miércoles, 27 de julio de 2011

CAPÍTULO 7: Salida a Hogsmeade

Capítulo 7: Salida a Hogsmeade :D


La semana pasó tan rápido como yo lo deseaba. Quería que llegara el momento de la primera prueba, quería dejar de preocuparme por lo que podría pasarme en ella, o a Harry, o a Cedric, y tenía la mínima esperanza de que Ron volviera a ser el de siempre. Ginny me evitaba siempre que podía, pero ya no me daba esas 'contestaciones' malhumoradas de antes, cada una de nosotras se dignaba a comportarse decente sin dirigirle a otra la palabra, aunque la extrañaba mucho y francamente esperaba que volviéramos a hablar como antes...
El castigo con Snape fue... Asqueroso. Nos mandó, o mejor dicho, me mandó a desmembrar y matar ratas para que Harry y Ron clasificaran si los órganos estaban buenos o podridos. También lo quiero profesor Snape ¬¬. Esperaba poder hacer algo importante para que volvieran a ser amigos pero ya que el castigo coincidió el día después de la entrevista, Ron se negó rotundamente a hablar con Harry y este siguió su ejemplo. De hecho...
- Bueno, este es un castigo mejor de lo que me esperaba -dije con toda franqueza- Estuve a punto de caerle a puños a Snape, podría haberme expulsado de no ser porque cumplo una importante misión para Dumbledore. Aunque ahora que Voldemort está débil y moribundo en cualquier parte del mundo no hago nada, es más, hasta la marca se está borrando de mi brazo... ¿Que piensan ustedes?
Nadie respondió.
- ¿Te ha dolido la cicatriz últimamente Harry? -pregunté-.
- No -respondió cortante-.
Ron soltó una risita sarcástica. Harry lo fulminó con la mirada y lo mismo hizo él. Continuaron así por unos minutos cuando volví a hablar.
- ¿Cómo está tu hermana? -le pregunté sin rodeos a Ron-.
- No lo sé -contestó este- No nos vemos mucho. ¿Ya no te llevas con ella?
- No, al igual que otros dos que yo conozco... -dije mirando a Ron primero y luego a Harry. Después sonreí-.
Ambos se lanzaron miradas asesinas y siguieron con sus respectivos montones de cerebros.
- Ah, se me olvidaba -exclamó Ron después de un rato- ¿Cómo les fue en su entrevista? -preguntó con un dejo de amargura y celos en su voz-.
- Mal -me apresuré a responder- Ni siquiera fue una gran entrevista. Solo nos tomaron un par de fotos y verificaron que nuestras varitas no tuvieran ningún daño.
- Ah, ¿No? -dijo mirando a Harry sin disimular- Bueno, yo leí cierto artículo--
- No me digas que te crees la mierda que escribió Rita Skeeter para El Profeta -lo regañé como usualmente haría Hermione- ¿O si?
Ron solo se encogió de hombros.
- Claro, así que si El Profeta dijera que soy una loca asesina peligrosa suelta,¿Le creerías? Ya ha mentido antes, con Sirius, ¿Recuerdas? Vamos, comparado con ese artículo, hasta el Quisquilloso tiene más sentido...
El pelirrojo se volvió a encoger de hombros y ambos siguieron clasificando si los cerebros estaban podridos o buenos. No sabía de que rayos hablar, no tenía muchos temas de conversación en ese entonces que no implicaran el Torneo o a Ginny, y mucho menos la entrevista. Yo también seguí matando a estas alimañas y tirando los cerebros cerca de los chicos. Al terminar, yo fui a la torre de Ravenclaw y Ron subió por la escalera de piedra hasta la torre de Gryffindor. Harry, mientras tanto, tomó otro camino.  
Hermione y yo estabamos furiosas con Harry y con Ron: Se estaban portando como verdaderos idiotas al no querer hablarse, pero Hermione, al igual que Harry, terminaban comparándome con Ginny haciendo que evitaramos el tema. Ya no había nadie que pudiera separarme de Gaby ni a ella de mí. Era la única que enserio parecía entender como estaba y lo preocupada que me tenía la primera prueba. También sabía como me sentía con respecto a Ginny por mucho que se lo negara y sobre como quería que pasara de rápido la semana...
- ¡Violet, mira! -exclamó- ¡Este sábado podremos ir a Hogsmeade!
- Genial -dije- ¿Vamos juntas?
- Claro... -dijo pensativa- Aunque también tengo que ir con Fred y George a la Tres Escobas para tomar algo... Siempre vamos allí
- Perfecto, así yo podré estar con Harry y Hermione unos minutos.
En efecto, al llegar el sábado fuimos a Hogsmeade. Gaby y yo pasamos el día entre Honeydukes (que se quedaron 'mágicamente' sin ranas de chocolate), Zonko's (en donde tuve que convencerla de pagar ¬¬) y por las demás tiendas.    Al llegar el momento de ir a las Tres Escobas se suponía que buscaría a Harry y Hermione, pero al no encontrarlos, decidí acompañar a Gaby y tomarme algo también. Al entrar, ella vio a Fred y a George sentados en una de las últimas mesas junto con Lee Jordan y Ron. Por mi parte, yo vi a Hermione hablando sola. 'No puedo creer que se haya dignado a venir bajo la capa de invisibilidad ¬¬' pensé. Me alejé de Gaby señalando a Hermione como excusa. 
- ¡Hola! -dije al alcanzarla- ¿Me puedo sentar contigo? -pregunté señalando una silla- Claro si esta no está ocupada por Harry ¬¬ -dije en tono de reproche- ¡¿Cómo es que prefieres salir así?!
- No quiere que Ron sepa que está aquí -dijo Hermione con el mismo tono recriminatorio que estaba empleando-.
- ¿Qué esperaban? -protestó bajo la capa-.
- Que tuvieras el suficiente valor para dar la cara -contesté sentándome a su lado- Ah, si. Yo quisiera una cerveza de mantequilla -le dije a Rosmerta que pasaba por nuestro lado-.
- Tres -dijo Hermione-.
- Ok -dijo y se fue con una sonrisa-.
- Menos mal que viniste Violet -dijo Hermione- no quería parecer una tonta hablando sola, así que me traje algo que hacer... -dijo sacando su libreta del P.E.D.D.O-.
A mí nunca me interesó realmente esto de la P.E.D.D.O, pero, al igual que Harry y Ron, me inscribí para que Hermione cerrara la boca. Al abrirla, pude ver nuestros nombres encabezando la lista y sentí algo de nostalgia por ese día. Apenas me había hecho su amiga cuando Hermione me pidió que colaborara con su fundación. Pude saber lo que sentía Harry al ver su nombre junto al de Ron.
- No te preocupes -dije tratando de ubicar su cara- Pronto todo será como antes...
- Y lo sería aún más pronto si le hablaras... -continuó Hermione-.
- No -se opuso Harry-.
- Pero...--
- No.
Me encogí de hombros; no podía hacer nada si el no quería. Rosmerta llegó con las bebidas que se fueron tan rápido como vinieron.
- Vamos Harry, quítate la capa por lo menos un minuto -insistí-.
- ¿Para qué? -preguntó él- ¿Para que se burlen de mí? ¿Para que me humillen? ¿O para que me restreguen sus brillantes insigneas (de apoya a Cedric Diggory) en la cara?
- No. Solo quería ver tu cara -dije cortante- No se donde estás y me pone incómoda. ¡Y yo estoy aquí dando la cara!
Tras un suspiro, Harry salió de su 'escondite'. Con una sonrisa de satisfacción por parte mía y de Hermione, nos pusimos a hablar.
- ¿Saben? -preguntó ella- No se, a lo mejor tendría que intentar afiliar a la P.E.D.D.O. a gente del pueblo...
- Como digas -respondí pasando un dedo por el borde del vaso donde minutos atrás estaba mi cerveza de mantequilla mientras que mi otra mano sostenía el peso de mi cabeza- ¿Cuando te vas a hartar de esto? -pregunté levantando mi cabeza y haciendo que Harry asintiera con la suya-.
- ¡Cuando los elfos (vaya, que largo su maldito discurso ¬¬ me distraje otra vez con mi vaso y volví a apoyar mi cabeza en mi otra mano... Pedí con señas a Rosmerta otra cerveza de mantequilla. Después volteé a ver a Gaby disimuladamente. Pude ver como Ron miraba a Harry con una mezcla de recelo y nostalgia en sus ojos. Después miré a Harry, que veía como Cho y los de quinto año de Ravenclaw hablaban y reían alegremente. ¿Cómo es que todavia no ha terminado el discurso?) ¡Aparte! ¡Todos deberían tratar mejor a los--
- ¡Hermione! -exclamé- ¡El punto está más que claro! ¿No ibas a afiliar a los del pueblo? ¡Estoy segura de que no se lo has pedido a Gaby! -dije señalandola- ¡¿Por que no vas y se lo pides?!
- ¿Straktich? -preguntó con el ceño fruncido- ¡A ella no pienso pedírselo! 
- ¿Por que? -pregunté algo extrañada, Hermione estaba enserio obsesionada con su peddo y era raro que dejara pasar una oportunidad- ¿No se lo vas a preguntar porque no le gusta cumplir las normas?
- Es que ella pasa el límite -replicó con brusquedad- Además, creo que debería empezar a tomar acciones más directas, ¿Saben como entrar en las cocinas del colegio?
Habría respondido 'Sí' de no ser porque estaba lo suficiente cansada del tema de los elfos domésticos. Que los Malfoy trataran a Dobby como una mierda no significa que todos los traten así, ¿No? Mis padres nunca trataron así a Wilbur cuando era pequeña y yo tampoco. Pero bueno, si Hermione no quiere ver más allá de su nariz, no es mi problema. Solo me encogí de hombros para dar paso a un nuevo tema. Harry se apresuró antes de que lo cambiara y dijo que tal vez (y era más que obvio) Fred y George sabrían como. Le dije que Gaby también sabría algo y la incité a que se fuera a preguntar. Ella se fue dejándonos solos. Harry seguía mirando a Cho con la misma expresión y luego volteaba la cabeza a ver si alguien le señalaba o se había fijado en él y volvía a hacer lo mismo.
- ¿Sabes? -pregunté captando su atención- Le gustas -dije y ante su extraña mirada seguí- Ella comparte cuarto conmigo y con Gi... Y con Luna (Vaya que imbécil, él no conoce a Luna -.-''). Siempre habla de tí -mentí- Bueno, no exactamente siempre, pero estoy segura de que le gustas... ¿Por que no la invitas a salir?
Harry se puso rojo ante tal comentario, había vigilado tanto para que no lo molestaran que no se había dado cuenta de que yo lo hacía. Se metió bajo la capa otra vez y murmuró algo inaudible como respuesta. Me encogí de hombros mientras bebía la otra cerveza de mantequilla que acababa de llegar para restarle importancia. Hermione llegó poco después de terminar la cerveza, estaba muy buena y estaba tentada a pedir otra, pero supuse que no querría terminar de borracha en plena salida a Hogsmeade así que seguí hablando con Hermione y con Harry, que estaba debajo de la capa.
- ¡Miren, es Hagrid! -exclamó Hermione-.
Era cierto, era imposible para él pasar desapercibido por su tamaño y su cabeza, que siempre sobresalía de la multitud. Estaba inclinado hablando con... ¿Ese era Moody? Decidimos seguir conversando hasta que ambos se nos acercaron.
- ¿Que hay, chicas? -preguntó Hagrid-.
- Hola -respondió Hermione sonriendo-.
- Todo bien, Hagrid, ¿Que hay de ti? -contesté-.
- Estupendo -contestó con una sonrisa-.
Ojoloco se había acercado cojeando a la mesa y se había inclinado para 'leer' el cuaderno de la P.E.D.D.O.
- Bonita capa, Potter.
- ¿Su ojo es capaz de... quiero decir, es usted capaz de...? -preguntó sorprendido-.
- Sí, mi ojo es capaz de ver a través de capas invisibles -contestó en voz baja- Es una cualidad que me ha sido muy útil en varias ocasiones, te lo aseguro.
- Violet -dijo Hagrid acercándose al cuaderno de la P.E.D.D.O. y haciendo como que leía también- ¿Cómo te está yendo con esto de la primera prueba? -preguntó poniendo más evidente que quería que Harry también contestara-.
- Bueno, ya es en tres días y no sé de que trata -dije en voz alta para que Hagrid pudiera oír la respuesta de Harry sin que nadie más lo hiciera- Pero aparte de eso, me va bien.
- Ah, ah, sí, me alegro -dijo después de susurrarle algo a Harry- Bueno chicas, me alegro de verlas, saluda a Ron de mi parte Hermione -dijo, guiñó un ojo hacia donde se supone que estaría Harry y se fue seguido de Ojoloco-.
- ¿Para que querrá que vaya a verlo esta noche? -preguntó Harry muy sorprendido-.
- ¿Eso te ha dicho? -preguntó Hermione extrañada- Me pregunto que se trae entre manos... No se si debas ir Harry -dijo algo nerviosa y miró a su alrededor- Podrías llegar tarde a tu cita con Sirius.
- ¿Sirius? -pregunté en voz baja pero algo enojada- ¡Mierda, Harry! ¡Veo que me mantienes muy bien informada! -repliqué algo indignada-.
Al terminar la visita a Hogsmeade y volver al castillo, Harry se puso la capa y se fue a ver a Hagrid. Yo estaba en mi sala común sentada en una butaca que compartía con Duncan junto al fuego.
- A ver... Todos los odian... -comenzó él---
- Excregutos de cola explosiva
- Bueno, estaba muy fácil... Ahora tu.
- Bueno... Tienen alas, es mitad pájaro y son muy orgullosos...
- ¿Hipogrifos? -preguntó él-.
- Precisamente, ahora tú.
- Estem... -pensó- Ah, si. Tienen patas muy peludas y... No creo que te agrade besar a una de ellas.
- ¿Es Davies? -pregunté. Ambos reímos- No, enserio, ¿Es Davies?
- ¡No! -dijo como pudo entre risas- No es Davies, es una araña.
- ¡Ah! -exclamé- Oye... Te dejé ganar.
- ¡Eso es lo que crees! -exclamó-.
Empezamos a reír sin razón alguna cuando el paró algo preocupado.
- ¿Sabes algo de la primera prueba? -preguntó-.
- No -negué con la cabeza al mismo tiempo que me encogía de hombros para restarle importancia- Es para medir nuestro valor, así que lógicamente no pueden decirnos de que trata.
Sus ojos se mostraron más preocupados. Antes de poder hacer nada me vi envuelta en sus brazos con tal fuerza al punto de dejarme sin aire.
- Prométeme que estarás bien -dijo casi en un susurro-.
- Duncan -dije algo triste- Eso es algo que no puedo prometerte...
Al oír esto me abrazó más fuerte. Le devolví el abrazo, nunca pensé que le afectaría tanto.
- No te pongas triste -dije parando el abrazo para que me mirara a la cara- No puedo prometerte nada porque no se como va a resultar todo esto... Pero lo que puedo... decirte -no pude prometer nada que no sabía, por más que quisiera decir que iba a salir de esta- ...es que voy a salir de esta ¿Si? Y necesitaré que estés allí para mí, pero con una sonrisa en tu rostro, como la de siempre ¿Si? -dije tratando de que sonriera, pero no lo logré- Duncan... -dije agarrando sus cachetes- Duuuuuncaaaaan -dije estirándolos para que sonriera- Mejor ^^
Cuando solté sus cachetes su sonrisa desapareció. Me puse algo triste al saber que el ánimo de mi amigo no mejoraría, pero la verdad, aunque no pensé que le habría afectado tanto, era alg lógico por ser uno de mis mejores amigos...
- Pensé que confiabas más en mis habilidades -dije fingiendo enojo- ¿Ahora crees que soy una debilucha y no me sé defender? -dije aún más enojada-.
- No, eso no, no es eso... Es que... ¿Estás molesta? -preguntó algo confundido-.
Me reí.
- No, no estoy molesta -dije en un tono más amable- Es una táctica que me enseñó Gaby para... Persuadir -dije aplicando el mismo tono que ella usa-.
Duncan esbozó media sonrisa
- Tu no te preocupes, que sé que voy a salir de esta vivita y coleando, ¡Y con la máxima puntuación! Ya verás, ni Viktor, ni Cedric podrán conmigo... Y Fleur... Bueno, es Fleur, no tengo por qué preocuparme por esa rubia de medio-cerebro, y no pienso mostrar signos de debilidad contra Ha... ¿Duncan, me estás oyendo?
- Ehhhh... Sí. Esto...
- ¿A quién miras? -dije apoyándome en su brazo para pararme y ver a quien estaba mirando- ¡Hey! ¡Brad! ¡Jeremy! ¡Vengan aquí!
Saludé con la mano a dos de lo jugadores del equipo de Ravenclaw. Brad parecía muy entretenido haciéndole señas a Duncan y cuando notaron que los saludaba Jeremy se dio un golpe en la cabeza con la mano y golpeó a Brad en el brazo. Al final se acercaron.
- ¡Hola Violet! -dijo Brad y Jeremy le volvió a pegar- ¡Auch! ¡¿Por qué fue eso?!
Jeremy se encogió se hombros
- Es que es divertido golpearte (nótese el sarcasmo) ¬¬. Buenas noches Violet, ¿Que tal? -preguntó con un tono más amable-.
Bradley era el tipo gracioso que nunca falta en un grupo. En cambio, Jeremy es el más educado, aunque casi nunca me creía toda esa caballerosidad, en el fondo es tan payaso como Brad.
- Bien chicos, ¿Que hacen? -pregunté algo divertida, iba a sorprenderlos en su jueguito-.
- Eehhh... Disfrutando de la noche ^^'' -dijo Brad-.
- ¿En la Sala Común? -pregunté con sarcasmo-.
- Eres un idiota -dijo Jeremy pegándole en el brazo por tercera vez- ¿Por que no se lo has dicho? -le regañó a Duncan- ¡Te hemos estado haciendo señas por mas de media hora! ¿Crees que no tengo cosas que hacer más que pasar la noche con este bastardo encerrado en la sala común?
- ¿Bastardo? -preguntó Brad algo confuso-.
- ¿Algo que decirme? -volteé hacia Duncan con otra expresión y otro tono de voz del que anteriormente había usado-...


Soorry por no haber publicado antes :(
Pero supongo que esta vez no tengo excusa 'xD
Espero que les guste el cap (aunque esta un poquito corto) 
PD: ¡¡Ga!! ¡¡Solo dos caps!!

sábado, 16 de julio de 2011

CAPÍTULO 6: ¿Sesión fotográfica?

Capítulo 6: ¿Sesión fotográfica? :S 


- ¡Hey! ¿Por qué te vas? Creí que la estabas pasando bien conmigo... 
- Perdona Gaby... Pero todo el mundo mirandome así me pone incómoda
- ¿Y a dónde vas? -preguntó- ¿Crees que serás bienvenida en tu sala común? ¿Siquiera en tu habitación?
No había pensado en eso. ¿Adonde podría ir? ¿Harry estaba en la misma situación?
- Voy a buscar a Harry...
- ¿De que serviría eso?
- Bueno... Supongo que el debe estar en mi misma situación...
- Bien, pero te acompaño.
- ¿Por qué? -pregunté-.
- Bueno... No tengo nada mejor que hacer y mientras estés conmigo, nadie se va a meter contigo -esbozó una sonrisa malvada y reí-.
Caminamos por los pasillos de Hogwarts, salimos en dirección al barco de Durmstang y Gaby se sentó al lado del lago donde se hallaba el calamar gigante.
- ¿Cómo nos va a ayudar esto exactamente a encontrar a Harry? -pregunté sentándome a su lado-.
- ¿Qué? Ah si, Harry... Bueno, yo solo quería tomar el sol, y tu me seguiste
Fruncí el ceño. Ya había abierto la boca para protestar cuando habló
- Era broma, allí está, míralo.
Harry estaba discutiendo con Hermione al lado de unos árboles. Me acerqué a ellos y pude oír su conversación.
- ¡Harry! ¡Esto es serio! -dijo Hermione notariamente preocupada- ¿Sabes lo que hay que hacer al llegar al castillo no?
- Darle a Ron una buena patada en el--
- ¡No! ¡Escribirle a Sirius!
- ¿Sirius? -pregunté, saliendo de entre los árboles- ¿Van a escribirle?
- Hola Violet -refunfuñó Harry- ¿Que tal la estás pasando tu? 
- No muy bien -contesté- Ron no es el único pelirrojo amargado. ¿Van a escribirle a Sirius?
- ¿Por que te interesa tanto? -preguntó Hermione-.
- Bueno... Sirius me cae muy bien -admití- ¡Pasar tanto tiempo en Azkaban sabiendo que era inocente! En ese horrible lugar... -dije entrecortado- Se pierden todas las esperanzas... ¡Y el logró conocerte! Solo para que conocieras la verdad... Y vengarse de Pettigrew... Y tal vez el podría saber algo de...
- ¿Algo de que? -preguntó Harry-.
Negué con la cabeza
- ¿Nos estás ocultando algo? -preguntó Hermione-.
Volví a negar.
- Harry, ¿No te has preguntado quien querría poner tu nombre en el cáliz? -pregunté-.
- Pues... Voldemort, ¿No?
- Bien, ahora, ¿Te has preguntado quien querría poner el mío?
Harry dudó por un momento, cuando habló
- Dolohov... -dijo más para sí mismo que para Hermione y para mí-.
- Exacto. Y mira -dije enseñandole los papelitos- Los pedí para examinarlos. Si te fijas, los dos papelitos tienen la misma caligrafía y el mismo tipo de papel, eso quiere decir...
- ...Que quien puso tu nombre en el cáliz... ¿Puso el de Harry? -asumió Hermione-.
Asentí.
- Pero, ¿Quien se habría colado a Hogwarts? ¿Quien se habría tomado tantas molestias? ¿Dolohov? ¿Bellatrix? No creo que Voldemort tenga planes de matarme por ahora. ¿Quien sabe? Tal vez siga creyendo que estoy de su lado... Pero estoy más que segura de Dolohov no tiene otra misión por el momento, aunque no conozco los planes de Bellatrix... Se necesita de una persona desquiciada para conocer el cerebro de otra persona desquiciada -dije pensando en Gabriela- Si la persona que metió tu nombre y el mío en el cáliz de fuego es la misma: ¿Quién es? ¿Crees que Sirius conozca a alguien?
Nadie respondió. 
- Pensé en que... Aunque no lo creo... -dije algo indecisa- Si el que puso nuestros nombre en el cáliz los escribió, tal vez podamos reconocer su caligrafía... 
- Buena idea -dijo Harry, pero cuando abrió la boca Hermione se apresuró a decir-.
- No fue Snape.
- ¿Como estás tan--
- Mira -dijo blandiendo el papelito en su cara- Esta no es su letra, y bien que la he visto muchas veces en Pociones.
- Bien -refunfuñó Harry- No fue Snape, ¿Entonces...?
- Bueno... -pensé- No creo que haya sido ningún profesor... Nadie es lo bastante torpe. Si encontrásemos alguna letra más... Yo que sé, ¿En un papel suelto?
- No lo creo -objetó Hermione- No creo que fuera tan tonto como para escribir en alguna otra pare ¿No creen?
Pensé por un momento
- Eso era lo que me temía... Pero bueno, no pierdo nada tratando de comparar su letra con la de algún sospechoso ¿No? 
- Claro... -dijo Harry- Si me dieras mi papelito--
- ¿Van a ayudar? -pregunté-.
- Por supuesto -dijo Harry- Estoy involucrado tanto en esto como t--
- ¿Hermione?
Asintió después de un minuto.
- De acuerdo -dijo- Pero igual creo que sería una pérdida de tiempo...
- Bien -dije entusiasmada, entregándole a Harry el papel con su nombre- Esto no es algo que se pueda investigar en la biblioteca -le aclaré a Hermione al ver su expresión- Y sé que es casi inutil, pero si ven algo avisenme. Ten Hermione -dije entregándole el papelito- Créeme, lo he visto tantas veces que casi puedo igualar la letra.
- Lo mejor será escribirle una carta a Sirius explicando lo que pasó -dijo Hermione- Recuerda que te pidió que lo mantuvieras informado...
- De acuerdo -dijo él-.
- Y Harry -intervine- Mantenme informada de Sirius, ¿Si?
Asintió.
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Conforme pasaban los días, pensé que no se podría poner peor; hoy me acuerdo de cuando pensé eso, y me pregunto: ¿Que diablos tenía en la cabeza? ¡Se puso mucho peor! Los de Hufflepuff no me dirigían palabra ni aunque tuvieran que hacerlo: Esto lo comprobé en clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas el lunes, cuando un excreguto de cola explosiva le explotó a Hannah Abbott en la mano y cuando iba a ayudarla, se alejó tan bruscamente que todos me miraron como si yo fuera la que había explotado en su mano. No había vuelto a hablar con Cedric y la única de Hufflepuff que a la que parecía agradarle era Gabriela. A la hora de comer, me sentaba apartada, en un rincón de la mesa de Ravenclaw, tan lejos de ellos como de los estudiantes de Beauxbatons. No todos me odiaban, pero no quería hablar con nadie si no estaba con Ginny. Los del equipo de Quidditch si me creían, especialmente Jeremy, Brad y Duncan. Después de comer, fui a Aritmancia, compartíamos con Gryffindor así que me senté junto con Hermione.
Terminada la clase, la profesora Vector no nos dejó tarea. 
- ¿Que tienes ahora? -pregunté-.
- ¿Por que lo preguntas? -dijo mientras nos juntábamos con Harry- Hola Harry, ¿Que tal Adivinación?
- Genial -dijo Harry en tono irónico- Voy a morir en tres días.
- ¿Qué tienen ahora? -pregunté- No me apetece ir a Transformaciones...
- ¿Podemos faltar a las clases? -preguntó Harry-.
- No es que pueda... -dije- Es que no me provoca...
- Me parece que pasas demasiado tiempo con Gabriela -Hermione frunció el ceño-.
- Además, -dije ignorando su comentario- planeo leerme la Historia de Hogwarts -dije sacando un ejemplar de mi bolso-.
- ¿Para que? -preguntó Harry- Podrías preguntarsela a Hermione... Se la sabe de memoria...
- Quiero leerla para ver si descubro algo importante -aclaré- Y no es lo mismo preguntarselo a Hermione- ¿A donde vamos? -pregunté cuando comenzamos a bajar la tercera escalera-.
- Tenemos doble hora de Pociones -dijo Harry-.
- Pensándolo mejor... -dije comenzando a retroceder-.
- Oh no, ahora te vienes -dijo Hermione entre risas, jalando mi brazo-.
Al llegar a las mazmorras, nos encontramos con los de Slytherin, cada uno con una insignia muy grande en la túnica. Al acercarnos, pude ver que tenían un mensaje escrito en rojo:
Apoya a CEDRIC DIGGORY:
¡El AUTÉNTICO campeón de Hogwarts!
- ¿Te gustan Potter? -preguntó Draco en voz muy alta cuando llegamos- Y eso no es todo, ¡Mira!
Apretó su insignia contra el pecho y el mensaje desapareció, dando lugar a otro escrito en verde:
POTTER APESTA
Todos los de Slytherin empezaron a reir y apretaron sus insigneas contra el pecho, de modo que todo el pasillo quedó alumbrado en verde. Noté que Harry estaba rojo, pero no de vergüenza, sino de furia.
- Muy bonitas te quedaron, Draco -dije-.
- ¿Por que crees que las hice yo? -preguntó en un tono divertido-.
- Porque si las hubiera hecho Parkinson diría: 'Me creo superior a Vinderwall' o 'Draco Malfoy es mucho mejor que Cedric, ¡Votemos por él!' -dije imitando la pesada voz de Pansy en mis comentarios- Además, todos los demás se conforman con fastidiarnos de la manera más simple--Aparte de que no tienen la inteligencia para hacer uno de... Estos -dije observando uno entre mis manos.- Así que creo que es más que evidente que tu las hiciste -dije tirandolo hacia un lado- Espera, ¿Por que no sale mi nombre aquí? Créeme que si eso -dije señalando a Pansy- las hubiera hecho saldría más grande que el de cualquier otro.
- ¡Ah! -exclamó Pansy- ¿Sedienta por fama, Vinderwall?
El grupo de chicas de Slytherin (liderado por Pansy ¬¬) empezó a reír. La misma idiota empezó a reír.
- ¡Veo que no saben usar la lógica! -murmuré ofendida porque se reían de mi razonamiento- ¡Idiotas! ¡Y no quiero fama, que ya tengo bastante!
- ¡Ah, muy divertido! -le dijo Hermione a Parkinson y a su grupo de chicas- ¡Derrochan ingenio! 
- ¿Quieres una Granger? -dijo Draco, ofreciéndosela- Tengo por montones. Pero con la condición de que no me toques la mano, me la acabo de lavar y no quiero que una sangre sucia me la manche.
- ¡Draco! -grité furiosa-.
¡Ahí va otra vez! ¡Insultando a Hermione! ¿Quién se cree para ir molestando a mis amigos? Menos mal que habían testigos porque si no yo... ¬¬ 
Ron estaba apoyado contra el muro junto con Dean y Seamus, sin hacer nada, ¿Cómo podía dejar que Draco le hablara así a Hermione?
La ira de Harry se iba acumulando y en cualquier momento podría estallar. En un abrir y cerrar de ojos, sacó su varita y apuntó al rubio. Todos los que estaban cerca se apartaron por el pasillo.
- ¡Harry! -exclamó Hermione-.
- Vamos, Potter -lo desafió con traquilidad, sacando su varita- Ahora que no tienes a Moody para que te proteja, a ver que puedes hacer.
Todos se apartaron más. Hermione quería impedir que lucharan pero un duelo no le vendría mal a Harry, Draco podría estar haciéndole un favor al practicar con él para la primera prueba y quería ver que le diera una paliza al rubio de una vez, ya que no pude darme el lujo en mi pelea interrumpida por Ojoloco. Estaban en el medio del corredor. Se miraron a los ojos por un minuto y atacaron justo al mismo tiempo.
- ¡Furunculus! -gritó Harry-.
- ¡Densaugeo! -exclamó Draco-.
Los hechizos fueron a dar al adversario, pero chocaron en el aire y rebotaron en ángulo. El hechizo de Harry le dio a Goyle en la cara, donde le brotaban forúnculos grandes y feos, a punto de estallar. Para mi amargura, el hechizo de Malfoy le dio a Hermione, que se tapaba la boca con ambas manos.
- ¡Hermione! -grité y me acerqué a ella- ¡Quita las manos! ¡Deja que te ayuden!
- ¡Hermione! -exclamó Ron acercándose para ver lo que pasaba-.
Vi a Ron retirar las manos de la cara de Hermione. Fue impresionante ver sus incisivos, que de por sí ya eran grandes, creciendo a una velocidad considerable. Se parecía a un castor. Sus dientes ya pasaban la barbilla. Gritó al sentirlos allí.
- ¿A que viene todo este ruido? -preguntó una voz apagada. Era Snape-.
Todos los de Slytherin, Gryffindor y yo empezamos a gritar para poder explicar lo que sucedió. Snape apuntó a Malfoy y lo escogió a él para que lo explicara, claro, la mejor persona que podría haber elegido ¬¬
- Potter me atacó, señor--
- ¡Nos atacamos el uno al otro al mismo tiempo! -gritó Harry-.
- ... Y le dio a Goyle, mire...
Snape examinó a Goyle hasta que le dijo
- Ve a la enfermería, Goyle.
- ¡Malfoy le dio a Hermione! -exclamé- ¡Mírela!
Le ordené a Snape que viera a Hermione, y lo hizo de mala gana. Parkinson y las demás se reían silenciosamente detrás de Snape. Les hice un gesto de que les iba a cortar la cabeza.
- No veo ninguna diferencia 
Hermione ahogó unos sollozos y se le empañaron los ojos.
- ¡¿Cómo es que puede ser tan cruel?! -exploté- ¡Tan arrogante e insensible! Pero claro, al tratarse de un Slytherin... ¡No superará su odio hacia Gryffindor solo por lo que sucedió cuando era joven! ¡HIPÓCRITA DE--
- ¡50 puntos menos para Ravenclaw, Vinderwall! -exclamó- Le aconsejo que se vaya a Transformaciones ahora.
- ¡No puede decirme que hacer! ¡Es un viejo desagrada--
Pero no pude terminar la frase. Snape brincó hacia donde estaba y agarró con fuerza el cuello de mi camisa, atrayéndome hacia él y levantándome del suelo lo suficiente para poder alcanzarlo sólo con la punta de los pies. Ambos nos mirábamos con un intenso odio: queríamos arreglar esto a los golpes; a Snape pudieran haberlo despedido por haberme golpeado, pero a mí podrían expulsarme y al no tener sitio al cual ir, tendría que regresar con mis tíos. Pasados unos minutos, solo gruñó algo entre dientes y, sin siquiera abrir la boca, dijo
- Otros 50 puntos menos. Vaya, creo que es un récord personal -dijo con una sonrisa de satisfacción en el rostro y soltándome con fuerza- En cuanto a la chica-castor--
Harry y Ron tuvieron suerte de gritar lo que opinaban al mismo tiempo, porque, aunque se escuchó, no se entendió tan bien. 
- Perfectamente, 50 puntos menos para Gryffindor, y Weasley y Potter se quedarán castigados. ¡Usted también, Vinderwall! Ahora entren, o tendrán que quedarse castigados una semana entera.
Salí corriendo tras Hermione, que se dirigió a la enfermería.
- Castigada, ¡Castigada! ¡Y 100 puntos menos! ¡Claro! ¡Si de Snape se tratase, Ravenclaw podría despedirse de la Copa de la casa dentro de los próximos 10 años! ¡Ojalá hubiéramos solucionado esto a los golpes! ¡Ya me gustaría a mí ver su expresión cuando Dumbledore lo expulsara! ¡Maldita corbata! -exclamé mientras me quitaba la corbata que estaba ahorcandome alrededor del cuello y la colocaba alrededor de este sin amarrarla- Viejo amargado, desagradable, no puede dejar su orgullo de lado nunca, pero claro, como nunca tuvo amigos... -reí mientras hablaba conmigo misma- Ahora que lo pienso, el castigo y los puntos valieron la pena. Ponerlo en su lugar frente a los Slytherin es una ocasión que tal vez no se me vuelva a presentar... ¡Y ahora viene Draco con sus insignias! Mayor estupidez no se le pudo ocurrir... Me pregunto cuánto tiempo libre tiene ese chico... ¿Y por qué mi nombre no aparece en ellas? Puta Parkinson, yo no quiero más fama... Pero... Y si Draco... ¿Y si él aún...? No -contesté firme rechazando tanto esa opción como las lágrimas que estaban a punto de desbordarse- ¿Por qué tenía que ser mi nombre? ¿Por que no podían haber sido Fred y George? ¡Harry tampoco se buscaba esto! -suspiré, gruñí y me recosté contra la pared frente al aula de transformaciones- Apuesto a que a ellos les habría encantado que salieran sus nombres. Apuesto a que a Hermione no le haría mucha gracia pero por lo menos Ron y Ginny los hubieran apoyado... ¿Y tú que miras?
Ginny se había quedado mirándome extrañada al lado de la puerta. Tenía el libro de Transformaciones 'Avanzadas' para tercer curso sujeto firmemente con su dos manos y en su mirada había una mezcla de tristeza y desafío y pude entender que había escuchado más de la mitad de lo que había dicho.
- ¿100 puntos menos? -preguntó con la voz rota-.
- Trataba de defender a Hermione -le espeté- ¿No has entrado a clase?
Negó con la cabeza, pero cuando iba a responder me adelanté
- ¿Y que esperas? -pregunté bruscamente-.
- ¿También estás castigada? -preguntó ignorando mi último comentario-.
- Si bueno, Snape me odia, no me sorprende que me haya castigado porque hasta yo creo que me lo merecía, -dije con un tono irónico- pero por lo menos no voy a estar sola, Harry y Ron...
- ¿También los castigaron?
Asentí con la cabeza. 
- ¿No tendrías que entrar a clase? Deberías tomar apuntes considerando que tu tienes que hacer los exámenes finales... Tendremos suficiente tiempo para hablar en la sala común ¿No crees?
Asintió. Pude ver un intento de sonrisa asomarse por sus labios, pero hasta ahí. Abrió la puerta lentamente y entró por ella. Al otro lado pudo oirse claramente 'No la encontré, Profesora McGonagall'. Pensar que me estaba salvando el pellejo, ya era suficiente con un castigo y 100 puntos menos... Al fin y al cabo Ginny ya no estaba molesta conmigo y eso me dio ánimos para continuar con mi camino hacia la enfermería.  
Al entrar, pude ver a Hermione sentada en una camilla y a la señora Pomfrey sosteniendo un espejo delante de ella con una mano y una... ¿Herramienta? Con la otra.
- Avísame hasta donde los tenías...
Hermione hizo un sonido de asentimiento, ya que tenía la boca abierta y sus dientes eran demasiado grandes como para poder hablar.
- ¿Hermione te encuentras bien? -pregunté-.
La señora Pomfrey me reconoció apenas me vio.
- ¡Violet! -exclamó- ¿Cómo te encuentras? Pensé que estarías con el señor Bagman
- Ehh... Muy bien, gracias, ¿Con el señor Bagman?
- Si, ¿No te han dicho?
- ¿Decirme que?
- Todos los campeones deberán reunirse en un aula... Creo que les quieren tomar unas fotografías... ¡Por favor, niña, arréglate esa corbata!
Por la cara que puso Hermione, supe que pensamos lo mismo: Si el que vaya a buscar a Harry meciona 'fotografías' en frente de Ron, la cosa se pondrá seria, y si las menciona en frente de Snape, se pondrán peor.
- Ah bueno... Ya me voy... ¡Adios Hermione!
Subí y pude ver a Harry y a Colin Creevey en las escaleras
- ¡Harry! -me apresuré a subir-.
- ¡Violet! -exclamó- ¡¿Cómo está Hermione?!
- Se encontrará mejor -dije con una sonrisa- Em... -aparté a Colin- Mejor. 
Colin me miró furioso pero a la vez dando saltos.
- ¿Puedo acompañarlos? ¿Puedo? ¿Puedo? Tal vez pueda faltar a una clase y me hagan una entrevista a mi también ¡Yo mismo puedo tomarte las fotos Harry!
Harry y yo nos miramos.
- Lo siento Colin... -empezó Harry-.
- Lárgate enano -ordené y obedeció algo decepcionado- ¿Mencionó algo de las fotografías en frente de Ron?
- Sí que lo hizo ¬¬
- ¿Y no te dijo nada?
- Se limitó a mirar al techo -dijo Harry con furia- ¡Como si yo me estuviera buscando ser famoso!
- Calma Harry -dije- Ya verás que se le pasará...
- Si claro -dijo mientras terminamos de subir las escaleras- Cuando me partan el cuello o me maten.
Llegamos a un aula bastante pequeña. Colocaron los pupitres hacia el fondo para dejar un amplio espacio, pero habían juntado tres de ellos delante de la pizarra y los forraron de terciopelo. Detrás de estos habían colocado seis sillas y Ludo estaba sentado en una de ellas, hablando con una bruja que no conocía que llevaba puesta una -horrible- túnica color fucsia. Como siempre, Viktor estaba parado en un rincón, sin hablar con nadie. Cedric y Fleur conversaban y esta parecía mucho más amable de lo que se le veía la vez anterior. Ludo pareció notar nuestra presencia y saltó de un brinco.
- ¡Ah, aquí están! ¡Los campeones cuatro y cinco! Entren, chicos, vamos... No se preocupen: esto es solo la ceremonia de comprobación de la varita...
- ¿La qué? -pregunté-.
- Comprobación de varitas. Tenemos que comprobar que sus varitas se encuentren en perfectas condiciones para que no den ningún tipo de problema. Como sabrán, son las herramientas más importantes con las que van a contar en las pruebas... -explicó- El experto está arriba en estos momentos con Dumbledore. Luego habrá una pequeña reunión fotográfica. Esta es Rita Skeeter -añadió, señalando a la bruja con la mano- Trabaja para El Profeta y va a escribir un pequeño artículo sobre el Torneo.
- A lo mejor no tan pequeño, Ludo -dijo Rita mientras miraba a Harry- Me pregunto si podría hablar un ratito con Harry antes de que empiece la ceremonia... -dijo sin apartar sus ojos de Harry- El más joven de los campeones... Ya sabes... Por darle un poco de gracia a la cosa.
Me aclaré la garganta. ¿Enserio acaba de decir el más joven de los campeones? ¬¬ Ron tiene razón, es muy fácil pasar desapercibida al lado de Harry, a menos que tus incisivos midan más de tres metros de largo, claro, Harry no buscaba nada de esto y eso era lo más irónico del asunto ¬¬.  
- ¡Por supuesto! -exclamó Ludo- Es decir, si Harry no tiene algún inconveniente...
- Eh... -vaciló Harry. El no quería llamar la atención-.
- Divinamente -sonrió Rita Skeeter-.
Sin perder un instante, se paró de la silla y se llevó a Harry a otra parte. Cedric dejó de hablar con Fleur y se me acercó.
- Hola... -dijo-.
- Hola -respondí-.
Se hizo un silencio. Trataba de mirar al piso pero Cedric trataba de que lo mirara.
- Quería hablarte respecto a lo que ocurrió el otro día--
- No importa -aclaré- Sé que fue un malentendido, eso es todo -sonreí-.
Por un momento pareció que eso no era lo que quería decirme, pero igual sonrió. 
- ¿Qué es la comprobación de las varitas? -pregunté-.
- Ah, eso. Es solo una prueba que van a hacerles para confirmar que no tengan ningún daño. No te preocupes, no es ninguna prueba del Torneo -dijo al ver mi expresión- Vamos a sentarnos, pronto llegará Dumbledore. ¿Qué te hiciste? -preguntó con sarcasmo al notar mi corbata- ¿Sabes que tienes que amarrarla alrededor de tu cuello cierto?
- No me digas -respondí con el mismo tono que había empleado él- ¿Quieres decir así? -pregunté acomodándome la corbata-.
- Y después así... -continuó él anudándola. No me había dado cuenta de que tan cerca estaba de mí, a penas a un parte de centímetros de mi boca. Cruzamos miradas por un momento y después de que desperté de un tipo de trance, fue que me di cuenta de lo cerca que estaba. Bajé la mirada algo apenada, y él se debió dar cuenta porque sonrió- Perfecto -murmuró al terminar de arreglarla- Como nueva.
- Gracias -terminé de decir después de unos incómodos segundos-.
Nos sentamos y poco después llegó Dumbledore, seguido por Harry que se sentó a mi lado.
- Permítanme presentarles al señor Ollivander -dijo Dumbledore ocupando su sitio en la mesa del tribunal- Se encargará de comprobar sus varitas para asegurarse de que se hallan en buenas condiciones para el Torneo.
El señor Ollivander cruzó la puerta y e hizo una reverencia. Yo lo conocía, el me había vendido mi varita. 
- Mademoiselle Delacour, ¿Le importaría a usted venir en primer lugar? -preguntó el señor Ollivander avanzando hacia el medio del aula-.
Fleur caminó hacia él y le entregó su varita. El anciano la hizo girar entre sus dedos y brotaron chispas oro y rosa. Luego, la acercó a sus ojos y comenzó a examinarla.
- Veinticinco centímetros... Rígida... Palisandro... Y contiene... ¡Dios mio!
- Un pelo de la cabeza de una veela -aclaró Fleur- Una de mis abuelas.
¡Ja! Ya decía yo porque los chicos se babeaban siempre al verla... Efecto veela, supongo.
- Sí -confirmó Ollivander- sí. Nunca he usado pelo de veela. Me parece como resultado unas varitas muy temperamentales. Pero a cada uno la suya, y si esta le viene bien a usted...
Pasó una ves más el dedo por la varita, en busca de algun defecto, golpe, o arañazo. Luego murmuró:
- ¡Orchideous! -brotó un ramo de flores de la punta de la varita-. Bien, muy bien, está en perfectas condiciones -declaró devolviendole a Fleur su varita, y el ramo de flores- Señor Diggory, ahora usted. 
Cedric caminó hasta el señor Ollivander y le dio su varita
- ¡Ah! Veamos, esta la hice yo ¿Verdad? -preguntó, evidentemente más entusiasmado que cuando Fleur le dio su varita- Si, si, lo recuerdo muy bien. Contiene un solo cabello de la cola de un excelente ejemplar de unicornio macho. Debía medir 17 pies. Casi me clava el cuerno cuando le corté la cola. Treinta centímetros y medio... Madera de fresno... Agradablemente sencible. Está en buenas condiciones ¿La trata usted con regularidad?
- Le di brillo anoche -respondió Cedric con una sonrisa-.
Miré a Harry por el rabillo del ojo, estaba tratando de darle brillo frotándola con su túnica XD. 
El señor Ollivander hizo salir de la varita de Cedric una serie de anillos de humo plateado, se declaró satisfecho y llamó a Krum.
Viktor se levantó y avanzó hasta el señor Ollivander, sacó la varita y se quedó allí con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos.
- Mmm... esta es una manufactura de Gregorovitch, si no me equivoco -dijo Ollivander- Un excelente fabricante, aunque su estilo no es lo que yo... Sin embargo...
Examinó cada rincón de la varita en busca de rasguños o algo, pero fue en vano.
- ¿Madera de carpe y fibra sensible de dragón? -preguntó y Krum asintió- Bastante más gruesa de lo usual... Y rígida... Veintiséis centímetros... ¡Avis!
De la varita se produjo un estallido parecido a cuando se dispara un arma y de ella salieron un montón de pájaros, que se fueron volando por la ventana.
- Bien -dijo el anciano- Vinderwall... ¿Quisiera seguir?
Me paré de mi asiento, me dirigí al señor Ollivander y le entregué mi varita.
- Ah... Me acuerdo de esta... -dijo deslizándola entre sus dedos- Madera de sauce... 30 centímetros... Nervios de corazón de dragón... Flexible, fácil de sacudir y mover... Muy poderosa. Buena para hechizos difíciles pero excelente para encantamientos complicados... Esta me recuerda a la varita de la joven Lily Evans... Sauce... Veinticinco centímetros... Elástica--
- Señor Ollivander -dijo Dumbledore- Por favor...
- Ah si, si... ¡Serpensortia!
Al decir esto, una serpiente muy gruesa, como de cinco metros, negra y de grandes colmillos salió de mi varita. Sentí un escalofrío al recordar a Nagini . Cuando la serpiente hubo desaparecido, me delvolvieron mi varita y llamaron a Harry.
Cuando el señor Ollivander acabó con su varita, ya estaba lista para irme. Pero...
- ¡Las fotos, Dumbledore, las fotos! -dijo Bagman-Todos los campeones y los miembros del tribunal. ¿Que te parece Rita?
- Sí, sí, esas primeros -dijo sin darle importancia- ¿Tal vez luego podríamos tomar unas individuales? -dijo mirando a Harry-.
- ¡N--
- ¡Por supuesto! -exclamó Bagman-
- Divinamente -sonrió la desagradable mujer-.
Las fotos costaron mucho trabajo. Especialmente porque Madam Maxime le quitaba la luz a todo el mundo y el fotógrafo no podía retroceder lo suficiente para incluirla en la foto. Al final tuvo que sentarse xD Krum, que pensaba acostumbrado a este tipo de cosas, parecía querer esconderse y por eso se ponía hacia atrás. El fotógrafo quería que Fleur se colocara adelante (y ella no mostraba ninguna resistencia) pero Rita agarró rápidamente a Harry y lo puso en frente y al medio. Cedric y yo nos limitamos con ponernos a cada lado de Harry y sonreír. Luego, insistieron en que se tomaran las fotos individuales de los campeones y después pudimos ir a comer. Harry, Cedric, Fleur, Viktor y yo salimos del aula y nos dirigimos al Gran Comedor al mismo tiempo, pues se hacía tarde.
- ¿Qué porquería no? Digo, lo de las fotos -hablé. No tenía sentido guardarle rencor a nadie y íbamos a competir-.
- Pues, a mi me paguece genial todo esto de salig en El Pgofeta -dijo Fleur-.
- Si claro, porque Skeeter no está cabreada contigo -dijo Harry-.
- Ya entiendo porque Ron está tan enojado... ¡Ha pasado así toda su vida! Es decir, antes de que te conociera tenía a sus hermanos... Bill trabaja en Gringotts, Charlie con dragones, Percy en el Ministerio de Magia, Fred y George... ¡Bueno, son Fred y George! y Ginny es la única niña y aparte, está en Ravenclaw... ¡Pero yo nunca he hecho nada para destacarme! ¡¿Por que rayos se porta así conmigo?!
- ¿Hablas de Ron o...?
- ¡De Ginny! -exclamé- ¡Ya nunca me habla y me trata indiferente!
Se hizo un silencio mientras los cinco caminábamos por el corredor, cuando Viktor habló:
- No sabía que la pasarran tan mal
- ¡Pues claro! -exclamé- ¡Ya les habíamos dicho que no habíamos puesto nuestros nombres en el cáliz! ¿O creían que nos la estábamos pasando bomba?
Sentí como me sacaba un peso de encima. No le había dicho a nadie como me sentía. Bueno, a Gaby, pero no era lo mismo que decirle a Harry, que compartía la misma experiencia.
- Pegdonenme -se disculpó Fleur- Ciegtamente pensé que queguían fama o dinego, pego ya veo que me he equivocado.
- No hay problema -dijo Harry y yo asentí con la cabeza-.
Llegamos al Gran Comedor, que estaba lleno. Cada uno fue a tomar asiento en su propia mesa, y yo me senté junto con Fleur, aunque no nos hablamos durante el banquete. Busqué a Hermione con la mirada, pero no estaba. 'Debe seguir en la enfermería' pensé. Harry comió solo en un extremo de la mesa. Ron estaba sentado al lado de Dean y Seamus, sin intercambiar palabra, solo comiendo. Al terminar, esperé a que todos salieran del Gran Comedor para poder sentarme con Harry. Le dí unas palabras de apoyo pero el muy necio no quiere hacer las paces con Ron, ¡Y termina comparándome con Ginny! '¡No es mi culpa que Ginny sea tan terca!' exclamé. Bien, si no quiere reconciliarse con Ron, es su problema. Quise hablar con Gaby, pero no pude encontrarla en su mesa... Finalmente me dirigí a la torre de Ravenclaw. Respondí el acertijo y entré. La sala común estaba abarrotada de gente, entre ellas, el equipo casi-completo de Quidditch, a excepción de Cho. 
- ¿Crees que será buena idea? -preguntó Grant-.
- Creo que es una idea excelente -intervino Duncan- ¿Pero cómo crees que se lo tome?
- Es una buena idea sin lugar a dudas -declaró Roger- Es decir, viste su actuación en el último partido... 
- ¿De quién hablan? -pregunté, sabía que ni Duncan, Jeremy o Brad estaban molestos conmigo- ¿Es sobre el equipo? ¿Van a sacarme?
- No -negó firmemente Grant- No vamos a sacarte.
- Es solo que...-
- ¿Has hablado con Ginny? -preguntó Duncan evadiendo el tema-.
Fruncí el entrecejo. 
- No todavía -dije- Y eres mi amigo desde el tiempo suficiente para saber que no me gustan ni los secretos ni las mentiras -dije y me fui a mi habitación, ¿Ahora Duncan me ocultaba algo?-.
Al entrar vi a Luna dormida, a Pain en su jaula y a Ginny sentada en su cama, mirando al suelo con el entrecejo fruncido. No había rastro de Cho.
- Me alegra de que esta vez me hicieras caso -dije abriendo la puertecita de la jaula de Pain- ¿Quieres dar una vuelta? -pregunté acariciando su cabeza mientras se posaba en mi hombro-.
Salió por la ventana y se perdió de vista a lo lejos. Me puse mi pijama y me recosté en mi cama, cerrando las cortinas de dosel.
Ginny seguía en la misma posición, con la mirada perdida. Era la única con la lámpara de mesa prendida.
- ¿No vas a apagarla? -pregunté-.
- ¿Te divertiste en tu entrevista? -dijo sin apartar la mirada del piso, pero frunciendo más el ceño-.
- No -respondí cortante- ¿Vas a apagarla? 
- Buenas noches -dijo sin ganas apagando la lámpara-.
- Eso espero -respondí-.
Que mierda, había esperado que las cosas se solucionaran después de esta tarde, pero veo que me equivoqué.
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Me levanté a la mañana siguientes sin ánimos de hacer nada. Abrí las cortinas de mi cama para ver si Ginny seguía dormida, pero no estaba allí.
- Buenos días -dijo Cho casi sin ganas-.
- Buenos días -dije- ¿Qué hora es?
- Muy temprano -dijo Luna mirando por la ventana-.
- ¿A que hora se levantó Ginny? -pregunté-.
Ambas se encogieron de hombros. Gruñí, si quería evitarme, podría decírmelo para hacérselo más fácil. Faltaban quince minutos para la primera clase. Terminé de vestirme rápido y bajé corriendo al Gran Comedor y agarré lo primero que vi. Después de salir corriendo y devolverme a agarrar otra cosa debido a que lo que agarré en primer lugar fue una servilleta ¬¬ salí corriendo hacia Historia de la Magia.
Me senté con Duncan (como de costumbre ahora que Ginny me evitaba) y después de quince minutos nos pusimos a jugar ahorcado en una esquina del pergamino, después de todo, yo no tendría que hacer exámenes y Duncan... Bien, Duncan no es que sea el alumno más aplicado de Ravenclaw. Después de eso, tuvimos transformaciones y pude transformar mi tetera en un puercoespín y después volverla a su estado original, así que gané 10 puntos para Ravenclaw. 'Genial, ahora solo me falta recuperar 90 más, wuju ¬¬'.
Después me separé de Duncan para ir a Aritmancia. Me encontré con Hermione 
quien me mostró un ejemplar de 'El Profeta'. Me escondí un poco en mi silla para poder leerlo:
Yo, Rita Skeeter, escritora de El Profeta, he visitado recientemente el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, sede del Torneo de los Tres Magos (competencia que no se realiza desde hace mucho tiempo) de este año. Aunque este año no debería llamarse Torneo de los 'Tres' Magos, ya que dos alumnos más de Hogwarts se colaron en el Torneo. A pesar de ser menores de edad, Harry Potter y una tal Viviana Vinderwall, metieron sus nombres en el Cáliz de Fuego y han hecho algún tipo de embrujo para que los escogiera. Después de que me revelaran esto, Harry aceptó tener una entrevista conmigo:
"Supongo que les debo mi fuerza a mis padres. Sé que estarían orgullosos de mí en este momento... Sí, algunas noches aún lloro por ellos, no me da vergüenza confesarlo... Sé que no puedo vivir ningún daño en el Torneo porque ellos me protegen".
(...) Finalmente, Harry ha hallado el amor en Hogwarts: Colin Creevey, su íntimo amigo, asegura que raramente se lo ve sin la compañía de una tal Harmony Granger, una muchacha de sorprendente belleza, hija de muggles y que, como Harry, está entre los mejores estudiantes del colegio.
Una vez terminado de leer el periódico, no me había dado cuenta de que acababa de sonar la campana. Recogí todo apurada y corrí junto con Hermione al Gran Comedor.
- ¡Esa zorra no pudo hacerte esto! -exclamé furiosa-.
- Lo sé -dijo Harry sin inmutarse- Se encargó de transformar mis 'ehh's de maravilla...
- Divinamente, diría yo ¬¬ 
- ¿Desde cuando puedes comer en la mesa de Gryffindor? -preguntó Hermione-.
- Desde que me llamo Viviana y tu Harmony -dije en tono cortante- Nadie me ha venido a reclamar así que planeo seguir comiendo aquí hasta que Ginny se des-enoje.
- ¿Sabes? -preguntó Hermione- Ella trató de hablar ayer contigo y me preguntó por ti, deberías tratar de hablar con ella.
- No -respondí cortante- Ayer en la noche esperaba que pudiéramos hablar, pero no dio resultado, como verán.
Al terminar de comer, fui a Encantamientos.
Toda la semana tuve que aguantarme las burlas de los Slytherin, especialmente Parkinson y su grupito. Pasaba mi tiempo libre con Harry, Hermione, Gabriela o Duncan... O Cedric. Harry las burlas sufría más que yo. Siempre se metían con él por lo de sus padres y el era muy paciente, aunque se lo tomaba muy mal. Hasta que un día le explotó a Cho en la cara, sin querer, por supuesto. Hermione se lo tomaba muy bien, a decir verdad. A Parkinson también le gustaba molestarla a ella, pero Hermione se lo tomaba con tal dignidad que me quedé impresionada. A mí, bueno, trataba de contenerme la mayoría del tiempo, aunque claro, a veces se me iba de las manos, y acababa en una pelea o algo por el estilo, pero cuando estaba acompañada por Gaby, era casi imposible que alguien se metiera conmigo.
- Ya verás -decía ella- Si alguien se atreve a molestarte... Se meten con mi amiga y se meten conmigo, y créeme que no se quieren meter conmigo.
- Gracias Gaby -sonreí mientras me servía asado y jugo de calabaza-.
- No hay porque -dijo- Por cierto... ¿Sabes ya algo de la primera prueba?
- No -respondí. No había pensado en la primera prueba la verdad- ¿Y tu, que me dices?
- Esto va más allá de mis técnicas de espionaje -dijo negando con la cabeza- No puedo ayudarte... Ni siquiera con la ayuda de Fred y George...
- ¡Ey, Potter! 
- Ah, no. Draco otra vez no ¬¬
- ¿Que? -contestó Harry de mala gana-.
- ¿No quieres llorar por papi y mami? -preguntó en tono burlón haciendo que todos rieran- ¿Quieres que te preste un pañuelo?
- ¡Cállate Draco! -ordené- ¡Déjalo en paz!
- Uhh, Vinderwall -exclamó Pansy- ¡No sabía que eras la novia de Potter! Ah no, cierto, ¡Esa es Harmony! ¿Entonces que eres? ¿Su guardaespaldas personal o algo así? ¿Cuanto ganas? ¿5 knuts?
Esto no tenía sentido. Los Slytherin disfrutaban tanto ganastándonos bromas que ya ni sabían lo que decían, tomando en cuenta de que tengo una fortuna enterrada bajo tierra en Gringotts. Volteé a ver a Hermione. Ella seguía comiendo como si nada hubiera pasado, ¿Cómo podía soportarla? ¡Ese bulldog de cara aplastada me las va a pagar!
- ¿Entonces Potter? -siguió Draco- ¿Quieres o no el pañuelo?
- ¡DÉJALO! -grité- ¡Claro! ¡Cómo tu no sabes lo que es perder a un padre o una madre sigues jodiendo a los que les ha pasado! ¿Verdad? [No pregunten como hacían los profesores para no oír nada xD] 
Todos se callaron. Me senté de nuevo y preferí seguir comiendo. Al terminar, me fui a la mesa de Gryffindor.
- ¿Que pretendes? -preguntó Gaby-.
- Voy a hablar con Ron -dije- Ya no soporto más que se porten como imbéciles cuando se necesitan mutuamente.
Me fui hasta donde estaba Ron y le di un golpe en la parte de atrás de la cabeza
- ¡Auch! -dijo frotándose- ¡También te quiero!
- ¡Escúchame! -exigí- ¡Tu le vas a hablar a Harry te dé o no la gana! 
¡Pero--
- TE VAS... A HABLAR... CON ÉL... -dije entrecortadamente-.
Ron no se movió. Se volvió a su plato y siguió comiendo. Dean y Seamus miraban atónitos.
- ¡Eres un imbécil! -exclamé- ¡Y lo sabes! ¡Lo necesitas tanto como él a ti! 
Caminé furiosa hasta las puertas del Gran Comedor, donde me esperaba Gaby. Habíamos acordado dar un paseo por cualquier lado después de comer. Así podría despejar mi mente y alejarme de todos los que me fastidiaran. Además, estando con Gaby, nadie se atrevería... Ella se recostó bajo un árbol y cerró los ojos plácidamente.
- ¿Vas a sentarte? -preguntó-.
Me recosté a su lado bajo el mismo árbol y, siguiendo el ejemplo de mi amiga, cerré los ojos. Quería que la semana pasara rápido, quería saber que clase de valor tendría que demostrar en la primera prueba y en que rayos consiste, quería saber quién puso mi nombre en el cáliz de fuego y por qué la marca de mi brazo cada vez recuperaba su tono habitual... Pero como pude, traté de relajarme y no pensar en nada, como Gaby, que, sin darse cuenta, se estaba convirtiendo en mi mejor amiga...
Holi-holiiiiiiissss!!
Jajaja perdonen las incoherencias, hoy estoy medio-borracha
Hablando de eso, cada vez está más cerca Ga ;)
Espero q les gust el cap!!!
(AVISOO estoy estancada cn el 7 y talvez me tarde en publicar... SORRY!!!! :( )

lunes, 11 de julio de 2011

CAPÍTULO 5: Un Torneo...

Capítulo 5: Un Torneo...
Pasaron los días y yo iba mejorando notablemente. Había recuperado mis fuerzas y mi cabeza ya no sufría 'explosiones' tan frecuentes. La Señora Pomfrey se portó muy amable conmigo, dejó instalarse a Pain y cada tarde Harry, Ron, Hermione o Ginny entraba y se quedaba un rato conmigo, contándome sobre los acontecimientos más recientes. Un día, Hermione me dijo que algunos competidores ya habían introducido sus nombres en el Cáliz de Fuego entre ellos Cedric (me alegré saber algo sobre él), los gemelos Weasley (Que terminaron tirados en el suelo con barba) y Viktor Krum. También me contó que este último siempre iba a la biblioteca y sus admiradoras no la dejaban estudiar, estaba notablemente molesta. ¿Quién lo diría? ¿Viktor Krum en la biblioteca? ¿Estará haciendo algo importante o... Querá pasar tiempo con la castaña? ¿El buscador de la selección búlgara, competenia para Ron?
Al fin, un buen día, me dejaron salir. Me dirigí a la oficina de Dumbledore junto con Pain y el anciano me ayudó a vaciar mi mente. Me enseñó como hacerlo y dijo que si volvía a pasarme eso podría ir cuando quiera a 'vaciar mi cabeza'.
Me reuní con mis amigos de nuevo y me informaron de todo. Me encantó estar de nuevo con ellos. Cedric y yo estábamos pasando más tiempo juntos y cada vez terminabamos en los mismo: Una discusión. Ya fuera por el género de Pain, o por el Torneo de los Tres Magos o cualquier tontería como esas... Claro que no eran tan horribles, pero era lo suficiente como para ponerme de malhumor.
- Enserio, tienes mucho en común con mi prima Gabriela... -dijo él-.
- ¿St... Skra... STRAT...?
- Straktich -dijo él-.
- No sabía que eran primos... -dije-.
- Bueno, no somos primos exactamente -aclaró- Pero nos hacemos llamar así ya que no sabemos que tipo de familiar somos... Creo que ni siquiera somos familia, somos amigos de la infancia o algo así... Pero se me ha olvidado con el correr del tiempo.
Reímos y seguimos mirando las estrellas.
- ¿Crees que quedaré para el Torneo? -preguntó mirando a las estrellas-.
- ¿Por qué no? -dije- Tienes todas las cualidades...
- ¿Cualidades?
- Fuerte, valiente, sabes varios hechizos... Emm... Carismático, atractivo...
- Esto... ¿Qué tienen que ver las últimas dos cualidades? -preguntó él dando paso a las estrellas para mirarme a mí-.
- Ah... -me sonrojé- Supongo que en nada... Ah menos que la primera prueba sea un concurso de belleza ja, ja -reí nerviosa-.
Nos quedamos callados viendo las estrellas por un rato más y suspiré
- ¿Qué pasa? -preguntó-.
- No es nada -dije y Cedric levantó una ceja- Es que... Esta es la primera conversación que tenemos que no termina en discusión y... Este lugar... La misma posición...
- ¿Qué pasa con este lugar? ¿Y que tiene que ver la posición?
- Es que... La última vez que hablé con Draco fue... Justo aquí... Y yo estaba acostada con mi cabeza en sus piernas, justo como ahora, y el estaba jugando con mi cabello cuando... Cuando... Terminó llamándome cobarde, aunque sabía que bromeaba, pero también insultó a mis amigos y eso me molesta mucho... Terminamos peleando -dije con pesar- Así que me fui a mi sala común y... Te conocí -dije viendo las estrellas- Vaya bromas me hace la vida ¿No?... No puedo creer que ya hayan pasado 3 semanas... -suspiré- Mejor cambiemos el tema de conversación -sonreí- ¿Cual crees que sea el primer reto del Torneo? -pregunté-.
- Dudo que sea un concurso de belleza... -dijo mirando a las estrellas y reímos nuevamente-.
Después de unas horas de solo mirar el cielo, cada uno se fue a su respectiva Sala Común. 

A la mañana siguiente me levanté, me bañé y me puse mi uniforme. Era sábado y me dolía la cabeza, no era tan terrible como antes pero si era desagradable y en cualquier momento podría... Ocurrir. Fui a la oficina de Dumbledore. Allí, me encontré con este discutiendo con la Profesora McGonagall
- Pero Albus, tiene que tener un hermano o hermana, ¡Esto no es normal! Debe haber una conección...
- ¡Minerva! ¡Ya te he dicho que es hija única!
- ¿Crees que alguien más compartiera un lazo tan especial con ella como para poder poseerla sin que lo sepa?
- No -contestó tajantemente- Sabes que no tiene nigún tipo de familia... Sus padres están muertos y ella murió hace años, es imposible que la estén poseyendo. 
- Con permiso... -dije entrando-.
- Srita. Vinderwall, ¿Necesita ayuda?
- No gracias profesor. Puedo sola...
La profesora McGonagall salió y la oficina quedó en silencio. Dumbledore me informó que en la cena de esta noche se darían a conocer los alumnos que quedaron electos para participar en el Torneo de los Tres Magos y me emocioné por Cedric. Una vez con la mente ordenada, me dirigí al Gran Comedor cuando tropecé con alguien.
- Lo siento Draco -dije secamente y seguí mi camino-.
- No, espera -dijo sujetando mi brazo- Tengo algo que decirte...
- Estoy esperando -contesté-.
- Yo... Lamento lo que te dije y si te ofendí... No me interesa el imbécil de Potter, perdón -se corrigió cuando abrí la boca con el ceño fruncido para protestar- Potter, o Weasley, o Granger y no estoy dispuesto a cambiar mi odio hacia ellos pero... puedes tener por seguro de que me importas muchísimo más de lo que crees y enserio estoy arrepentido por--
Puse un dedo en su boca 
- Cállate Malfoy -dije con una sonrisa y lo besé, eso era lo único que estaba esperando oír-.
Fue más que nada un beso tierno, aunque no se si fue del todo sincero de su parte. Paró y me miró con aspecto de preocupado. Por fin habló:
- ¿Esto significa que me perdonas? -preguntó-.
Sonreí
- Depende -dije mordiendo su labio inferior- ¿Qué tan sincero fue ese beso?
Solo bromeaba, sabía que no me habría besado, o no se habría disculpado... Es más, nunca habría dejado de llamar imbécil a Harry si no fuera cierto. Pero él se lo hbía tomado en serio porque inmediatamente su sonrisa se borró de su rostro. Sujetó mi cara entre sus manos y me miró con esos ojos de perrito suplicante a los que no me puedo negar
- Por favor, mírame a los ojos y dime que te miento cuando digo esto -dijo mientras llevaba una mano al corazón y gritaba: ¡YO, DRACO MALFOY, ESTOY COMPLETA Y LOCAMENTE ENAMORADO DE VIOLET VINDERWALL---
- ¡Cállate! -dije entre risas- Te creo -susurré mientras me abrazaba y me hundía en su pecho- ¿Cuánto me extrañaste estos días?
- Demasiado -respondió y volvió a besarme-.
Este beso fue más pleno. Sentía que podíamos contarnos todo lo que habíamos sentido en estos días en unos pocos segundos, sin necesidad de usar palabras... Esta vez fui yo la que nos separó.
- Van a anunciar a los participantes del Torneo -dije alegre-.
- ¿Desde cuando te interesa el Torneo? -preguntó super extrañado arqueando una ceja-.
Tenía que mentirle. No iba a decirle que porque mi nuevo amigo 'Cedric Diggory' intentaba participar.
- No me interesa... -mentí- Supuse que te gustaría ver quienes quedaron... 
Sonreímos y salimos corriendo (o bueno, arrastré a Draco) al Gran Comedor, agarrados de la mano, como dos niños de cinco años que salen corriendo a comer cuando su mamá los llama para comer: felices, sin preocupaciones. Cada uno se sentó en su mesa y empezamos a comer; volvía a tener apetito. Todo el Comedor parecía una sonrisa gigante, al parecer, todos sabían que hoy se anunciarían a los participantes del Torneo.
Ginny y yo terminamos de comer y ella fue con su hermano y yo me dirigí hacia donde estaba sentado Cedric.
- ¡Buena suerte! -le dije- Espero que--
- Gracias -respondió- También espero participar...
El que tenía ante mí no era el Cedric de siempre, tenía a un Cedric ansioso.
- Deberías calmarte -dije, pero me ignoró- Voy a mi mesa, suerte otra vez.
- Gracias -murmuró-.
Ginny se volvió a sentar al lado mío y ambas aguardamos impacientes hasta que Dumbledore habló.
- Como muchos ya saben -dijo haciendo que todos se callaran- Hoy anunciaremos a los competidores del Torneo de los Tres Magos -todos aplaudieron ansiosos- Los campeones de cada colegio deberán irse tras esta puerta -dijo señalando una puerta al lado de la mesa de los profesores-dijo señalando una puerta al lado de la mesa de los profesores- Bueno, sin más preámbulos...
Dumbledore se acercó al Cáliz, cuyo fuego brillaba de un color azul cristalino. Era un espectáculo hermoso ver aquel fuego, como un patronus enorme, pero no por eso todos estaban tan emocionados. Todos contuvieron el aliento cuando el primer papelito salió del fuego azul cayendo en las manos de Dumbledore, el cual lo desarrugó y leyó en voz alta:
- Del Instituto Durmstang... ¡El señor Viktor Krum!
Todos aplaudieron emocionados. Especialmente los de Durmstang. '¡Tenemos la Copa!' gritaron algunos. Cedric y Draco no podían controlar sus nervios.
El segundo papelito salió, esta vez, era como una especie de mariposa doblada. Dumbledore hizo el mismo procedimiento y gritó.
- De la Academia Beauxbatons... ¡La Srita. Fleur Delacour!
Todas las chicas de Beauxbatons estaban alegres, gritando, saltando, incluso repitieron su bailecito de porquería, los chicos, algo descepcionados. Cedric estaba tan pálido como Neville y Draco a punto de desmayarse. Para mi sorpresa, la chica que se paró y dirigió a la puertas de 'los campeones' era la misma hipócrita que se había reído del discurso de Dumbledore ¬¬.
El último papelito salió. Este parecía haber sido arrancado de la esquina de un pergamino de Hogwarts. Dumbledore lo desdobló lentamente, haciendo morir de ansias a todos. 
- Y, finalmente... -dijo- De la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería... ¡El Hufflepuff, CEDRIC DIGGORY! 
Todo Hogwarts estalló en aplausos, excepto en la mesa de Slytherin, que se encontraba Draco, con una mirada de arrogancia, la cual me molestó un poco, pero no le di importanci debido al'encuentro' que acabábamos de tener. Todo el mundo felicitaba a Cedric y cuando iba a salir corriendo para abrazarlo...
Dos papelitos salieron disparados del Cáliz, como si a este le perturbara que estuvieran dentro de él. Dumbledore pudo alcanzar uno, mientras que pude ver que el otro salió disparado hacia el alcance de Hagrid.
Dumbledore desdobló el papel rápida y desesperadamente.
- Harry Potter... -murmuró- ¡Harry Potter! -repitió-.
Todos miraron a Harry. Yo no podía creerlo, ¿Cómo fue posible? ¿Cómo logró poder meter su nombre en el Cáliz? ¡¿Y que lo seleccionaran?! Demasiada coincidencia. Después recordé el otro papel que agarró Hagrid, el cual me miraba incrédulo.
- ¿Dónde cayó el otro papelito? -preguntó Dumbledore- Ah, si. ¡Hagrid! Entrégame el papel, si fueras tan amable... -dijo extendiendo la mano-.
Hagrid negaba con la cabeza
- L-lo siento Profesor Dumbledore, pero yo no lo tengo y--
- Hagrid, dame el papel -ordenó Dumbledore- ¿Vinderwall...? -leyó pacientemente-.
¿YO?! Miré la cara de Harry. Estába incluso más pálido que Neville, Cedric y Draco juntos, y no dudo que la mía estuviera igual. ¡¿Cómo es posible?!
- ¿Quisieran venir...? -preguntó Dumbledore-.
Harry y yo intercambiamos miradas. Él fue el primero en pararse, aunque algo tembloroso. Acto seguido me paré yo y caminé con un paso decidido. Se armó un gran escandalo en el Gran Comedor. '¡Es una conspiración!'  Murmuraban algunos. ¡¿Conspiración?! ¡YA VERÁN CON QUIEN SE METEN! ¡VENGAN A DECIRMELO EN LA CARA! Harry y yo caminamos como si fueramos a un funeral: lento y triste. No intercambiamos palabras, estabamos demasiado nerviosos. Al llegar al pequeño cuarto, sentía que mi estómago se encogía cada vez más.
Estaba decorado con retratos de magos y brujas y un cálido fuego era lo que iluminaba la habitación. Las siluetas de Cedric, Viktor y Fleur estaban semi-iluminadas por el fuego y al entrar, todos se volvieron hacia nosotros.
- ¡Violet! -exclamó Cedric- ¿Qué pasa? ¿Nos dejarán elegir un acompañante? Porque si es así--
- ¿Acompañante? -pregunté algo indignada, pero aún en shock- Nada de eso.
- ¿Quieguen que volvamos al comedog? -preguntó Fleur con su acento francés-.
- No precisamente -me adelanté a decir. Ninguno de los dos sabía como explicar lo que había ocurrido-.
Oí pasos tras de mí. De pronto, entraron por la puerta un señor rubio de aspecto infantil que agarró a Harry y exclamó
- ¡Fantástico! ¡Absolutamente extraordinario! -me sujetó por el brazo- Caballeros... Señorita... -dijo mirando a los otros tres- ¡Aun no me lo puedo creer! ¡Se supone que debían ser solo tres magos! ¡Déjenme presentarles, por favor, al cuarto y a la quinta campeones del Torneo!
Hubo un silencio incómodo por un momento, cuando Fleur se dedicó a quitarse el cabello de la cara mediante una inclinación de cabeza y empezó a reir
- ¡Es usted todo un bgomista señog Bagman! ¡Me lo he cgeido pog un momento!
- ¿Un chiste? -preguntó el señor Bagman- ¡No, no, no, no! ¡Los nombres de Harry y...--
- Violet ¬¬
- ¡..Y Violet salieron del Cáliz! ¡Ellos van a competir!
Todos miraban incrédulos: Viktor contrajo levemente las cejas, Cedric con su aspecto de cortés desconcierto, pero Fleur frunció el entrecejo.
- Pego es evidente que ha habido un egog. Ellos no pueden competig, son demasiado jóvenes, y eso le daguía a Hogwag ventaja, ¡No pueden teneg tges campeones!
- Bueno... esta ha sido muy extraño, sí -dijo Bagman frotandose la barbilla- Pero, como saben, la restricción de edad es novedad de este año, impuesta solamente como medida de seguridad. Y como su nombre a salido del cáliz de fuego... Quiero decir, no se puede hacer otra cosa chicos: Tendrán que participar.
Tras nuestro oímos abrir la puerta. Dumbledore entró por ella, seguido muy de cerca por Barty Crouch, Karkarov, Madam Maxime, la profesora McGonagall y Snape.
- ¡Madam Maxime! -se apresuró a decir Fleur- ¡Dicen que estos niños también van a competig!
- ¿Niños? -exclamé- ¡Soy tres años menor que tú! 
Pero Fleur no se molestó en responder, ni siquiera en escuchar
- ¿Que significa todo esto Dumbledog? -preguntó la enorme mujer-.
- Es lo mismo que quisiera saber yo, Dumbledore -dijo Karkarov- ¿Tres campeones para Hogwarts? No recuerdo que el colegio anfitrión tuviera derecho a tres campeones, ¿O es que no he leído las reglas con suficiente cuidado?
- C'est impossible! -gruñó Madam Maxime-.
- Creíamos que tu raya de edad rechazaría a los aspirantes más jóvenes Dumbledore -agregó Karkarov- Sino, habríamos traido una más amplia selección de estudiantes de nuestros institutos...
- No es culpa de nadie más que de Potter y de Vinderwall, Karkarov -interrumpió Snape, la tenía jurada conmigo- No hay que culpar a Dumbledore del empeño de estos dos por quebrantar las normas. Desde que Potter llegó aquí no ha hecho otra cosa que traspasar límites. En cuanto a Vinderwall... Tiene su expediente...
- Gracias Severus -dijo con firmeza Dumbledore y Snape se cayó, aunque aún tenía cosas para decir-. ¿Echaste tu nombre en el cáliz de fuego, Harry?
- No -contestó firme. Snape soltó una risita de incredulidad-.
- ¿Le pediste a algún alumno mayor que lo hiciera?
- No
- Bien... ¿Que hay de ti Violet?
- No -respondí tan firme como Hary-.
- ¿Y no le pediste a algún alumno mayor que lo hiciera?
- No -contesté firme-.
- ¡Ah! ¡Pog supuesto que están mintiendo!
- Ellos no pudieron cruzar la raya de edad -dijo severamente la profesora McGonagall- Supongo que todos estamos de acuerdo en ese punto...
- Dumbledog pudo habeg cometido algún egog -replicó Madam Maxime encogiéndose de hombros-.
- Por supuesto, eso es posible -admitió Dumbledore por cortesía-.
- ¡Sabes perfectamente que no has cometido error alguno, Dumbledore! -repuso la profesora McGonagall encolerizada- ¡Por Dios, que absurdo! ¡Ni Harry ni Violet pudieron traspasar por sí mismos la raya! Y, puesto que el profesor Dumbledore está seguro de que ninguno de los dos convenció a ningún alumno mayor para que pusiera su nombre por el, me parece que eso debería bastarnos a los demás -dijo fulminando con la mirada al profesor Snape-.
- Señor Crouch... Señor Bagman -dijo Karkarov- Ustedes son nuestros jueces imparciales. Supongo en que estarán de acuerdo en que esto es completamente irregular.
- Hay que seguir las reglas, y las reglas establecen que aquellas personas cuyos nombres salgan del cáliz de fuego estarán obligadas a competir en el Torneo -dijo el señor Crouch-.
- Bien, Barty conoce el reglamento de cabo a rabo, participarán -dijo Bagman, volviendose hacia Karkarov y Madame Maxime como si el asunto estuviera cerrado-.
- Insisto en que se vuelva a proponer a consideración el nombre del resto de mis alumnos -exigió Karkarov- Vuelve a sacar el cáliz y continuaremos agregando nombres hasta que cada colegio tenga tres campeones ¡No estoy pidiendo más que lo justo!
- Pero Karkarov, así no es como funciona el cáliz de fuego -objetó Bagman- El cáliz acaba de apagarse y no se volverá a prender hasta que de inicio otro Torneo...
- ¡En el que Durmstang no participará! -chilló- Después de todo esto... ¡No esperaba que ocurriera algo de esta naturaleza! ¡Estoy tentado a irme ahora mismo!
- Esa es un falsa amenaza Karkarov -gruñó una voz que no se había oído antes. Una voz junto a la puerta- Ahora no puedes retirar a tu campeón, está obligado a competir. Como dijo Dumbldore, todo el que entre al Torneo, ha firmado como una especie de contrato mágico vinculante, ¿Te conviene, eh?
Ojoloco Moody acababa de entrar en la habitación. Se acercaba al fuego y, con cada paso que daba, hacía retumbar el piso con su pata de palo.
- ¿Que me conviene? -repitió Karkarov- Me temo que no te entiendo, Moody.
- ¿No me entiendes? -dijo Moody en voz baja- Pues claro, es muy sencillo. Tan sencillo como que alguien eche el nombre de Potter y de Vinderwall en ese cáliz sabiendo que si salen, se verán forzados a participar.
Miré a Harry, que estaba tan desconcertado como yo: ¿Quién querría que participáramos? ¿Querría alguien ponernos en peligro? Pero claro,tanto él como yo nos habíamos conseguido suficientes enemigos...
- ¡Evidentemente, alguien tenía mucho empeño en que Hogwag tuviega el tgiple de opogtunidades! -dijo Madam Maxime-.
- Estoy completamente de acuerdo, Madam Maxime -declaró Karkarov- Voy a presentar mi queja ante el Ministerio de Magia y la Confederación Internacional de Magos...
- Si alguien tiene motivos para quejarse son ellos -dijo Moody señalándonos- y, sin embargo, nos los oigo decir ni media--
- ¡¿Y pog qué tendgían que quejagse?! -estalló Felur, la francesita ¬¬, dando una patada al suelo- Van a podeg pagticipag, ¿no? ¡Todos hemos soñado dugante semanas con seg elegidos! Mil galeones en metálico... ¡Es una opogtunidad pog la que muchos moguiguían!
- ¡Habla por tí! -estallé- ¡Dinero es lo que a Harry y a mí nos sobra! 
- Tal vez, alguien espera que Potter y Vinderwall mueran por ella -objetó Moody, ignorando mi comentario-.
A estas palabras, les siguió un silencio extremadamente tenso y largo, roto únicamente por el crepitar del fuego. 'Dolohov'. Fue la única palabra presente en mi mente en aquel momento. Él me quiere muerta y si no consiguió matarme el año pasado bien fue por pura suerte.
- Pero Moody... ¡Vayas cosas dices! -protestó Ludo-.
- Como todo el mundo sabe, el profesor Moody da por perdida la mañana si antes no ha descubierto una docena de magos y brujas tenebrosos antes del desayuno -dijo Karkarov en voz alta y tratando de ocultar su nerviosismo- Por lo que parece, ahora les enseña a sus alumnos a hacer lo mismo. ¿Defensa Contra las Artes Oscuras? Vaya, Dumbledore, no lo sé... Supongo que tenías motivos para contratarlo.
- ¿Conque imagino cosas, eh? ¿Conque veo cosas, eh? Fue una bruja o un mago competente el que echó el nombre de estos chicos en el cáliz.
- ¡Ah!, ¿Que evidencia hay de eso? -preguntó Madam Maxime-.
- ¡La evidencia de que consiguió engañar un objeto mágico extraordinario! -replicó Moody- Para hacerle olvidar al cáliz de fuego que solo competían tres colegios tuvo que usarse un encantanmiento confundidor excepcionalmente fuerte... Porque creo que están en lo cierto al suponer que propuso el nombre de Potter como representante de un cuarto colegio, y el de Vinderwall, como un quinto, para asegurarse de que era el único en su grupo...
- Parece que has pensado mucho en ello -apuntó Karkarov con frialdad- Y la verdad es que te ha quedado un teoría muy ingeniosa... Aunque he oído que recientemente se te metió a la cabeza que uno de tus regalos de cumpleaños contenía escondido un huevo de basilisco y lo destruiste antes de darte cuenta de que era un simple reloj de pared... Así que disculpanos si no te tomamos demasiado enserio...
- Hay gente que puede aprovecharse de las situaciones más inocentes -contestó con voz amenazante- Mi trabajo consiste en pensar como lo haría una mago tenebroso, Karkarov, como podrás recordar.
- ¡Alastor! -exclamó Dumbledore en tono de advertencia-.
Se hizo silencio y comencé a preguntarme a quien se dirigía Ojoloco. Después, se me vino a la mente una idea, pero no podría ser... ¿No?
- Profesor Dumbledore... -dije- ¿Puedo pedirle algo?
- ¿Que podrá ser? -preguntó Snape con ironía-.
- Yo quisiera saber si... Si podría quedarme con los papelitos que salieron del cáliz... Los que tienen mi nombre y el de Harry -pregunté ignorando a Snape y su ironía-.
- Claro, tienes derecho a quedarte con el tuyo... Si a Harry no le molesta... -respondió Dumbledore entregandome mi papelito y el de Harry cuando este negó con la cabeza-.
- Gracias -murmuré revisando los papelitos-.
- No sabemos como se ha originado esta situación -continuó Dumbledore dirigiendose a todos los presentes. Moody tosió- Pero no nos queda otra que aceptar las cosas tal y como están. Tanto Cedric como Harry y Violet han sido seleccionados para competir en el Torneo, y eso es lo que tendrán que hacer.
- Ah, pego Dumbledog...
- Mi querida Madam Maxime, si se le ha ocurrido una alternativa, estaré encantado de escucharla.
Dumbledore esperó, pero Madam Maxime no habló, solo se limitó a mirarlo severamente, frunciendo el entrecejo. Y no era la única, no sabía quien estaba más furioso: si Snape o Karkarov. En cambio, Bagman estaba emocionado
- Bueno, ¿Nos ponemos a ello entonces? -dijo frotándose las manos y sonriendo a todo el mundo- Debemos darle las instrucciones a nuestros campeones, ¿No Barty? ¿Quieres hacer el honor?
- Sí -dijo medio adormilado- Si las instrucciones... La primera prueba...
'Que no es un concurso de belleza...' pensé y le lancé a Cedric una mirada cómplice.
- La primera prueba está pensada para medir su coraje -nos explicó-, así que no les diremos en que consiste. El coraje para afrontar lo desconocido es una cualidad muy importante en un mago... La primera prueba se llevará a cabo el 24 de noviembre, ante los demás estudiantes y el tribunal. A los campeones no les está permitido solicitar ni aceptar ayuda de ningún tipo por parte de sus profesores para llevar a cabo las pruebas del Torneo. Harán frente al primero de los retos armados solo con su varita. Cuando la primera prueba haya concluido recibirán más información sobre la segunda. Debido a que el Torneo exige una gran dedicación por parte de los campeones, estos quedarán exentos de los exámenes finales -se volvió hacia Dumbledore- Eso es todo, ¿No, Albus?
- Creo que sí -respondió en un tono preocupado- ¿Estas seguro de que no quieres pasar la noche en Hogwarts, Barty?
- No, Dumbledore, tengo que volver al Ministerio. Es un momento muy difícil, tenemos mucho trabajo. He dejado a cargo al joven Weatherby...
'¿Percy?'
- Es muy entusiasta... Demasiado quizás.
- Al menos tomarás algo de beber antes de irte... -replicó Dumbledore-.
- Vamos Barty, ¡Yo me voy a quedar! -dijo Bagman muy animado- Ahora es en Hogwarts donde ocurren las cosas, ya sabes, ¡Es mucho más emocionante que en la oficina!
- Creo que no, Ludo -respondió Crouch con un leve tono de enojo-.
- Profesro Karkarov, Madam Maxime, ¿Una bebida antes de dormir? -ofreció Dumbledore-.
Pero Madam Maxime ya le había pasado una mano sobre el hombro a Fleur y la sacaba de la habitación. Karkarov le hizo una seña a Viktor y ambos salieron también. 
- Harry, Cedric, Violet... Les recomiendo que suban a los dormitorios -dijo Dumbledore sonriendonos- Estoy seguro de que Hufflepuff, Gryffindor y Ravenclaw les aguardan para celebrarlo con ustedes, y no estaría bien privarlos de excelente causa para armar jaleo.
Harry, Cedric y yo salimos.
- ¿Celebrarlo? -pregunté- ¿Ravenclaw? ¡Lo van a celebrar practicando maleficios imperdonables en mí! -gemí-.
- Vamos, no puede ser tan malo, ¡Vas a participar en el Torneo de los tr-- Bueno, cinco magos! ¿Por que habrían de echarte maleficios imperdonables los de Ravenclaw? -preguntó Cedric rodeándome con su brazo-.
- Vamos Cedric, tu ya eres mayor, estás es Hufflepuff -dije desmotivada- Van a creer que yo metí mi nombre en el cáliz y... ¡Van a odiarme! Bueno... ¡Mas de lo usual! Creerán que solo quiero fama y el dinero...
- Y... ¿Cómo lo hicieron? -preguntó Cedric-.
- ¿Cómo hicimos qué? -preguntó Harry-.
- ¿Cómo lograron meter sus nombres en el cáliz? -preguntó Cedric-.
- ¡Cedric! -exclamé- ¡No fuimos nosotros! Dijimos la verdad...
- Vamos... No esperaba que Harry me lo dijera -dijo mientras nos despedíamos de él mientras subía la escalera de caracol que conducía a la torre de Gryffindor- Pero... Esperaba que confiaras más en mí...
- ¡Pero yo confío en tí! -me apresuré a decir- Es la verdad...
- Si tu lo dices... -dijo parándose frente a mí-...
Cedric se paró frente a mí y me agarró por la cintura. Se acercó cada vez más a mi cara hasta que... lo empujé [XD]
Bueno, no empujar exactamente, lo retiré de mi cara alejando sus hombros de mí con ambas manos [Feel like a sir]. Vamos, es tres años mayor, y es mucho más grande que yo en tamaño, podrían pensar que me estaba acosando [XD].
- Perdona... -dije viendo claramente que interrumpí 'su momento'- Pero debo irme -dije señalando las escaleras hacia la torre de Ravenclaw. Me habría gustado decir 'Y pensar en todo esto...'- Estoy segura de que Hufflepuff va a celebrar en grande... Hasta mañana Ced.
Subí corriendo las escaleras y respondí el acertijo para abrir la puerta. Un millón de personas se abalanzaron contra mí.
- ¡¿Qué pasó?!
- ¡¿Que te dijeron?!
- ¡¿Vas a participar?!
- ¿Cómo se siente estar tan cerca de Viktor Krum?
- ¡APARTENSE! ¡DÉJENLA RESPIRAR! 
Una pelirroja se abrió paso entre la multitud y me agarró del brazo. Me sentí aliviada al ver que Ginny apartaba a la gente solo para que me sentara en una butaca junto al fuego.
- ¿Qué fue exactamente lo que pasó?
- Ginny... No me vas a creer...
Empecé a contar la historia de todo lo que pasó adentro de la habitación. Conforme iba contando, las personas se iban arremolinando a nuestro alrededor, y las expresiones de sus caras iban cambiando mientras narraba lo sucedido.
- ¿Entonces alguien puso el nombre en el cáliz? -preguntó una alumna de sexto curso- ¿Están completamente seguros?
- Harry y yo lo estamos -contesté con dureza-.
- ¿Pero quien querría ponerlos en peligro? -preguntó inocentemente un alumno de primer curso-.
- Muchas personas -aclaré- Harry siempre ha estado en peligro constante... Lo que me preocupa es: ¿Cómo pudo entrar en Hogwarts quien yo creo que puso mi nombre?
- ¿Te refieres a... Quien-tu-sabes? -preguntó Roger-.
- No lo creo... Y el no es quien me preocupa; ha conseguido entrar dos veces a Hogwarts y está bastante débil como para venir él mismo... Ha mandado a alguien, pero... ¿A quien?
Nadie habló. Por primera vez la sala común de Ravenclaw quedó completamente en silencio. Después se empezaron a oír murmullos preocupados de suposiciones de quién habría podido entrar a Hogwarts y meter nuestro nombre en el cáliz de fuego. 
- Creo que lo mejor que puedes hacer ahora es ir a dormir -dijo Ginny-.
- ¡¡YA OYÓ TODO EL MUNDO!! ¡¡A SUS RESPECTIVAS HABITACIONES!!
- Gracias Duncan, pero no hará falta -dije- Basta con que yo me vaya...
- Te acompaño -dijo Ginny- También estoy cansada.
Subimos a la habitación dejando atrás los murmullos. Entramos, Pain se encontraba sobre mi cama y, al verme, salió volando hasta mi hombro.
- ¿Te has enterado ya, verdad?
Asintió y se metió en su jaula. Ginny se acostó en su cama y yo en la mía, pero no podía dormir. Todo me daba vueltas en la cabeza y no podía dejar de revisar los papelitos.
- Ginny... -murmuré- Cedric trató de besarme en la escalera...
- ¡¿Enserio?! -ahogó una risa- Y tu decías que no pasaba nada...
- Si pero...
Me habría gustado decrle lo que había pasado hace unos momentos con Draco en el pasilo. Había queido decirle como me sentí cada vez que nos besamos y nos mirábamos a los ojos. Ese deseo de seguir abrazándolo porque sentía que estaba en el sitio más seguro del mundo cuando me tiene entre sus brazos. Lo lindo que había sido conmigo cuando trataba de disculparse y esa sensación de que no necesitábamos las palabras para decir cómo estábamos... Al final opté por dormirme, feliz con tan solo saber que Draco ya no seguía molesto conmigo... 
A la mañana siguiente me desperté sobresaltada. Era domingo, y acababa de tener la misma pesadilla de hace tres noches, no sabía como hacer para que parara.
- ¿Despertaste? -dijo Ginny, que estaba sentada al borde de mi cama- Parecías estar teniendo una pesadilla... Me preocupaba de que tuviera que ver con... Quien-tu-sabes...
- Llámalo Voldemort, Ginny, el miedo al nombre incrementa el miedo al hombre -dije sentándome- y no era con él.
Pain llegó hasta mi cama y torpemente llegó hasta mí, tambaleándose mientras la parte del colchón donde ella se movía se hundía.
Bajamos a comer al Gran Comedor y noté que Harry no estaba. Ron se encontraba de muy mal humor y Hermione salió corriendo con unas cuantas tostadas.
- Debe haber armado un ajetreo -dijo Ginny- Por eso no quiere bajar.
Me senté a su lado, pero todo se sentía diferente. Todos los de la mesa de Hufflepuff me miraban mal, al igual que Gryffindor. Ni me molesté a mirar a los de Slytherin. No tenía ganas de hablar con Cedric, ya que estaba algo apenada por lo de anoche. Oía murmullos como: 'Es una conspiración...' ¿Conspiración? ¿Contra quien, Cedric? Por si no se dieron cuenta, todos somos Hogwarts ¡Y deberían alegrarse de tener tres campeones! Claro, Hufflepuff no está acostumbrado a la 'grandeza'. Imaginé mi cara de pocos amigos pero no pude cambiar la amargura que sentía por dentro. ¡No podía creer que ahora alumnos de Ravenclaw también se volvían en mi contra!
Un estudiante de Hufflepuff se paró en la silla y gritó:
- ¡Es una conspiración!
Eso me dio coraje. Saqué mi varita y salté en la mesa, frente donde él estaba y lo apunté
- ¡No es una conspiración! -grité- ¡Por si no te diste cuenta, Harry y yo también somos Hogwarts! -antes de poder hacer nada, la profesora Sprouse se acercó a mí y me bajó de la mesa-.
- ¡Más vale que no vuelvas a hacer nada así! -advirtió-.
Asentí.
Refunfuñé hasta mi puesto donde me encontré a una Ginny muy enojada
- ¿Qué tan torpe crees que soy? -preguntó molesta-.
- ¿Y ahora que tienes?
- ¿Enserio crees que me voy a tragar el cuento de que alguien metió tu nombre en el cáliz?
- ¡Es la verdad! -grité molesta-.
Se hizo un silencio en el Comedor. Todos estaban muy pendientes de nuestra 'conversación'. Ginny no dijo nada, se limitó a pararse e irse de allí. Me volví a sentar, estaba completamente sola. Ya entendí porque Harry no había bajado y, a juzgar por la expresión de Ron, el tampoco le había creido. ¿Pero ahora que había hecho yo? Dejé a Ginny por unos minutos y ahora estaba molesta... Alguien tenía que haber inventado una historia (como cosa rara) sobre Harry y sobre mí.
Seguí comiendo con amargura cuando alguien se acercó por mi espalda.
- Ya veo porque tenías tanto interés en el Torneo...
- Draco... Yo no hice nada ¡Lo juro!
Draco solo negó con la cabeza mirando al piso -Yo creí que no eras así- murmuró.
- ¿Ves Draco? Te dije que Vinderwall no era de fiar...
Maldición, esa voz... La había oído sin fin de veces y era de...
- Parkinson, deja a Draco en paz -dije sujetándolo por un brazo-.
La muy zorra estaba parada muy pegadita a él acariciando su cabello.
- ¿Por que no dejamos que él decida? -preguntó jalando su otro brazo-.
Lo solté. No valía la pena retenerlo si el no confiaba en mí, menos si quería irse con Parkinson.
- ¿Lo ves Vinderwall? Draco sabe escoger -rió-.
- Muérete Pansy -murmuré-.
Miré a Draco a los ojos y acaricié su mano mientras poco a poco iba abrazándome a su brazo. Él me devolvió la mirada en busca de una explicación, ¡Pero si ni yo misma se lo que acaba de pasar! Al no obtener respuesta miró al piso y lo solté lentamente. Noté como mis ojos ya no podían contener las lágrimas, pero no iba a llorar ahí, en el Gran Comedor, frente a todos. No iba a darle esa satisfacción a Pansy. Draco también miró al suelo y caminó firme hacia la puerta del Gran Comedor hasta desaparecer tras ella.
Hundí mi cabeza entre mis brazos. No estaba dispuesta a hablar con Cedric, se me iba a caer la cara de vergüenza. Tampoco iba a ir con Ron o Hermone, de seguro estaban igual de molestos que Ginny... ¿Por qué nadie me creía? De pronto, sentí una mano en mi hombro... ¿Mano?
- No te procupes... Las peores cosas suelen sucederle a los más... Inocentes...
Levanté la cabeza. Me sorprendí al ver que era un lobo de tamaño mediano y de color castaño con manchas blancas quien me hablaba.
- Además, estoy segura de que Harry y tú no fueron los que pusieron sus nombres en el Cáliz... Son demasiado... Inocentes, como ya dije.
Mientras el animal hablaba, ni siquiera movía la boca, daba la impresión de que estábamos hablando mente a mente. Era una animaga, estaba más que claro. Tenía voz de mujer, aunque no conocía a ningún animago aparte de la profesora McGonagall y Sirius Black. Después pensé: ¿Inocente? ¡¿Qué tenía yo de inocente?!
- Me encantaría poder subirme a la mesa como tú y morder a alguien... -dijo con deseo y los ojos brillantes- Bueno, ya que. No tengo nada que perder
La loba bajó de la silla y agarró impulso, saltó hacia la mesa de Hufflepuff y podría jurar que le guiñó un ojo a Cedric. Después mordió a un chico que estaba dos personas más allá de este. La profesora Hooch corrió hacia ella separandolos.
- ¡STRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAKTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIICH! -gritó- ¡¿CUANTAS VECES VOY A TENER QUE DECIRTE QUE ESTÁ PROHIBIDO ATACAR A LA GENTE?! ¡MAS TE VALE QUE NO VUELVA A TENER QUE DECIRTELO Y QUE NO TE VEA MORDIENDO A MÁS NADIE...! (Bla, bla, bla...)
¿Así que esta era Gabriela? La profesora Hooch agarró a Gabriela-convertida-en-loba por el lomo y la echó al suelo. Esta cayó en dos patas y volvió a ser humana. Dedicó una mirada de odio y un gesto amenazador a la profesora de vuelo y después caminó hacia mí con un orgullo único y se sentó a mi lado.
- Como odio que eso ocurra -dijo algo frustrada-.
- ¿Qué cosa? ¿Que no puedas terminar de morder a la gente en paz? -dije con sarcasmo-.
- ¡Exactamente! -exclamó- ¡Alguien me entiende!
- Así que... Eres St... Skrak... STAR-- ¡Tu! -exclamé desesperada- ¡La prima de Cedric!
- Puedes decirme Gaby, todos mis amigos me dicen así, y los otros me llaman Straktich, claro, si es que pueden pronunciarlo -dijo alegre- Tu eres Violet Vinderwall, si no me equivoco, la campeona de Ravenclaw.
Asentí.
No volvió a hablarme y yo no sabía que decirle. Solo se quedó concentrada mirando con recelo a la persona que había mordido. Solo se me ocurrió preguntar
- ¿Puedes transformarte cuando quieras? -pregunté- ¿No hay reglas contra eso?
- Bueno... La verdad es que no nos dejan transformarnos a placer, pero... Hicieron unas excepción conmigo -dijo orgullosa-.
- ¿Por qué?
- Porque... Soy peligrosa -dijo con la misma voz de una serpiente y puse una cara de confusión total- ¡Ja, ja, ja! ¡Debiste ver tu cara!
Fruncí el ceño. 
- ¿Por que crees que soy inocente? ¿Acaso no me conoces? ¿O no te has enterado de lo que ocurrió en la clase de Moody? -pregunté dandole importancia-.
- Claro que te conozco. Trabajas para Dumbledore ¿No es así? El año pasado te hiciste pasar por una espía y entraste entre el circulo de aliados más cercanos a Voldemort, apuesto a que tienes la marca y todo--
- ¡SHH! -exigí tapando su boca- ¡No hables tan alto! ¡Asco! -dije quitando mi mano (ahora llena de baba) de su boca- ¡¿Cómo te enteraste de todo?! 
- Bueno, estoy al día con todo lo que pasa por aquí ¿Sabes? Y como me preguntaste que si sabía quien eras... -respondió con aire victorioso-.
- Entonces... ¿Excepciones? -pregunté para tratar de evitar el tema de Voldemort-.
Sonrió. Me explicó el tipo de cosas que había hecho para ganarse su reputación, como el número de intentos de matar a la profesora Sprouse, derribar a los del equipo de Slytherin y Gryffindor de su escoba cuando están practicando Quidditch, de como 'perdió' una escoba de entrenamiento de la escuela y cuando 'apuntó mal' al practicar el Maleficio Imperius... Y eso era solo el principio. Era la amiga más cercana de Fred y George Weasley y de Lee Jordan, y le encantaba jugar bromas pesadas, como ya notarán. También sabía sobre el Mapa del Merodeador, lo cual no me sorprendió. Me dijo que sabía lo que me había ocurrido con Cedric y preferí no preguntarle como se había enterado. 
Nos quedamos hablando en el Gran Comedor por una media hora cuando me di cuenta de que todos me lanzaban miradas asesinas y decidí largarme. Cuando...
...Cinco magos.
Hola!!
Espero que les guste el cap!!
Y que les agrade Gaby! ;) Ella es como Bellatrix pero del lado de Dumbledore (¿O eso es lo que pensamos?)
Bieen ojalá no se molesten con Harry o conigo jejeje...
Ah el título del cap completo es:
Capítulo 5: Un Torneo, cinco magos.
Pero iba a ser más obvio si lo ponía desde el principio...
Bno, grax x leer
Chauu!