martes, 28 de junio de 2011

CAPÍTULO 2: Algunos cambios en Hogwarts

Capítulo 2: Algunos cambios en Hogwarts


Llegamos a Hogwarts y, como todos los años, Albus nos dio su discurso de bienvenida. Me senté al lado de Ginny y ambas nos entusiasmábamos al ver a los nuevos estudiantes escogidos para la casa de Ravenclaw.
No muchos quedaron electos para nuestra casa. Tampoco para Gryffindor. Me sorprendí al ver que la mayoría de los chicos nuevos quedaron en Hufflepuff.
Como todos los años anteriores, sentí una mirada. Rápidamente volteé a ver hacia la mesa de Slytherin, pero Draco no era el que me observaba. El rubio estaba demasiado entusiasmado hablando sobre sus vacaciones y lo ocurrido en el Expreso a Hogwarts a Crabbe y a Goyle. ¿Entonces? Volteé a ver a la mesa de Gryffindor, en la cual estaban mis amigos comiendo alegremente y hablando, imagino que sobre sus vacaciones. Sentí que la mirada provenía de la mesa de Hufflepuff, lo cual no me sorprendió pues estaba exageradamente llena.
- Tendrán que comprar otra mesa el próximo año -dijo Ginny mientras comía-.
Giré mi cabeza en dirección hacia la mesa y lo primero que pude ver fue a un chico alto, fuerte y de pelo castaño. Él es el que estaba mirándome desde hace un largo rato. Me quede como una tarada mirándolo y nada más, cuando desperté y lo desafié con la mirada [no mirarlo mal, sino quedarsele viendo con los ojos muy abiertos XD] porque él me seguía mirando. Minutos después desvió su mirada hacia su plato y siguió comiendo. 
- ¿Violet? ¿A quién miras?
- Ginny, ¿Sabes quién es él?
- ¿Quién? Hay demasiada gente en esa mesa -dijo y rió-.
- El de cabello castaño que--
- ¡Alumnos! -se escuchó decir al anciano director- Tengo un anuncio muy importante que informarles.
Todo el comedor quedó en silencio y Dumbledore prosiguió
- Este año tendremos invitados aquí en Hogwarts -dijo-, se supone que no llegarían con tanta anticipación, pero bueno, mejor llegar antes que después ¿No?, Por favor, démosle una cálida bienvenida a los estudiantes de la Academia Beauxbatons.
Las puertas del Gran Comedor se abrieron y un montón de chicas entraron por ellas, con una ridículas coreografía. Todos los chicos empezaron a babear mientras todas las chicas volteaban sus ojos. Si, qué cálida bienvenida ¬¬
- ¿Qué tienen que los hacen babear? -preguntó Ginny mirando con burla a Ron-
- No es lo que ellas tienen, si no lo que le falta a los chicos -aclaré-.
- ¿A los chicos? -preguntó desconcertada-.
- Cerebro y dignidad -dije en tono cortante al ver como Draco silbaba a toda aquella que se cruzara en su camino- Cerebro y dignidad ¬¬ -repetí clavando el tenedor con furia en mi comida-.
- Bienvenidas chicas -dijo Dumbledore en un tono gracioso- Y su directora, Madame Maxime -dijo besándo su mano-.
- Oh Albus, cuanto tiempo -dijo la enorme mujer-.
Enserio, la mujer medía como 3 metros de alto. ¡Era incluso más alta que Hagrid! Después entraron los chicos, caminando así sin más XD. Todos tomaron asiento en la mesa de Ravenclaw, para mi desgracia ¬¬ y una chica de pelo liso y rubio-plateado (como Draco) se sentó a mi lado ¬¬''
- Bienvenidos todos -dijo Dumbledore- También tenemos el placer de compartir Hogwarts con los caballeros de Durmstrang -continuó diciendo el director-.
Las puertas del Comedor volvieron a abrirse, pero ahora de ella salieron unos chicos en traje -tipo para la guerra- de color rojo con un bastón en la mano cada uno, los cuales golpeaban contra el piso constantemente. Quise molestar a Draco guiñándole un ojo a un chico que pasaba cerca mío, el cual me devolvió el gesto con una sonrisa. Draco miraba furioso, lo cual me indicó que había cumplido mi misión. 
- ¿Por qué hiciste eso? -preguntó Ginny algo extrañada-.
- ¡Mira su cara! -exclamé mientras señalaba a Draco y reía discretamente-.
- Bienvenidos jóvenes -prosiguió Dumbledore, mientras éstos tomaban asiento en la mesa de Slytherin- Démosle la bienvenida a su director, Igor Karkarov.
El Director de esta escuela era diferente, muy frío y seco, con aparariencia desagradable, la cual ya había visto antes, aunque no sabía donde.
Solo se saludaron con un cabeceo (tipo Snape), pero después se abrazaron como si quisieran hacerlo desde hace mucho y tomó asiento.
- Lamento tener que informarles que este año no se celebrará la Copa de Quidditch.
- ¡¿Qué?! -exclamé- ¡No pueden suspender la Copa!
Harry, Fred, George y yo gritamos en alto y al mismo tiempo ciertas cosas... La profesora McGonagall nos miró severamente y nos cayamos.
- Esto se debe a que un evento muy importante se llevará a cabo en Hogwarts -dijo el anciano, silenciando los murmullos que quedaban- El Torneo de los tres Magos se realizará en Hogwarts este año -dijo mientras dos sujetos entraban por la puerta cargando una magnífica Copa- La Gloria Eterna será la recompensa para el ganador... Por seguridad, el Ministro de Magia a declarado que solo los alumnos mayores de 17 años podrán participar--
Se oyeron quejas de todo el mundo, las cuales rápidamente inundaron todo el Comedor. Especialmente las quejas de Fred y George Weasley. Dumbledore nos mandó a callar y siguió con su explicación del Torneo para terminar con su discurso. 
- Buenas noches, damas, caballeros, fantasmas, y por supuesto, una muy buena noche a todos nuestros huéspedes -dijo dirigiéndoles una sonrisa- Es para mi un placer darles la bienvenida a Hogwarts. Les deseo que su estancia aquí sea reconfortante y placentera y confío que así será.
La chica rubia sentada a mi lado no se preocupó en aminorar su risa.
- ¡Hipócrita! -susurré- ¡No tienes que quedarte si no te da la gana!
Al terminar, todos siguieron comiendo y comentando sobre la llegada de las instituciones a Hogwarts y el Torneo de los Tres Magos. Fleur, que así se llamaba la francesita que estaba a mi izquierda, fue a la mesa de Gryffindor para agarrar algún tipo de comida. ¡Tenían que ver la cara de Ron cuando empezó a babear! Estábamos a mitad del postre cuando la puerta se abrió y en ella se pudo distinguir una figura, era alta y robusta, cubierta por una capa de viaje y con un bastón en la mano, que le llegaba hasta el pecho, soportando todo su peso. Su cabello era en parte cana, en parte negra, y llegaba hasta poco antes de sus hombros. Tenía un ojo café y, en donde se suponía que debía estar el otro, había una enorme esfera de cristal en su lugar, esta contenía un ojo de color azul eléctrico que se movía recorriendo los rostros de todos y cada uno de los presentes en la sala. No era duda, esa figura era nada más ni nada menos que: Alastor Moody.
Todo el salón se llenó de murmullos como '¿No es él Alastor Moody?' o '¡Es Ojoloco! ¡El auror!' Mientras tanto, Moody caminaba hacia Dumbledore y habló con el por un instante.
Dumbledore se aclaró la gargante en señal de que debíamos callarnos y habló
- Este año, tendremos un nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras -aclaró- El jefe de aurores Alastor Moody aceptó ser su nuevo profesor. Espero que sea tratado con el debido respeto -dijo dirigiendose a los que ya habían comenzado los rumores-.
Todos los años recibíamos a los nuevos profesores con aplausos, pero esta vez Dumbledore y Hagrid fueron los únicos que aplaudieron, y dejaron de hacerlo al notarlo.
Todos siguieron murmurando dejando a un lado la comida.
Yo me quede mirando a Moody fijamente. Este se sentó y comenzó a oler unas salchichas. Después, sacó una navaja y empezó a comer. Todos tenían razón: Está tan... paranoico. Mis padres nunca se pusieron así por ser aurores. No había visto a Moody desde que tenía cuatro años, pero ha cambiado mucho, empezando por su ojo falso. No tenía tantas cicatrices y mucho menos el estrés. También tenía su nariz completa...
Al terminar, la mayoría de los alumnos (Por lo menos los de primer año y los que habían terminado de comer) se dirigieron hacia sus respectivas salas comunes. Ginny y yo nos dirigimos hacia la mesa de Gryffindor.
- ¿Alastor Moody aquí? -preguntó Ron-.
- Es lógico -dije tomando asiento- Perdón por meterme en la conversación pero, es verdad, ¿No les pareció extraño lo que ocurrió en el Mundial de Quidditch? Eso simplemente no fue una coincidencia. 
- ¿Tu crees? -preguntó Harry-.
- Estoy más que segura... Pero ha cambiado mucho
- ¿Lo conocías? .preguntó Ron- Digo... ¿Cara a cara?
- ¡Por supuesto! ¿Crees que no voy a conocer a la persona que tomó el trabajo de mis padres?
Se produjo un silencio entre nosotros cuatro. Un silencio que, aunque duró unos pocos segundos, parecían agonizantes horas. 
- Bueno -dijo Hermione- Creo que deberíamos ir a dormir, mañana empiezan las clases y no quiero tener problemas con el nuevo Profesor.
- Buenas noches -dijeron los tres Gryffindors al mismo tiempo-.
- Buenas noches -respondimos Ginny y yo-.
Cuando el trío se dirigió a su Sala Común le dije a Ginny
- Ginny, te veo luego, esperame en la habitación que yo voy ahora ¿Si?
La pelirroja asentió y esperé a que se fuera, siendo una de las pocas personas que quedaban en el Gran Comedor, entre ellas, el Hufflepuff que me estaba mirando minutos atrás.
Volvió a mirarme, pero no de la misma forma; me miraba tan distinto que sin el tumulto de gente casi no lo reconocía. No pude reconocer la mezcla de sentimientos que se expresaban por sus ojos así que solo le dediqué una sonrisa antes de salir del Gran Comedor.
Me dirigí hacia un banco del parque que se ennegrecía conforme la luna se iba escondiendo y allí estaba a quien esperaba ver. Me senté a su lado y ambos quedamos mirando hacia las estrellas
- ¿No piensas saludarme? -pregunté-.
- Esperaba que tu lo hicieras -respondió- Pensé que no querrías hablarme.
Ambos nos paramos y lo abracé.
- Te extrañé Draco -susurré-.
- Yo a tí -dijo-.
- ¿Estás más alto? -pregunté mientras me soltaba de su abrazo y colocándome en la punta de los pies- Hum ¬¬
- No soy el único -dijo abrazándome de nuevo-.
- Bien pero... Ya basta de abrazos ¿No? -dije algo confundida-.
Asintió. Volvimos a sentarnos y hablamos sobre nuestras vacaciones, cambiando inconscientemente de posición algunas veces, hasta que Draco quedó sentado y yo acostada con las rodillas flexionadas y mi cabeza en sus piernas, mientras el acariciaba y jugaba con mi cabello. También hablamos sobre el 'accidente' del partido de Quidditch. Draco fingió no saber nada pero yo ví el rubio cabello de Lucius Malfoy debajo de una máscara de mortífago además de que Harry y Ron me habían dicho que Draco prácticamente se los restregó en la cara. No quise hablar más del tema y nos quedamos un rato en silencio.
- Por cierto -dijo sin apartar la vista del cielo haciendome un nudo en el cabello- ¿No te parece genial que el Torneo de los Tres Magos se haga en Hogwarts este año?
- Bueno... Supongo -dije deshaciendome el nudo-.
- Lástima que tengas que ser mayor de 17 años para participar... Acabo de cumplir 14 hace unos meses... ¿No crees que puedan hacer una excepción por tres míseros años? 
- Bueno, sinceramente, no me agrada la idea de participar -dije cortante-. 
- Por favor, no me digas que tienes miedo. 
- ¿Miedo? -dije levantando una ceja y sentandome para verlo a la cara- ¿Yo?--
- ¡Eres igual de cobarde que Potter! -rió-.
¿Cómo que cobarde?  -dije parándome del banco- Harry y yo no tenemos nada de cobardes ¡Solo porque no me guste la idea de participar es mi problema, Draco! Y te he dicho mil veces que no me gusta que insultes a mis amigos, ¡Por lo menos no frente a mí! Y lo que hiciste en el tren fue tan...---
- Y ahí vas otra vez... ¡Defendiendo a Weasley y a Potter! ¡¿Por qué siempre tienes que salir a la defensiva cuando hablo de ellos?!
- Pues porque son mi amigos ¿Te enteras? ¡Y no me gusta que siempre los trates mal! ¡Eres igual o tal vez peor con Hermione! ¡¿Qué tiene ella de malo?!
- Lo que ella tiene de malo es su sangre, ¡Es una asquerosa sangre sucia!
- ¡Malfoy! ¡Tu sangre está sucia desde el día en que tu jodido padre se casó con tu mamá! -dije mientras me iba a mi habitación dejando a Draco solo sentado en la banca del parque- ¿Cómo se atreve a llamarme cobarde? ¡Después de lo lindo y tierno que se porta conmigo! ¡Y luego la caga! -iba murmurando- ¡¿Y que tiene de malo venir de familias muggle?! ¡Son tan buenas como las nuestras! Incluso mejor... ¬¬ -dije pensando amargamente en Lucius- Vuelve a llamarme cobarde y juro que le rompo las--¡Auch!
Iba camino hacia la torre de Ravenclaw murmurando cosas cuando tropecé con alguien y ambos caímos.
- ¡Fíjate! -exclamé-.
- Lo siento -dijo él-.
- No importa -dije tranquilizandome- Iba pensando en otra cosa.
- ¿Te ayudo? -dijo ofreciendome su mano para levantarme-.
- No, gracias. Puedo sola -dije parandome, cuando ví su cara- ¡Oye! ¡Tu eres ese Hufflepuff que se la pasó mirándome en el Gran Comedor!
- Soy Cedric Diggory -dijo ofreciendome su mano- Un placer.
- El placer es mío -dije estrechando su mano- Soy Violet Vinderwall.
- Un gusto Violet -dijo besando mi mano-.
¡Me besó la mano! No supe que hacer, me tomó desprevenida, sobre todo por lo que acababa de pasar con Draco. 'Caballero' fue la primera palabra que se me vino a la mente, pero no iba a decirle '¡Qué caballero!', no quería parecer más tonta de lo que ya me veía. Me quedé parada como una tarada, sin decir o hacer nada. Cuando soltó mi mano y me miró arqueó una ceja, ¿Así de mal estaba mi cara? Sonreí nerviosamente y solo se me ocurrió decir:
- Emm... Bueno, creo que ya es algo tarde y debo ir a dormir...
- De acuerdo, que duermas bien -se despidió con la mano hasta desaparecer entre algunos chicos y chicas de las tres escuelas que seguían por el pasillo-.
Me quedé parada estupefacta ante lo que acababa de ocurrir. ¿Algo tarde y debo ir a dormir? ¬¬ 'Eso será lo mejor, supongo, mañana es el primer día de clases y tengo practica con el equipo' Pensé, aunque no íbamos a tener la competencia de Quidditch este año, no íbamos a dejar de entrenar... A Davies le daría un infarto. Me dirigí hacia el cuadro del águila gigante y respondí el acertijo. Entré en mi habitación y todas mis compañeras estaban dormidas, incluyendo a Ginny.
- Pain -susurré por la ventana- Pain, vuelve. Ya es hora de dormir.
El águila apareció y entró por la ventana. Se acomodó en su jaula y cerró los ojos. No se veía como siempre, pero no le di importancia: Pain es Pain y ella se sabe cuidar pase lo que pase.
Lo mismo hice yo, solo que no entré por la ventana y no me metí en la jaula de Pain, me puse mi pijama y me acosté en mi cama. Cerré los ojos y me dormí, no valía la pena pensar en lo ocurrido.
A la mañana siguiente
Desperté rápido. Entré a bañarme y cambiarme, después desperté a Ginny, que todavía seguía dormida. Abrí la jaula de Pain, la cual salió por la ventana a dar una vuelta. Ya estaba lista para ir a clases cuando desperté a las demás.
- Buenos días -dijo Cho mientras se levantaba-.
- Que hermosa mañana -dijo Luna desperezandose-.
- Buenos días a las dos -dije- Voy a desayunar al Gran Comedor, las veo más tarde. ¡Ginny despierta! -dije agitando su hombro-.
Dicho esto, Pain entró por la ventana y se posó en mi hombro. Bajamos a comer y me senté en la mesa de Ravenclaw. No quería ni mirar a Draco así que no volteé a ver hacia la mesa de Slytherin. Tampoco estaba segura de querer ver a Cedric, así que decidí concentrarme en mi desayuno, lo cual se hacía cada vez más difícil. Estaba completamente sola, de no ser por Pain, la cual estaba comiendose (casi todo) mi desayuno. No tenía hambre, lo único que daba vueltas en mí era mi cabeza pensando en Draco, Cedric, el Torneo de los Tres Magos, los nuevos residentes de los otros colegios, el Quidditch y las clases con el nuevo profesor Moody. Estaba a punto de irme a cualquier lugar donde pudiera estar sola cuando alguien se sentó junto a mí, alguien que no era Ginny... Ni Draco.
¡Holaaa! 
Perdon por no publicar antes :$ 
Pero no se pueden quejar, el cap anterior fue largo ^^
Bueno, igual espero que este les guste
Ah y no, no era cierto lo de romperle las... xD
Jajaja chauuuu!

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