miércoles, 25 de mayo de 2011

CAPÍTULO 5: La gente ruda también puede llorar...


Capítulo 5: La gente ruda también puede llorar
- Lo siento Draco -dije mirando al suelo- no tenía idea de que esta era tu--
- No importa, estás muy alterada -dijo- Mañana será un día importante, supongo.
- Gracias por entenderme Draco, sobre todo después de ser tan ruda contigo...
- Descuida -se apresuró a decir-.
Esperé un poco antes de hablar para reflexionar lo que iba a decir, pero lo unico que se me ocurrió fue
- ¿Dónde dormiré? -le pregunté-.
No supo que responder
- ¿A que te refieres? -me respondió con otra pregunta-.
- Si esta es tu habitación... -dejé la frase inconclusa-.
- Quédate tranquila, tu dormirás aquí por ahora. -dijo Draco con una sonrisa- Además, mañana regresaremos a Hogwarts así que cada uno tendrá su habitación otra vez. Cuando volvamos--
- No pensemos en eso todavía -dije evadiendo el tema- ¿Que piensas hacer mañana? -pregunté-.
- No lo he pensado todavía...
El rubio se recostó en mí... Bueno, su cama y cerró los ojos, pero no durmió. Empecé a empacar mis cosas ya que no planeaba volver después de regresar a Hogwarts. Si ganábamos la batalla, no tendría que volver. Si Voldemort gana, planeaba fingirme muerta y regresar años más tarde. En fin, en ese momento dudé que iba a hacer con mi vida. Ya estaba marcada después de todo... ¿Qué iba a pensar Dumbledore cuando viera la marca? ¿Qué pensarían mis padres? ¿Por qué maté a Arthur? La última pregunta estuvo rondando por mi cabeza, Arthur fue la única persona interesada en mí en mi infancia. No digo que mis padres no me quisieran, simplemente no estaban allí para mí... Mis padres... ¡Esa sabandija de Dolohov y la loca de Bellatrix los mataron! Ahora se quienes son los culpables, será más fácil la venganza... Está anocheciendo.
- Draco -dije acomodando mis cosas-.
- Zzz...
- Draco -dije sin dejar de mirar mis cosas-.
- Zzz...
- Malfoy ¬¬ -dije levantando el tono de voz mirandolo dormido en la cama-.
- Zzz...
- Bien, ya que estás dormido -levanté la varita- ¡Wingardium leviosa! -Draco se despertó en medio del aire y cayó en su cama.
- ¿Qué hiciste? -preguntó incorporandose de nuevo en la cama-.
- Solo trataba de despertarte -dije y me senté a su lado- Ya está atardeciendo -dije y señalé la ventana, la cual tenía una hermosa puesta de sol-.
Ambos nos sentamos en la cama y vimos como el sol se escondia entre las colinas frente a nosotros.
- Que hermoso -dije viendo aquel espectáculo-.
- Cierto... -fue lo único que pudo articular-.
Fueron unos segundos de silencio incomodo mientras veíamos al sol ocultarse. Cuando estaba fuera de nuestras vistas dije:
- Bien, tengo sueño. Voy a cambiarme, buenas noches -dije y entré al baño-.
Draco salió de la habitación y yo salí del baño con mi pijama puesto y me acosté a dormir.
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Sentí una fría y esquelética mano en mi hombro y volteé sin ningún temor. Ahí estaba un mortífago apuntándome con la varita. Cerré los ojos esperando lo peor cuando
- ¡Avada Ked--
- ¡Déjala Antonin! -se escuchó un grito en el pasillo-.
- ¡Nunca Arthur! -gritó el mortífago, al cual le robé la varita-.
- ¡Desmaius! -grité, algo muy raro para una niña de cuatro años- ¡Ja,ja! ¡El malo se cayó! -repetía-.
Cuando veía graciosamente la escena, Arthur corría hacia mí jalándome del brazo
- ¡No! -grité, soltándome de la mano de Arthur- ¡Quiero ver a papi y a mami!
Al oir esto, Dolohov se levantó y recuperó su varita. Todos pensamos que me dispararía pero
- ¡Bombarda! -apuntó contra la puerta liberando a Bellatrix, la cual soltó una escalofriante risa malvada-. 
- ¡Al fin! ¡LIBRE! ¡BwajajajajajajajajajajaJA!
Arthur... -sollocé mientras agarraba una varita de su escritorio-.
- ¡Dolohov! ¿Qué esperas? ¡Mata a Arthur para poder matar a la enana!
Resulta que esta enana es la hija de los Vinderwall -me miró con deseo- ¿Por qué no vienes acá pequeña?
- ¡No! ¡Y yo no soy pequeña! Para que lo sepas tengo CUATRO años -dije orgullosa y arrogante-.
- Vaya, cuatro años -dijo Antonin repitiendo lo mismo que yo en tono burlón- ¿Por qué no vienes acá cuatroañera?
- ¡Por que ustedes son gente mala! ¡Y yo no quiero ser mala! Yo siempre seré una niña buena -dije con los brazos cruzados y los ojos cerrados, haciendo saber que no cambiaría de opinión-.
- ¡Ven acá ahora! -gritó Bellatrix-.
- Vaya Bella, como se nota que no sabes tratar a los niños... Oye pequeña ¿Quieres ver a tus papis cierto?
Abrí los ojos de golpe, los cuales estaban llorosos
- ¡Sí! -exclamé llena de felicidad- Eso es lo que más quisiera...
- Si vienes con nosotros, te llevaremos a ver a tus padres -sonrió malvadamente-.
- ¡No vayas Violet -gritó Arthur-.
- ¡Cállate inmundo sangre sucia--- -dijo Bellatrix maldiciendo entre dientes-.
- ¡Bellatrix! ¿Por qué no dejamos que la pequeña decida?
Guardé discretamente la varita en mi vestido y nadie se dio cuenta. Miré a Arthur que repetía 'No te atrevas a moverte' muy nervioso. Caminé hacia el centro de los mortífagos y Arthur. Miré una vez más a cada uno y caminé algo dudosa hacia los 'malos' 
- Has sabido escoger -dijo Dolohov-.
En un cerrar de ojos me agarró y tapó mi boca
- ¡VINDERWALLS! ¡TIENEN 45 SEGUNDOS PARA SALIR! ¡TENEMOS A SU HIJA!
- ¡Mmmmmm! ¡MMMM! -repetía yo, pero fue inútil-.
Bellatrix se había encargado de Arthur, que estaba desmayado en el suelo a tres metros de mí.
Una puerta se abrió de golpe y salieron mis padres. La mano de Dolohov empezó a arder y la quitó de mi boca.
- ¡Maldición! -gritó el- ¿Saliva tóxica? -me miró asqueado-.
- ¡Mami! ¡Papi! -grité liberándome de Antonin y corrí hacia ellos- ¡Al fin! -exclamé-.
- ¡Ahora no hija! -dijo mi padre- ¡Vete de aquí! ¡Esto es muy peligroso!
- Pero... -dije-.
- ¡Sin peros! ¡Cariño, llévatela de aquí!
- ¿Crees que voy a abandonarte? -dijo mi madre- ¡Nunca! ¡Estamos juntos en esto! -dijo apuntando a los mortífagos con su varita-.
- ¡También yo! -dije muy seria y firme apuntando a los mortífagos con la varita que encontré en el escritorio de Arthur-.
Todos se sorprendieron al verme con una varita pero no era el momento para discutirlo.
- ¡Crucio! -gritó Bellatrix, apuntando a mi madre, la cual se retorcía del dolor-.
Me horroricé ante la escena, pero ¡¿Qué podía hacer?!
- ¡Expeliarmus! -grité apuntando a la varita de Bellatrix, la cual salió volando-.
- ¡Pequeña alimaña! -gritó recuperando rápidamente su varita mientras ayudaba a mi mamá a pararse- ¡Imperio! -me apuntaba a mí, pero mi padre (que estaba peleando contra Dolohov) se interpuso-.
- ¡Déjala! -gritó el- ¡Haz lo que quieras conmigo pero deja a mi hija!
- Mmm ¿Lo que quiera? -preguntó Bellatrix con malicia- ¡Crucio! 
Al ver a mi padre así de débil y a mi mamá perdiendo la batalla contra Dolohov, decidí hacer algo
- ¡Crucio! -grité apuntando a Bellatrix, pero nada pasó-.
- ¡Chiquilla tonta! -gritó Bella- ¿Sabes que para que el hechizo Crucio sea efectivo tienes que desear mutilar a la persona apuntada? ¡Pues recuerdalo!
Empecé a llorar por la escena, cuando recordé un hechizo, volví a la realidad y dejé de llorar, agarré mi varita y
- ¡Crucio! -dije apuntando a Bellatrix, la cual soltó su varita y cayó al piso por el dolor-.
No era un dolor tan intenso, solo tengo cuatro años, pero enserio deseo matarla, con toda mi alma 
- ¡Violet detente! -chilló mi padre-.
- ¡Violet no! -sollozaba mi madre-.
Escuché pero no hice caso. No porque no quisiera, sino por otra cosa. Era algo más grande, se me salía de las manos. Era esa sensación que me invadía, era de placer. Disfrutaba totalmente la tortura contra Bellatrix
- ¡Esto es por mi mami! ¡CRUCIO! -chillé- ¡Esto por mi papi! ¡CRUCIO! -chillé de nuevo- ¡Esto es por Arthur! ¡CRUCIO! -volví a chillar- ¡Y esto es por llamarme chiquilla tona y por mentirme! ¡Avada Kedav---
- ¡Expeliarmus! -gritó mi padre apuntando mi varita- ¡No permitiré que mi hija se convierta en una asesina! -gritó- ¡Arthur!
Arthur, que todavía estaba desmayado, despertó y mi papá gritó
- ¡Llevatela de aquí! Es muy peligroso...
- ¡Como ordene señor! Vamos Vin -dijo alzándome y corriendo de allí-.
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- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! -desperté gritando, para mi suerte, nadie se dio cuenta-.
- Que horrible pesadilla -dije llorando- ¡Maldito Dolohov, maldita Bellatrix, maldito Voldemort, malditos sean! -empecé a gritar y a maldecir como una loca y cuando me tranquilicé solté una lágrima- La cara de mamá -sollocé- era de espanto cuando maldije a Bellatrix... No debí hacerlo. ¡Nunca debí hacerlo! ¡Nunca debí aceptar este maldito plan! ¡Nunca debí ir a Hogwarts! ¡Nunca... nunca debí entrar a Azkaban... -dije sollozando- ¡Nunca debí hacerlo y Arthur me lo advirtió! ¡Fui una completa--
Oí la puerta de mi habitación abrirse y guardé silencio
- ¿Algún problema? -preguntó Malfoy Jr.- Te oí gritar desde la cocina... En el piso de abajo y no creo que seas una completa... -me guiñó el ojo-.
- Perdón Draco... Tuve un pequeño contratiempo -dije secando mis lágrimas y disimulando lo más posible-.
- Estuviste llorando -dijo sentándose a mi lado secando mis lágrimas-.
- No es así -repliqué-.
- Si lo es-- Mira -dijo enseñandome una gota, no sabía que seguía llorando-.
Solo puse una cara de reproche. El respondió con cara de comprensión y recosté mi cabeza en su hombro
- He sufrido tanto... Siento que mi pasado me persigue -sollocé- A veces he pensado en acabar con todo esto, y ahora tengo la oportunidad...
- ¡¿No pensarás en suicidarte no?! -preguntó exaltado-.
- ¿Qué ganaría con eso? -pregunté y no obtuve respuesta. Suspiré- Gracias por acompañarme Draco -susurré- Pero creo que deberías irte...
- Bueno... Pero no hagas ninguna tontería ¿De acuerdo?
- Mm-hhm -dije sin ganas-.
- ¡No! ¡Tienes que prometérmelo! -me obligó-.
- Draco -repliqué-.
- Prometelo ahora. -dijo casi sollozando, él no quería que yo me suicidara-.
- Lo prometo Draco, no haré ninguna tontería.
- Bien -sonrió- buenas noches -dijo arropandome y me dio un beso en la frente, tal como lo haría mi mamá-.
- Hasta mañana...
Draco salió de la habitación y yo intenté dormir, pero más de dos o tres veces me desperté asustada, teniendo el mismo sueño que el anterior. ¡No volvería a dormir después de esto! Me coloqué algo abrigado y salí de mi habitación. Salí de la mansión y me recosté en el césped con muchas preguntas que responder. El césped estaba mojado y frío y la luna llena me daba en toda la cara. No sé por qué pero pensé rápidamente en el profesor Lupin. Después otra imagen se cruzó por mi mente, Greyback. Imagino que estaba disfrutando de la noche. Mi piel se erizó al pensar que corría peligro así que decidí pararme y largarme de allí, pero cuando me dispuse a hacerlo...

Perdonen! Este cap no está tan largo 
como los demás pero quería dejarlas con la intriga :P
Espero que les guste!! Comente plis!
Grax ^^
ATT: Pao

^^

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