jueves, 16 de junio de 2011

EPÍLOGO: Una Navidad en la Madriguera

Epílogo: Una Navidad en la Madriguera
- ¡Último llamad--
- ¡Ya llegué! -dije mientras corria hacia el tren que estaba a punto de despegar-.
Entré justo a tiempo. Mi equipaje ya estaba en un vagón y ahora me tocaba averiguar en cual de todos. En el primero que entré pude ver a cuatro chicos:
Una sabelotodo insoportable, como muchos le decían, pero después de todo era mi amiga y una maga ejemplar. Dos pelirrojos, una un poco más pequeña que el otro, mis mejores amigos. Y el último chico, uno con una extraña marca en la frente, por la cual todos darían lo que fueran por aunque sea ver, pero tanto él como yo sabemos que no vale nada comparado por las horribles cosas que hizo el monstruo que la causó. Sonreí al ver que no me equivocaba de vagón y me senté al lado de la ventana.
Todos me miraron extrañados ya que había entrado sin previo aviso y llevaba una sonrisa de oreja a oreja, además de que miraba desesperadamente por la ventana. Cuando pasamos por el pequeño patio, vi la banca vacía y me desilucioné un poco, aunque no habría cambiado nada...
- ¿Algún problema? -preguntó Hermione-.
- Nada en especial -dije cabizbaja, aunque luego sonreí-.
- ¿Que sucede? -preguntó Harry-.
- ¿Cuántos días faltan para Navidad? -pregunté-.
- Dos... -respondió Ron-.
- Perfecto -murmuré-.
En el viaje todos hablábamos de lo geniales que iban a ser estas vacaciones. Alfin unas vacaciones fuera de Hogwarts. Iba a conocer a la familia de Ginny y de Ron, dicen que sus hermanos son todos muy agradables aunque Percy es amargado pero no con la gente 'nueva'. Ahí fue cuando recordé que no los conocía y que si Errol no había llegado a tiempo nadie sabría que iba a ir allí en vacaiones... Espero que Errol haya podido llegar...
- ¿Que te pasa Vi? -preguntó Ron-.
- Nada ¿Por?
- Es que de repente te entristeciste...
- Ah... No es nada -dije recuperando mi sonrisa-.
En medio del viaje, una pequeña lechuza del tamaño de una snitch, entró por la ventana con un sobre rojo. Lo dejó en el asiento junto a Harry y este lo agarró. Adentro había una carta de Sirius y un permiso firmado para ir a Hosmeade, ¡Ahora Harry podría venir con nosotros los fines de semana! Sirius dijo que Ron se podía quedar con la pequeña lechuza ya que debido a él se había quedado sin rata.
Cuando por fin llegamos a la estación, ví a la distancia una señora regordeta, no muy alta, con una brillante sonrisa en la cara y de cabello pelirrojo... Para mi desagracia, cuando nos acercamos un poco más y su cara cambió de una sonrisa a una algo sorprendida... ¡Muy sorprendida!
Corrió hasta nosotros y abrazó a Ginny
- ¡Ginny! -exclamó- ¡Estás muy flaca linda!
Por suerte, sentí algo en la cabeza. Unas fuertes garras que se posaban delicadamente en mi cabello. Miré hacia arriba y pude observar a una águila que me miraba graciosamente, con la cabeza volteada
- ¡Pain! -dije alegre- ¡Llegaste!
Asintió, ¿Cómo pude desconfiar de Pain? La Sra. Weasley posó su mirada en mí y después de unos segundos me abrazó
- Mírate... -me dijo- Estás tan grande y tan herida... -dijo observando algunas marcas de heridas-.
- No es nada -dije refiriendome a las heridas- ¿Grande? ¿Ya me conocía?
- Creo que yo no -aclaró- pero estoy segura de que debes conocer a Arthur--Mi esposo--El trabajó con tus padres en varias ocasiones...
¿Otro Arthur más? Pregunté en mi cabeza...
- ¡Chicos ya hay que irnos! -exclamó un chico alto y pelirrojo, con el cabello recogido en una cola, un pirecing y un colmillo como collar cargando unas cuantas maletas a la vez-.
- ¡Bill! -exclamó Ginny y fue corriendo hacia él, haciendo caer las maletas- ¡Bill, estás aquí! ¡¿Qué te hiciste?!
- ¿Que, te gusta? -preguntó divertido mientras correspondía al abrazo- Charlie está en casa esperándonos.
Ron y Ginny no pudieron ocultar su felicidad, en cambio, yo no sabía quienes rayos eran Bill y Charlie y por la cara de Harry y Hermone, ellos tampoco los conocían. 
- ¡Bill! -exclamó Ron- Me gustaría presentarte a Harry, a Hermione y a Violet. ¡Son mis amigos! -dijo el pelirrojo emocionado-.
Yo me coloré por la forma en que me presentó Ron y también porque no sabía ni quien era. Supuse que era uno de sus hermanos mayores.
- Gusto es conocerte Bill -dijo Hermione con su tono de sabelotodo habitual-.
- Igualmente Hermione -dijo con una sonrisa-.
- Mucho gusto... -dije en un tono tan bajo que creo que ni Pain lo escuchó-.
- Es un placer -dijo ofreciéndome un abrazo, el cual acepté aún colorada-.
- Bien, ya es hora de irnos -dijo la Sra. Weasley-.
- ¿Conocías a Bill? -susurré a Harry-.
- No... En realidad me lo imaginaba como una versión de Percy crecidito...
Subimos el equipaje al auto que para mi sorpresa, volaba. Se veía más grande en el interior de lo que era por fuera. Un hechizo nos aclaró Bill, el cual manejó todo el camino hacia 'La Madriguera'. 
Llegamos a un campo donde había una casa con varios pisos, se veía tan desordenado y ajeno a mí... Era tan... Magnífico.
Estacionamos el auto cerca de aquella magnífica casa y todos bajamos de él.
- Se que no es la gran cosa... -dijo Ron con la punta de las orejas coloradas-.
- ¿Estás bromeando? -pregunté- Esta casa es... Es tan desordenada y tan... Tan... ¡Tan magnífica! -dije con un brillo en los ojos- ¡Nunca había conocido algo similar! 
- Entonces, vayamos adentro -dijo Ginny jalándome por el brazo y los cinco salimos corriendo al interior de la casa-.
La casa era espléndida, sencillamente extraordinaria. Ron y Ginny me dieron un recorrido, ya que era la única que la visitaba por primera vez. Hasta que
- ¡Buenos días chicos! -dijo Percy saliendo de su habitación y despeinando el cabello de Ron y de Ginny- ¡Es un placer verte Violet! -dijo estrechando mi mano como uno e la estrecharía al Ministro de magia- ¿Van a pasar Navidades todos juntos?
Asentimos. 
- Lo mismo me hizo a mí antes de comenzar el curso -susurró Harry cuando Percy ya no podía oírnos y todos rieron-.
Saludamos, aparte de a Percy, a Fred y a George, pero aún no conocía al tal Charlie o al Señor Weasley. De pronto, algo me sacó de mis pensamientos. Había fuego alrededor de la casa, lo ví por la ventana...
- ¿Ron...?
- ¿Sí? -preguntó viendo el poster de su equipo favorito de Quidditch, Chudley Cannons-.
- ¿Es normal que haya fuego alrededor de tu casa?
Todos se miraron entre sí y salimos corriendo al patio. Para mi sorpresa, un dragón negro, como de 4 metros y medio de alto, estaba frente a nosotros y un pelirrojo estaba tratando de hacer que dejara de escupir fuego.
- ¡Vamos! ¡Quédate quieto!
- ¡Charlie! -gritó Ginny y corrió hacia él-.
- ¿Charlie? -pregunté- ¿Tu hermano trabaja con dragones?
Ron asintió orgulloso. Charlie, sin embargo, era muy diferente a Bill. Tenía aspecto de buena gente y una gran quemadura e el brazo. Claro que no era en él en quien me estaba fijando ahorita y decidí caminar hacia el imponente dragón.
- ¡No se acerquen demasiado! -dijo Charlie y Ginny se detuvo, pero yo no obedecí-.
Me acerqué al dragón lo suficiente como para que me alcanzara el fuego pero no me detuve allí. Charlie seguía diciendo que me alejara pero seguí caminando hasta pararme justo en frente de él, al lado de Charlie.
- ¡Agáchate! -ordené y el dragón puso su cabeza a la altura de la mía- Buen muchacho -dije acariciando su cabezota- ¿Que clase de dragón es? -pregunté a Charlie-.
- Es un Hébrido Negro hembra recién nacido -dijo el- Su mamá lo abandonó a unos kilómetros de aquí y decidí traerlo... 
- Que triste... Que a uno lo abandonen y quedarse solo -dije mirando al dragón a sus ojos color púrpura. Sentí una conección con ellos- ¿Recién nacido? -pregunté- ¡Pero si ya eres muy grande! 
- Si, pueden llegar a medir nueve metros...
- Vaya... Veo que sabes mucho sobre dragones -dije acercándome- Me llamo Violet Vinderwall... Un gusto -dije estrechando su mano-.
- El gusto es mio -dijo- ¿Vinderwall? Creo haber oído a mis padres decir algo sobre los tuyos... Es una lástima -dijo poniendo su mano en mi hombro-.
- Oh... No hay problema -dije mirando el suelo- En cuanto a tí -dije mirando al imponente dragón recién nacido- ¿No estaba prohibido tener dragones como mascota?
- Si -dijo Charlie con mucho pesar- Habrá que liberarlo... Pero en unos días, si lo liberamos antes podría morir y no me gustaría que pasara solo su primera Navidad.
- Es cierto pero... Será muy dificil esconder a una criatura de cuatro metros que expulsa fuego... ¿No crees?
- Haré todo lo posible -dijo Charlie mirando al dragón-.
- Me gustaría ayudar... -dije mirando al dragón también-.
Ron y los demás se acercaron y saludaron a Charlie. Ginny lo abrazó.
- ¿Que van a hacer con él? -preguntó Ron-.
- Quisieramos que pase Navidad con nosotros -dijo Charlie-.
- ¡Pero es contra las--
- ¡Hermione! ¡Escaparte de Azkaban y matar al jefe de los aurores es en contra de las reglas! ¡Transformarte en animagos igualmente lo es! ¡Pero no significa que la gente no lo haga! ¡Solo queremos ayudar a...! A... ¿Cómo vas a ponerle? -pregunté a Charlie-.
- Charlie, mira sus ojos... -dijo Ginny- Violet...
- Es un nombre perfecto -dijo Charlie- Violet la Hébrida Negra -sonrió-.
Me quedé mirando al dragón a los ojos y este pareció entenderme por un momento. Todos nos miraban extrañados.
- Charlie -dije asombrada con un tono de pánico en la voz- ¿Es normal que pueda ver lo que ella vió?
- ¿A que te refieres?
- Estoy viendo todo su pasado a través de sus ojos... ¿Nadie más lo ve? -dije sin apartar la mirada de sus ojos-.
- No veo nada -dijo Hermione-.
- Tal vez es porque quisiste deshacerte de él -dije seria-.
- Tampoco veo nada -dijo Charlie- ¿Puedes reconocer algo? ¿De donde viene? ¿Cómo era su madre?
- No... -susurré- No es su vida como dragón... Esta criatura fue un humano ¿Saben? Mi mamá siempre me contaba historias de como las buenas personas se convertían en criaturas fantásticas después de la muerte... Creo que debo irme olvidando de eso en mi futuro... -dije sin despegar mis ojos de los suyos-
- ¿Persona? -preguntó Ginny- ¿Y sabes quien es?
- No... No lo sé, pero era muy hermosa... -dije hipnotizada por aquellos ojos- Era alta y delgada. Su cabello era rubio y rizado, sus ojos azules turquesa, me pierdo en ellos con tan solo verlos... *parpadeé* ¡Maldición! ¡Ya no está! -grité- ¡Tienes que volverme a ver de esa forma! -dije agarrando la cabeza del dragón- Por favor...
- Vamos Vi, era solo una chica -dijo Harry-.
- No lo entiendes Harry, la sentía tan cercana a mí... ¡Ella es mi madre! 
Todos miraron incrédulos.
- ¿Tu mamá está muerta? -preguntó Ginny-.
- Y mi papá, y estoy segura de que eres mi madre, ¿Verdad Violet? -pregunté al dragón, la cual se encontraba echada en el suelo panza arriba-.
- Vamos Violet, ¿Cuantas probabi--
- Muchas -dije mirando secamente a Hermione- Muchas Hermione.
- Creo que lo más razonable ahora sería entrar -dijo Charlie- ¿No les parece?
- ¡Pero mi--
- Vamos Vivi -dijo Ginny agarrandome del brazo-.
Entramos a la casa y yo no dejaba de ver al dragón suplicándole que volviera a verme de esa manera mientras meditaba todo lo que había visto en sus ojos. La mujer que había visto era alta y delgada como mamá. También tenía el cabello rubio y rizado como el mío, solo que el mío es castaño, aunque el de mamá siempre ha sido rubio. Tenía los ojos azules como... Tenía mis ojos.
- Ginny, ¿Tienes un espejo?
- Ven -dijo llevándome a su habitación- Ten este.
- Tenía razón... Tiene mis ojos...
- Violet, creo que deberías olvidarte de la otra Violet por un momento...
- Tienes razón... Creo que me estoy obsesionando mucho con esto. ¿Y si Hermione tiene razón? ¿Y si Violet no es mi mamá?
Nos quedamos un rato en silencio cuando hablé
- Ginny, ¿Crees que tu padres no se enteren si mañana voy de viaje al Callejón Diagon?
- ¿Que vas a hacer allá?
- Tengo que hacer compras -dije- Ya sabes... Navidad...
- Bueno, no creo que se enteren si yo te cubro.
- ¡Gracias! -exclamé-.
Pasamos toda la tarde jugando cualquier tipo de cosas. Los gemelos nos ofrecieron jugar con ellos unas partidas de snap explosivo. Hermione tenía caramelos de todos los sabores así que cada uno probó unos cuantos sin chistar. A mi me tocaron unos de Spaguetti, Ketchup, Hierbabuena y Jabón. Cuando a Harry le tocó uno de hígado, decidimos dejar de jugar. Hermione y yo dormimos con Ginny en su habitación mientras que Ron, Harry, Fred y George dormían en la de Ron, ya que Bill y Charlie se quedaron en la de los gemelos. A la mañana siguiente me desperté temprano junto con Ginny y, sin que Hermione se enterara, bajamos a la sala. Ginny me indicó donde estaba los polvos flu y me dirigí al Callejon Diagon. Odiaba viajar con esos polvos pero era la única manera de llegar sin que nadie se enterara. 
Primero fui a Gringotts a sacar algo de dinero...
Después me dirigí a hacer unas compras en Flourish and Blotts para Hermione, después fui a la boutique de Madame Malkin para Ginny y después fui a Zonkos para los gemelos cuando
- ¡DIOS MIO, DIOS MIO NO LO PUEDO CREER CHUDLEY CANNONS ESTÁ EN LA TIENDA DE ESCOBAS! ¡AAAAAAAH!
¿Chudley Cannons? ¿No era ese el equipo favorito de Ron? Bueno, en tal caso...
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Llegué a la Madriguera en la noche. Para mi suerte, Ginny había hecho un gran trabajo. Guardé todo en mi maleta con un hechizo encogedor. Estábamos a un día (o unas cuantas horas) de Navidad. Llegué a la habitación de Ginny y aproveché que estaba vacía para cambiarme. Cuando terminé, me dirigí al cuarto de Ron, donde se encontraban los seis...
- ¡Violet! -exclamó George-.
- ¡Vi! -exclamó Ron- ¿Ya te sientes mejor?
- ¿Mejor? -pregunté-.
- Si -dijo Ginny- ¿No te acuerdas te sentías algo triste por lo que ocurrió ayer con el dragón?
- Ah, si, cierto... ¿Y que hacen?
- Estamos contando historias graciosas que nos han pasado -dijo Fred- Ven, sientate.
Pasamos toda la noche en vela hablando sobre cosas graciosas hasta que nos fuimos a dormir en la mañana. Me paré temprano y ayudé a Charlie a cuidar de Violet.
- Veo que sientes una gran conección con este dragón... -dijo él-.
- Así es... -dije mirando fijamente sus ojos intentando volver a ver a mi mamá-  Aunque empiezo a creer que no es mi madre... Aún así no me importa, quiero ayudar a esta criatura -dije mientras acariciaba su espalda y me montaba a ella- Me pregunto si sabrá volar... 
- Si sabe, te recomiendo que bajes de ella.
- Mmm... -dije preguntandome si bajar o no- De acuerdo.
Bajé y nos dirigimos al interior de la casa.
- ¡Feliz Navidad! -gritó la Señora Weasley abrazándonos a cada uno-.
- Feliz Navidad mamá
- Feliz Navidad Sra. Weasley
- Recuerda que el intercambio de regalos es en la noche -dijo a Charlie- Espero que pases una gran Navidad -me dijo-.
- Eso haré -sonreí y subí a la habitación Ginny- ¡Feliz Navidad! -dije arrojándole una almohada en la cara a cada una y se despertaron-.
- ¡Feliz Navidad! -respondieron y me abrazaron-.
Hicimos lo mismo con los chicos, los cuales despertaron de un almohadazo
- ¡Feliz Navidad! -exclamé-.
- Feliz Navidad -dijo Harry mientras se colocaba sus gafas-.
- Feliz Navidad -murmuró Ron todavía durmiendo y tuve que darle otro almohadazo para que despertara-.
- Feliz... -dijo Fred-.
- ... Navidad -terminó George-.
Cuando despertaron, todos se cambiaron y salimos al patio. Decidimos jugar Quidditch, Fred y George aceptaron prestarle sus escobas a sus hermanos y Harry y yo teníamos las nuestras allí.
- Tal vez convenza a Charlie de que nos preste la suya Hermione... -dijo Ginny-
- No gracias Ginny, no me gusta volar -dijo firme-.
- Bueno -dije- Voy por mi escoba...
- ¡Vaya! ¡Una Saeta de Fuego! ¡Igual que Harry! Me encantaría tener una de estas algún día... -dijo Ron-.
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Al llegar la noche, todos nos vestimos elegantes para la fiesta de Navidad. Bajamos y allí estaban el Señor y la Señora Weasley preparando la mesa y Bill y Percy estaban ayudándolos.
- Feliz Navidad -dije ya que no había visto a ninguno de los dos antes-.
- Feliz Navidad -respondieron al unísono mientras cada uno trabajaba en una cosa-.
- ¿Donde están sus hermanos? -preguntó el Señor Weasley refiendose a sus hijos-.
- Yo voy por Fred y por George -dijo Ron-.
- Yo voy por Charlie, debe estar con Violet -dije-.
Así era, estaba frente al gran dragón que ya medía seis metros.
- ¿Por qué tan triste? ¡Es Navidad! -exclamé emocionada-.
- Si, precisamente... 
Lo miré confundido
- Dijimos que pasaría Navidad con nosotros... Pero tarde o temprano tendremos que soltarla...
- No pienses en eso -dije ocultando la mirada- Ven, vamos adentro -dije señalando la Madriguera-.
Entramos y Fred y George ya estaban abajo. Todos estaban sentados en la mesa y yo me senté entre Ginny y George. Todos cenamos impacientes, la comida era deliciosa, pero lo que enserio esperaban era el intercambio de regalos.
- Vaya, esta cena está deliciosa -dije a Ginny- Ojalá tuviera una familia como la suya -suspiré-.
- ¿Dónde están tus padres? -preguntó George-.
- Están muertos -dije cortante-.
Un súbito silencio inundó la habitación, haciendo que sintiera una gran incomodidad. Cuando todos acabaron, la mesa se limpió como por 'arte de magia' y todos buscaron sus regalos. Subí a buscar mis regalos y bajé rápidamente. Todos abrieron sus regalos emocionados y casi no se podía oír nada entre el ajetreo hasta que
- ¡Una Saeta de Fuego! -exclamó Ron- ¡Firmada por todo el equipo de Chudley Cannons!
Ante tal comentario, todos se callaron y miraron impresionados.
- Ron, ¿Estas seguro de que--
- ¡Percy, mírala! -ordenó- ¡Es una SAETA DE FUEGO
Me acerqué a Ron
- ¿Te gusta? -pregunté-.
- ¿Tu...?
No supo que responder y me abrazó
- ¡Es el mejor regalo que me han dado! -exclamó- ¡¿Cómo...?! ¡¿Por qué---
- Ayer fui al Callejón Diagón y Chudley Cannons estaban allí firmando autógrafos y te compré la escoba e hice que la firmaran
- ¡¿Por qué gastaste tanto en--- -trató de preguntar Fred-.
- Porque nunca tuve a nadie en que gastar nada -dije algo triste- Y quería que esta Navidad fuera especial.
- Gracias -me volvió a abrazar Ron- ¡No puedo esperar a entrar al equipo de Quidditch de Gryffindor!
- Te veré en los partidos -sonreí- y trataré de no golpearte... No muy fuerte 
Mientras Ron y yo hablábamos, los demás abrían sus regalos. 
- Gracias -susurró Charlie entre la multitud señalando un enorme libro sobre dragones, eso me recordó...-.
- De nada -le devolví el saludo-.
Subí a la habitación de Ginny con ella y con Hermione.
- Ten Hermione -dije señalando unos libros de clases avanzadas- No sabía que otra cosa te gustaría y... También pensé que te gustaría tener una de estas -dije pasándole una pluma- Es una Vuelapluma, escribe lo que piensas sin tener que escribir...
- ¿Todo esto para mí? -preguntó- ¡Gracias! -dijo y me abrazó-.
- No hay porque -dije- Ginny... No sabía tu talla pero, espero que te quede -dije agarrando a Hermione del brazo y sacándola de la habitación-.
Pasamos unos minutos en la puerta cuando Ginny salió
- ¿Que tal me veo? -preguntó-.
- ¡Fantástica! -respondió Hermione-.
- Oí que tendremos un baile en cualquier momento así que... -sonreí- Ten -dije colocandole un collar- te permitirá saber la ubicación de la persona que deseas -aclaré-.
Sonrió y nos abrazamos las tres. Me pidieron que las acompañara abajo con los demás pero les dije que las alcanzaría en un rato... Entré en la habitación de Ginny y saqué un collar de mi maleta. Suspiré y me dirigí abajo cuando ví la puerta de la habitación de Ron entre-abierta y entré. Allí estaba Harry, mirando por la ventana
- ¿Solo en Navidad? -pregunté- Ven, vamos abajo con el resto...
- No estoy solo es que... Estaba pensando -aclaró-.
- ¿En que?
- En mis padres -contestó rápidamente- Me pregunto si estarán pasando una feliz navidad...
Me senté en la cama a su lado y tomé su mano
- Estoy más que segura -dije- de que lo están pasando genial -sonreí-, junto con los míos...
Hubo una pausa en la que ambos miramos la ventana
- Violet... ¿Qué te regaló Draco?
En ese momento recordé, no había pensado en Draco desde que llegamos a la Madriguera
- Algo muy especial -dije mirando al suelo-.
- ¿Enserio? -preguntó asombrado- ¿Qué?
Me ruboricé
- No creo que deba enseñartelo... -dije- Pero te aseguro que fue tan especial...--Ven, vayamos abajo -dije invitandolo a salir del cuarto de Ron-.
El pelinegro solo asintió y vio a través de la ventana por última vez. Lo acompañé abajo. En la sala, todos estaban muy entusiasmados con sus regalos, incluyéndome. Me puse mi suéter con las iniciales 'VV' y salí al jardín. Me dirigí hacia la entrada de un bosque y allí la ví...
- Violet -susurré-.
El Hébrido Negro abrió los ojos y volteó al verme. Estaba dormida entre unos matorrales que no le tapaban ni media garra. Estaba mojada por el rocío y sus ojos violetas brillaban junto con los míos, que eran turquesa oscuro. Corrí hacia ella y la abracé. Me senté en una de sus patas delanteras mientras ella colocaba su cabeza en el piso.
- Feliz Navidad mamá -susurré- Quería que fuera especial para ambas y... Quería darte esto -dije sacando un collar de piedras preciosas- Debo admitir que me gusta como quedó y... Me gustaría que lo tuvieras... Claro que no en tu cuello -aclaré- crecerás mucho más, así que... -dije colocando el reluciente collar en su pata derecha- Con esto podré reconocerte aunque no nos veamos siempre.
Por un momento, me pareció que enserio me estaba escuchando y entendía lo que decía. Claro, después recordé que, aunque existiera la mínima posibilidad de que fuera mi mamá, ahora era un dragón, una criatura mágica que podían llegar a ser muy hostiles y estaban prohibidas por el Ministerios de Magia, por más tierna que pareciera ahora Violet. El collar en su pata brillaba y llamaba la atención, sabía que la reconocería si volvía a verla
- Si tan solo me miraras como aquella vez... -supliqué-.
El dragón y yo cruzamos miradas y no pasó nada. ¡Nada! Pude ver solo una mirada de comprensión y lástima en ese dragón. Violet indicó que me parara de su pata y la obedecí. La abracé por últimas vez y no pude evitar soltar una lágrima.
- Cuídate bien -le pedí-.
Asintió. Cuando nos separamos, me dedicó una última mirada y alzó vuelo.
- ¡Hasta pronto! -grité-.
- ¿Se fue tan pronto? -oí a alguien preguntar tras de mí-.
- Lo sé, Charlie -respondí sin siquiera voltear a verlo, no quería que me viera llorar- ¿Estará bien?
- Lo estará -afirmó- Ven, vamos adentro... Tienes que ver la cara de Ron, no puede salir de su asombro -dijo tratando de animarme-. 
Asentí. Un último sonido se escuchó provenir del hocico de Violet, el Hébrido Negro que podía ser mi mamá. Ambos la saludamos con la mano y desapareció entre las nubes. 
- No te preocupes -dije Charlie- Apuesto a que volverás a verla
- Gracias Charlie -dije entrando a la casa- Tienes razón, la cara de Ron es muy graciosa -sonreí, esta era la mejor Navidad que había pasado en mucho tiempo-.
¡Bueno! ¡Basta de aplausos! :D
Jajaja gracias por leer!!
Como verán, los epílogos van a ser más largos o más cortos que un capítulo normal, todo depende de mi inspiración y de cuánto contenido tenga para poner Jajaja :P
Debo decir que no fue fácil, ya que aún queda el resto del año en Hogwarts por vivir u.u", pero al fin logré la manera de escribirlo en
Harry Potter y el Cáliz de Fuego
Los Planes de Voldemort y la vida de Violet Vinderwall
(Jajaja algún día los derechos de autor serán míos!! XD Jaja)
Bueno, disfrutenlo, dentro de poco estaré publicando 
Harry Potter y el Cáliz de Fuego
Los Planes de Voldemort y la vida de Violet Vinderwall
(Jajaja me encanta poner eso XD)
Espero que les gustee! Bye
Bwajajaja... Algún día dominaré al mundo... :)

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