jueves, 19 de mayo de 2011

CAPÍTULO 3: La verdad sobre mi infancia

Capítulo 3: La verdad sobre mi infancia...
- Deberás ir a Azkaban y liberar a quien yo te ordene ¿Entendido? -dijo muy serio-.
- Si 'Lord' -dije mostrando algo de respeto por primera vez- ¿Y quienes son esos torpes que acabaron allá? -pregunte haciendo énfasis en torpes-.
- Bellatrix Lestrange, Antonin Dolohov, Fenrir Greyback, los Carrow y Sirius Black -dijo riéndose, porque sabía que cumpliría-.
- ¿Son todos? -pregunte-.
- ¿Esperbas más? -dijo Yaxley en tono burlón-.
- Cuidadito con lo que dices Yaxley -dije apuntándolo con mi varita-.
- Tranquila Violet, a este lo necesito vivo -dijo bajando mi varita-.
Asentí. Yaxley se quedó sorprendido por su comentario, ya que se notó que creía que iba a matarlo antes de que el pudiera hacer ningún movimiento. Me miró con odio y yo le devolví la mirada. Era raro que una chica de apenas 13 años estuviera matando gente y hablando con Voldemort cara a cara, claro, era raro si pertenecías al Ejército de Dumbledore.
- Cuando -pregunte-.
- ¿Cuándo qué? -me devolvió la pregunta-.
- ¿Acaso eres amnésico? Acabas de ordenarme que vaya a Azkaban a liberar a un montón de patéticos gusanos y te pregunté CUANDO los tendré que liberar -dije molesta- ¡¿Cuándo?! -volví a preguntar-.
- Cuando quieras puedes empezar -dijo seco-.
- Voy a prepararme -dije bajando de la mesa- ¡Esta reunión acabó! -grité, Voldemort no detuvo a nadie-.
Subí las escaleras y entré a mi habitación. Para mi sorpresa, Pain estaba golpeando la ventana.
- ¡Pain! -grité y corrí a abrirle la ventana- Oh Pain, ¿Que haces aquí?
- ¡Aaahw! -chilló el águila pardiza, entregandome tres pergaminos-.
- Gracias Pain pero... Ahora, ahora no tengo tiempo -dije recordando mi misión- Muchas gracias por tu esfuerzo, pero debes irte, Nagini te tragará si te vé. Tienes que volver a Hogwarts, toma -dije colocandole algo en su patita- Estuve trabajando en esto hace un tiempo, si te necesito, tu podrás saberlo.
Al decir esto, la abracé y le abrí la ventana otra vez.
- ¡Cuídate! -le grité-.
Guardé los tres pergaminos en un bolsillo secreto en mi maleta, bajo llave. Me puse una capa y me preparé para abrir la puerta cuando suspiré y me tiré en la cama.
Flashback
- ¡Miren a la pequeña Vinderwall! -exclamó un guardia alzandome en abrazos-.
Una pequeña correteaba felizmente por un amplio jardín horripilante, cuando un guardia la alzó en brazos.
- ¿Puedo ver a papi? -preguntó esa pequeña-.
- Me temo que hoy no -dijo tristemente el gurdia- verás, es difícil pedirle al jefe de los aurores que deje su importante trabajo, por menor tiempo que sea.
La pequeña no pudo evitar derramar una lágrima y volvió a preguntar:
- ¿Y mami?
- Está con tu padre ahora -dijo el guardia-.
La pequeña sonrió 
- ¡Eso significia que puedo ir a verlos! -dijo alegremente-.
- Lo lamento mucho pequeña, pero tu padre dijo que es extremadamente peligroso ir con el en este momento -dijo el guarda entristecido por la pequeña que lloraba incontrolablemente-.
- ¡Yo quiero verlos! ¡Tengo más de dos meses sin verlos! -lloraba la pequeña de cuatro años- ¡Estoy harta de vivir sola! -chilló- Quiero que alguien se ocupe de mí -dijo entre sollozos, abrazando al guardia hasta que se quedara dormida-.
- Ya lo sé pequeña -dijo el guardia con algunas lágrimas en la cara- Ya lo sé.
- Arthur... -susurró- ¿Puedes llevarme a comer un helado?
- Claro pequeña Vin. Después de todo, es tu cumpleaños -dijo sonriente-.
La pequeña asintió.
- Dejame buscar mi capa y avisarle a alguien para que me cubra e iremos a comprarte un helado ¿Si?
- ¡Sí! -exclamo feliz-.
El guardia se fue y la pequeña, sin perder un solo segundo, salió corriendo hacia adentro de Azkaban. Un millón de jaulas rodeaban a la pequeña, jaulas que contenían a los más poderosos y traicioneros criminales. La castaña salió corriendo hacia lo más profundo, donde estaban los más peligrosos magos oscuros y también, la oficina de su padre.
Justo cuando iba a llegar, sintió una mano huesuda en su hombro. Sin nigún temor volteó a ver y un mago estaba apuntándola con su varita. Ella cerró los ojos y cuando dió todo por perdido...
Fin del Flashback


- ¡Violet! ¡Violet reacciona! ¡Violet! -chillaba Draco agitándola fuertemente por los hombros-.
- Draco -dije entre sollozos- ¡¿Draco que haces?! -dije soltándome-.
- Estabas llorando... -dijo asombrado-.
- Mientes -dije seria- Yo nunca lloro -dije, aunque sabía que era mentira-.
- Pues estabas...---
- ¿Se puede saber que haces aquí? -dije interrumpiendo-.
- Mi padre quiere que me quede aquí a aprender algo...
- Bueno, no me interesa. Me voy -dije seria-.
- ¿A donde vas? -preguntó-.
- A cumplir mi misión -dije seca-.
- No entiendo que haces aquí -preguntó-.
- Draco, este no es momento ni lugar, te prometo contar todo luego -dije y desaparecí con un Plop-.
-------
Aparecí en un jardín muerto horripilantemente familiar. Caminé firme y escuché una voz:
- Vaya, vaya, vaya... ¡Es la pequeña Vinderwall! 
- Arthur... Esperaba no volverte a ver -dije mirándolo con rencor-.
- ¿Que pasa pequeña?
- Por si no ves bien, ya tengo trece años, ya no soy tan pequeña
- Vaya tigresa, no saques las garras... ¿Que haces aquí? -preguntó-.
- Asuntos personales -dije sin mirarlo y entrando a la prisión-.
- Sabes que no puedes entrar ahí, nunca debiste hacerlo
Apenas terminó de hablar saqué mi varita y me di vuelta apuntándolo
- ¡CRUCIO! -chillé-.
Veía a Arthur retorcerce de dolor en el suelo. El único adulto que enserio se interesaba en mí estaba ante mí, sufriendo. Lo dejé muy debil, casi inconsciente y entré.
Ví todas las celdas llenas de criminales y empecé por Bellatrix.
- ¡BOMBARDA! -grité- Ven conmigo -le ordené-.
- ¿Quién me lo ordena? -preguntó rabiosa-.
- Violet Marvolo. Ahora sal antes de que te saque yo -chillé-.
Bellatrix se sorprendió a escuchar ese nombre y se postró a mis pies
- ¡Lo lamento tanto! -empezó a llorar-.
- ¡Argh! -bufé- ¡IMPERIO! 
Hice que se parará, aunque la idea de que se postrara a mis pies era más que tentadora. La alcé y la acerqué a mí, la tomé del cuello.
- Escúchame bien, Lestrange: Tengo órdenes de ir por Greyback, Dolohov, Carrow y Black. Así que ve a por ellos y libéralos ya -dije en tono de mandato-.
- Sirius Black escapó hace unos días... -dijo temerosa-.
- ¡¿Qué?! -chillé- ¡No voy a tolerarlo -grité-.
Bellatrix me miraba llena de miedo mientras yo pensaba como mejorar la situación. Solo dice
- Tu solo vé por los Carrow. Déjame los otros a mí.
- De acuerdo -dijo y salió corriendo-.
Suspiré.
- ¿No se te olvida algo? -dije señalando su varita, que estaba en el escritorio de Arthur-.
Ella solo la agarró y salió corriendo.
- Vámonos Greyback -le dije al licántropo el cual se encontraba sentado a espaldas de mí- Llegó la hora.
- Sabes que no dejaré que me maten -dijo el serio-.
- No vengo a matarte inutil, vengo a liberarte. Pero si te quieres quedar...
Gruñó
- Genial -dije- ¡BOMBARDA! 
Lo mismo hice con Dolohov
- Vamonos Antonin -le ordené-.
- ¿Te conosco? -dijo-.
- No lo creo, pero vengo a sacarte por órdenes de Voldemort -dije seria- ¡BOMBARDA! 
- No, es enserio, te conosco -afirmó-.
- Estoy más que segura que no es así Dolohov -dije sacando discretamente mi varita esperandome lo peor-.
- Sé que te conosco. Hay algo en tí que me atrae -dijo alzando mi barbilla-.
- Si tanto te gusto, solo casate conmigo -dije sarcástica y me liberé de su mano en mi barbilla-.
- Señora -dijo Bella- aquí están los Carrow.
- Señorita -aclaré mirando satisfactoriamente a Dolohov quien me volteó los ojos- Ahora que estamos todos, podemos partir a la mansión... 
Salimos en camino a la mansión de Voldemort y Arthur me dijo
- Ellos estarían muy descepcionados... -dijo triste-.
No pude evitar soltar una lágrima al decir ¡Avada Kedrava!
Todos quedaron asombrados por mi corta edad. Dolohov escuchó con cautela lo que Arthur me dijo. Empezaba a desconfiar.
Caminando hacia la mansión, traté de sacar información
- ¿Y desde hace cuanto están aquí? -pregunté-.
Nadie respondió
- No todos a la vez -dije con sarcasmo-.
- Hace mucho -respondió Greyback-.
- Quería una respuesta más concreta -dije frustada- pero gracias por responder Fenrir.
- Desde hace nueve años o incluso más -respondió Bellatrix-.
- ¿Cuando los Vinderwall trabajaban aquí? -pregunté-.
- Así es -respondió Bellarix-.
- Los Vinderwall... -dijo Alecto- Eran buenos aurores...
- ... Hasta que llegamos nosotros -terminó de decir Amycus con una sonrisa malvada que me desgarraba el corazón-.
- ¡Ustedes no hablen! -gritó furioso Antonin- ¡Ustedes solo miraban entretenidos mientras Bella y yo le dimos una paliza a ese par!
Un sentimiento de odio me invadió. Dejé de caminar y apreté los puños, mis ojos se tornaron de un color carmesí. Todos los mortífagos empezaron a verme raro. Iba a gritar pero algo me detuvo.
- ¿Te pasa algo? -preguntó Dolohov-.
- No es de tu incumbencia -dije adelantándome- Sigamos -ordené-.
Todo el resto del camino me mantuve callada. Los mortífagos iban hablando de muchas cosas, entre ellas su libertad, estar de nuevo ante Voldemort y de como asesinaron a... Mis padres, entre otras personas. No pude evitar derramar unas cuantas lágrimas y, aunque nadie se dió cuenta, Dolohov no volvió a hablar. Al llegar hice un movimiento de varita y las puertas se abrieron. 
Entramos y ahí estaban Voldemort y la familia Malfoy. Este, al verme con los ex-prisioneros sonrió.
- Veo que has cumplido -dijo complacido-.
- ¡Oh mi Lord! ¡Mi amo! -dijo Bellatrix tirandose al piso, justo como en Azkaban-.
- ¡Ya párate y muestra algo de dignidad! -le dije a Bellatrix-.
Ella me miró con ojos de rabia pero no le di importancia.
- Un momento, ¿Dónde está Black?
- El huyó hace unos días -dijo Amycus-.
- Hum -gruñó- Pasaste la primera prueba -dijo Voldemort- ahora, te daré el beneficio de escoger el segundo, pero antes...
La marca de los mortífagos empezó a sangrar. Los estaba llamando, quería que  presenciaran mi segunda prueba.
Varios mortífagos llegaron de todas partes y Voldemort prosiguió.
- Queridos amigos -dijo a los presentes- estamos aquí para presenciar la iniciación de un nuevo miembro a nuestro lado.
Todos aplaudieron.
- Ahora Violet, tus opciones son ser torturada por Bellatrix sin gritar ni una sola vez...
Al decir esto miré a Bellatrix. Tenía cara de satisfacción y de venganza total. 
- O -continuó diciendo- podrás tener un duelo con uno de los aquí presentes -dijo señalando a todos los mortífagos-.
- Duelo -dije sin pensarlo, no iba a dejar que esa vieja loca se aprovechara de mi- Escojo un duelo, y creo que no me dejarás escoger a mi contrincante ¿Verdad? -dije mirando a Dolohov-.
- En eso tiene razón querida... ¡Malfoy! -gritó- ¡Parate de una vez!
Lucius Malfoy se paró e hizo una reverencia.
- ¿Me dará el honor Lord? -dijo Lucius-.


Espero que les guste el blog y la historia!!!
Linda infancia no?? ._.
Dejen sus coments en el Cbox de la derecha, y salgan x la izquierda, gracias ^^ XD 





No hay comentarios:

Publicar un comentario