, incluyendo a Ojoloco, que dio otro trago a su botella.
- ¡Vinderwall! -exclamó- ¿Algo que compartir?
Negué con la cabeza.
- ¿Y bien Weasley? -preguntó- ¿Que otro 'héroe' hay en este salón? -dijo haciendo énfasis en que la palabra héroe era puro sarcasmo-.
Ron no habló, siendo la burla de la clase, pero a mí me salvó de una explicación que ni siquiera yo tenía... 
El profesor siguió con su clase, en la cual decidí no volver a participar. Al terminar, todos me miraban aterrados y comentaban a los demás de lo que había ocurrido en clase. Genial, lo que me faltaba: Ahora no solo Hogwarts, sino también Beauxbatons y Durmstang sabrían que soy una asesina... Los desgraciados que empezaron con los rumores los fueron modificando hasta llegar a tal punto de que yo era una asesina fugitiva de Azkaban que tenía la 'marca' (lo que aunque era cierto, no se lo había dicho a nadie exceptuando a mis amigos y a Draco) y era una de las más importantes aliadas de Voldemort y ahora todo el mundo se acercaba a mi brazo izquierdo para observar. ¡Solo maté a un insecto! Malditos hijos de muggle.
- Gracias por no decir nada -susurré a Ron- Ya tengo demasiados problemas ¬¬.
Ginny se fue por su parte, dejándonos a nosotros 4 solos.
- No debiste hacer eso -repetía Hermione- ¿No viste la cara de Neville? -dijo y el chico apareció tras nuestro más pálido que nunca. De repente, el profesor apareció y se lo llevó invitándolo a tomar una taza de té en señal de disculpa-.
- Claro, como si una taza de té fuera a solucionar los problemas de Longbottom...
Los tres quedaron perplejos ante el comentario y Hermione me lanzó una mirada cargada de furia.
- Aunque -dije sentándome a la mitad de las escaleras - una taza de té y conversar un rato es lo que algunas personas más necesitan...
- Vinderwall, muévete -ordenó Hermione-.
- Eso quisiera Hermione -contesté con los ojos en blanco- Pero no puedo... -cerré los ojos muy rápida y fuertemente, coloqué mi cabeza entre mis brazos, los cuales estaban apoyados en mis rodillas y gemí-.
Cualquiera podría pensar que estaba llorando pero no era así. Me sentía débil por los terribles recuerdos de mi infancia y de las maldiciones imperdonables azotaban mi cabeza. Ver a mis papás luchar por última vez con dos mortífagos peligrosos, rodeados de dementores, a Arthur en el suelo, inconsciente y saber que prácticamente yo había causado todo esto, no era uno de los mejores recuerdos de mi infancia.
- ¡¿Qué le pasa?! -preguntó Hermione-.
- No lo sé... -susurró Ron-.
El pelirrojo se acercó hacia mí y levantó mi cabeza de entre mis brazos. Pudo distinguir unos enormes ojos color carmesí y una mirada cargada de furia.
- ¡No! -grité- ¡No voy a permitir que lo mates! ¡Antes tendrás que matarme a mí! -volví a gemir de dolor, aunque nada me estaba pasando- Ron... ¡Ron! ¡Salvate ahora que puedes!
- ¡¿Yo?! -preguntó exaltado Ron- Pero... ¡¿De qué...?!
¡Vete de aquí y dile a Harry y a Hermione que estaré bien!
- ¡Pero...! ¡Harry y Hermione están justo aquí! Esperen... Ya me había dicho eso antes... 
- ¡Si lo harás! ¡Por que si no habré muerto en vano! Además -dije forzoso por el efecto del Crucio- Es una promesa... ¡Vete de aquí ya! -volví a gemir y a retorcerme-.
- ¡Ya recuerdo! -exclamó el pelirrojo asustado- ¡Harry! ¡Hermione! ¡Esto fue lo que me dijo el día de la batalla aquí, en Hogwarts!
- ¡Está en una especie de trance! -exclamó Hermione-.
- ¡¿Qué hacemos?! -preguntó Harry-.
En ese instante llegó Cedric
- Hola chicos -dijo mientras nos alcanzaba en las escaleras- Miren a quien me encontré -dijo señalando a Pain, que estaba descansando en su hombro-.
El trío parecía muy preocupado y los tres se voltearon al escuchar a Cedric, para su sorpresa...
- ¡Hola Cedric! -dije como si nada hubiera pasado- ¡Pain! -exclamé- ¡Te dije que te fueras al dormitorio! ¡Tendré que mandarte a la lechucería!
Los tres me observaron petrificados del susto. Por otra parte Pain me miró indignada ante la idea de compartir habitación con un centenar de lechuzas
- ¿Por qué me miran así? -pregunté extrañada-.
Los tres se miraron entre sí
- Es decir... ¿Que no recuerdas nada... De nada? -preguntó Ron-.
- ¿Nada de nada de qué? -pregunté algo impaciente-.
- Cedric... -dijo Harry después de unos minutos- Este no es un buen momento...
- De acuerdo -dijo él- ¿Nos vemos más tarde? -me preguntó-.
- Seguro -respondí alegre- Ahora, ¿De qué están hablando?
Entre los tres me explicaron lo que me sucedió. Al cabo de unos minutos, ya me habían dicho todo. Les expliqué lo que me pasó en la clase y porqué maté al insecto, después les expliqué sobre los recuerdos que constantemente invadían mi mente.
- ¿Y nadie se dio cuenta? -pregunté finalmente-.
- No había pensado en eso... -respondió Hermione- Pero nadie se fijó en nosotros, así que supongo que no.
- ¿Tienes alguna idea de por qué cambia el color de tus ojos? ¿O de porqué revives esos recuerdos? -preguntó Harry-.
- Ni la más mínima -respondí frustrada- Pero se de alguién que tal vez pueda ayudarme... No quiero hablar con él pero... ¡Nos vemos en el almuerzo en el Gran Comedor!
Bajé corriendo las escaleras cuando recordé lo que me pasó el año pasado camino a la enfermería. '¡No, no más recuerdos!' pensé y me concentré en mi camino. Ya habían empezado las siguientes clases y esperaba no estar tarde, pero no era por eso que me dirigía a las mazmorras. Bajé corriendo hacia el aula de Pociones y entré en el momento más inesperado: Interrumpiendo la clase del Profesor Snape.
- Profesor, necesito hablar con usted -dije sin darle importancia a mi repentina llegada-.
- Ahora no Vinderwall, toma asiento y no vuelva a llegar tarde a mi clase -dijo arrastrando las palabras, casi sin mover la boca-.
Noté que Slytherin y Ravenclaw estaban compartiendo clase y que Draco estaba solo, al parecer, Crabbe y Goyle se habían sentado en un puesto de parejas y ese era el único asiento libre. Ginny estaba con Duncan, que me había guardado un lugar, pero como llegué tarde... En fin, seguí sin darle importancia.
- Profesor, se trata de un asunto serio -supliqué-.
- No hay nada más serio que mi clase -dijo- Ahora, vaya a sentarse antes de que le quite puntos a Ravenclaw.
Todos los alumnos de mi casa me fulminaban con la mirada y me senté. No por eso, sino por la inexpresiva cara del profesor, enserio no iba a convencerlo por nada de lo que hiciera y mi única opción fue sentarme al lado de Draco y hablarle por primera vez en mucho tiempo
- Draco, necesito de tu ayuda -susurré-.
- Claro, ahora vas a hablarme -susurró molesto-.
- No hay tiempo para tus quejas ahora, esto es muy serio... -dije empezando a recordar un millón de cosas a la vez. Era como si mi cabeza se acordara de algo y, después, un los pensamientos explotaban en mi cerebro atacándolo como dardos y haciendo que perdiera el control de mi cuerpo y del mismo cerebro, como si alguien más lo dominara. Sentía una vocesita en mi cabeza diciendo cosas incoherentes como '¿Por qué no?'Ay no... Otra vez no... -dije cerrando los ojos como la última vez que lo hice-...
¡Hola! 
Jaja suspensooo >:)
Espero que les haya gustado este cap
Lo hice en un pedazo de papel a las 11 de la noche cuando no tenía más nada que hacer XD Así que supongo que estaba... ¿Inspirada? Por así decirlo XDDD
Disfrutenlo!!
CHAUU! :D
ATT: Pao
(PD: Jaja apuesto a que más de una habrá pensado que el título tendría algo que ver con Cedric o con Draco o con alguien más... XD
Jajaja yo si lo habría pensado :|)

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