domingo, 29 de mayo de 2011

CAPÍTULO 6: Amiga de unos Gryffindors

Capítulo 6: Amiga de unos Gryffindors
- ¿Nagini? -pregunté-.
- ZzzzzzZzZzzzZzz... -silvó-.
Había algo en ese silvido que me atraía. Lo sentía tan familiar e hipnotizante. Podría morir si ella seguía silvando y decidía atacarme... Sentía tantos sentimientos diferentes a la vez... Sentía que la entendía.
- Te entiendo... -dije yo- ¡Enserio te entiendo! ¿Cómo es posible?
- Debezz hablar mi idioooma... -dijo de un silvido-.
- ¿Idioma? ¡¿Pero como es posible?! Yo NUNCA había oído nada parecido... ¿Cómo puedo saber hablarlo? -pregunté extrañada-.
- Debizte heredaaarloo.... -dijo con otro silvido-.
- ¡¿Pero de quien?!
- Vooooldemoort...
Cuando Nagini dijo eso, enserio me entristecí... Eso realmente demostraba que Voldemort y yo somos parientes. Quería saber más de ese idioma... ¿Cómo las serpientes podían hablar? ¿Y cómo rayos sabía hablarlo yo? ¿De quién lo heredé? Me levanté del cesped con más dudas con las que me había sentado. La serpiente siguió su camino y yo fui a mi habitación. No podía dormir asi que decidí planear qué iba a hacer mañana en Hogwarts. No se me ocurrió nada... Dormí unas pocas horas y desperté antes que el sol. Terminé de empacar unas pocas cosas y entré al baño. Pocos minutos después salí con mi túnica de Hogwarts que tenía una gran sello de Ravenclaw en ella. Hechicé mi maleta para que me acompañara y eso hizo cuando bajé las escaleras.
- Ya estoy lista -dije mientras bajaba las escaleras, viendo a Voldemort y a Snape hablando en la sala-.
- Ahora solo falta Malfoy Jr. -dijo Voldemort-.
- Ahora lo traigo -dijo Snape dispuesto a subir-.
- ¡No! -dije yo- Yo voy por el.
Subí corriendo las escaleras y me dirigí a buscar a Draco, aunque no sabía cual era su habitación, lo deduje y abrí la del fondo a la izquierda. Efectivamente, esa era. Me sorprendí al ver a Draco listo parado junto a la ventana y viendo a través de ella. Le tiré una almohada pero no respondió así que me paré junto a él.
- Deberíamos irnos -dije mirando el amanecer-.
- No quiero perdérmelo...
- ¿Qué cosa? -pregunté-.
Señaló la ventana y vimos el amanecer juntos y él se quedó pensando un rato.
- ¿Nos vamos? -pregunté-.
Asintió levemente y bajamos con su equipaje.
- Aquí estamos -dije- ¿Podemos irnos?
- Severus, llévalos hasta Hogwarts.
- Sí, mi Lord
- Bien. Ahora cumplan con el plan -dijo Voldemort- En especial tú -dijo mirandome- No hagas ninguna estupidez
Le volteé los ojos y dije
- ¡Marvolo suena a nombre de detergente! -grité antes de desaparecer de la Mansión Malfoy y aparecer en Hogwarts de nuevo.
- ¿Saben que hacer? -preguntó Snape-.
Draco asintió y yo pretendí no escucharlo
- Te pregunté algo Vinderwall -dijo aumentando el tono de su voz-.
- ¡¿Cómo pudo?!
Me miró desconcertado
- ¡Dumbledore confió en usted! ¡¿Cómo pudo traicionarlo?! 
Snape entendió, pero solo me respondió con un gesto amargo y se fue. Draco se quedó conmigo, no entendía la situación y no se la iba a explicar.
- ¿Sabes que pensé? -me preguntó- Que era lógico que el profesor Snape volviera pero, ¿Qué hay con nosotros? ¿Qué diremos si nos preguntan porqué volvimos?
- Eso ya lo tengo planeado -respondí- Yo te cubro. Ahora vamos a entrar.
Al entrar cada uno se dirigió a su habitación procurando que nadie nos viera para no hacer un escandalo. Al llegar a mi habitación desempaqué todo, sabía que no volvería a la mansión de Draco. Cuando estuve lo bastante segura, me dirigí al despacho de Dumbledore con paso rápido. Al llegar, abrí rápidamente la puerta y ahí estaban
- ¡Granger! -dije al verla- ¿Qué haces aquí?
- ¡Vinderwall! -exclamó- Yo voy a pasar las vacaciones con Ronald y Harry... La pregunta es qué haces  aquí.
- Para eso vine -dije mirando al anciano quien se llevaba a la boca un caramelo de limón- Profesor...
- Srita. Granger, hablaremos después -indicó Albus-.
- Si Profesor -dijo ella saliendo de la oficina-.
- Por cierto, recibí tu carta... Gracias -le dije-.
Me sonrió y salió de la oficina
- ¿Cómo se enteró Granger de mi misión? -pregunté- Según la carta de los profesores, esto era un secreto.
- Es una larga historia -dijo el anciano mientras miraba al vacío- Creo que fue muy amable de su parte enviarle esa nota... En fin, ¿Qué es lo que descubriste en tu misión?
- Que Voldemort nunca ha tenido novia, que Draco es más comprensivo de lo que parece, que Lucius es un maldito cobarde inmundo, puedo charlar con las serpientes, Marvolo parece un tipo de detergente, Black escapó de Azkaban hace unos días, esta se quedó sin protección, mi varita está más... Sucia... Que de costumbre, Dolohov y Lestrange fueron los culpables de la muerte de mis padres y Snape es un murciélago traidor... Entre otras cosas... ¡Palnean invadir Hogwarts!
- Vaya, parece que esta 'aventura' dio algunos resultados positivos... Pero también unos negativos, ¿Cierto? -dijo mirando mi antebrazo, aunque estaba cubierto-.
Me entristecí y asentí.
- Ya lo sé. Y no es lo único... 
- Si, lo sé -dijo Albus mirando mi antebrazo todavía-.
- ¿Por qué no trató de evitarlo? ¿Por qué no trató de evitar que me convirtiera en una asesina?
- Sabía que tarde o temprano ibas a usar esos hechizos -aclaró- y se que aún planeas usarlos. Sé que tú quieres vengar a tus padres y que nosotros necesitas a una persona hábil y con experiencia para luchar. Además, debías ganarte la confianza de Tom.
Me desconcerté ante su respuesta y no volví a hablar
- ¿Quieres un caramelo de limón? -preguntó-.
- ¡Albus esto es serio! -dije llamándolo por su nombre, haciendo que me mirara fijamente- Estamos en grandes problemas... Y no se si podremos evitarlo... Si no es así, ¡Lo único que podremos hacer es atacar para defendernos! -exclamé-.
- ¿Cual es su plan? -preguntó refiriendose a Voldemort-.
- Planea invadir Hogwarts para atacarlos a Potter y a usted -dije muy preocupada-.
- ¿Sabes cuando será? -preguntó sin inmutarse-.
- Pronto -respondí- Debemos evacuar a los alumnos--
- Nada que ver -respondió- ¿Cuantos son?
- No son más de 20. Entre ellos están Lestrange, Dolohov, los Carrow, Greyback, Yaxley, los Malfoy y el mismo Marvolo... 
- ¿Disfrutas llamarlo Marvolo no? -asentí- Debemos alertar a Harry y a toda la escuela...--
- ¡No! -grité- ¡Snape puede enterarse y decirle a Voldemort!
- Créeme, Snape no se enterará -dijo esbozando una sonrisa-.
- ¿Y Draco?
- ¿Qué pasa con él? -preguntó Albus desviando la mirada-.
- El vino con nosotros... y si se entera--
- No debes preocuparte por eso, Paola -dijo el anciano con calma- Deberías ir al Gran Comedor y darte un banquete, por lo que veo, creo que no has comido hoy.
Asentí. Salí de la oficina y no sabía a donde dirigirme, así que opté por buscar a Draco. Llegué hasta la puerta que conducía hacia la Sala Común de Slytherin y pregunté por Draco, pero nadie lo había visto. Decidí ir a comer algo así que fui al Gran Comedor, me senté en la mesa de Ravenclaw y me serví carne asada con puré de papas, aunque la verdad no tenía hambre. Jugué un rato con mi comida cuando alguien se sentó junto a mí
- Hola Violet...
- Hola Weasley... ¿Comiendo tarde? -pregunté sarcásticamente-.
- Algo -respondió sirviendose- ¿Y tu?
- En realidad, no tengo apetito -respondí- ¿Dónde está tu hermano?
- Ron está con Harry y Hermione en su respectiva mesa: Gryffindor
- ¿Granger está con ellos? -pregunté a la pequeña pelirroja dejando mi comida a un lado-.
- ¿Por qué no habría de estarlo? -me sonrió-.
Me paré para dirigirme a la mesa de Gryffindor
- ¿Te vas tan rápido? -preguntó descepcionada-.
- Lo siento Weasley, tengo unas preguntas que hacerle a Granger...
- Dime Ginny -dijo la pelirroja-.
- Gracias... Ginny. Puedes decirme Vivi
- ¿Vivi?
- Una mezcla entre Violet y Vinderwall -expliqué y me fui-.
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En la mesa de los Gryffindors había poca gente comiendo, entre ellas 'el trío de oro', estaban hablando de algo cuando me acerqué
- Granger -dije escondiendo mi emoción- Necesito hablar contigo.
- Francamente -dijo- yo también. Y me gustaría que los chicos escucharan.
Vi detenidamente a Potter y a Weasley, cuando hablé
- ¿Cómo te enteraste? -pregunté-.
Miró a los chicos y dijo
- Te explico luego
- Vamos Granger, tu eras la que quería que Potter y Weasley estuvieran presentes -exigí-.
- ¿Cómo aceptaste semejante cosa? -cambió el tema- ¡¿Cómo pudiste hacer eso?! ¡Asesinaste a tanta gente--
- ¡Shhh! ¡Callate Granger! -le tapé la boca con la mano- No lo grites
- ¿Cómo que asesinar? -preguntó Harry, metiendose en nuestra conversación-.
Giré a verlo y le dije
- Corres un gran peligro, Potter -dije con un leve tono de preocupación en la voz- Deberías prepararte en lugar de infiltrarte en conversaciones ajenas.
- ¿Corre peligro? -preguntó la castaña-.
- Asi es... Me temo que todos corremos peligro -dije dedicandole una mirada de preocupación a cada uno-.
- Vinderwall, ¿Quisieras explicarte? -exigió Hermione algo desesperada-.
Suspiré y tomé asiento. Les expliqué mi misión a Weasley y a Potter ya que cierta castaña entrometida sabía lo que había estado haciendo esta semana. No se por qué confié en ellos pero les conté todo, excepto lo de mis padres, Sanpe y lo de hablar con Nagini. Por último les advertí sobre la invasión mortífaga.
- ¡Esto es peor de lo que pensé! -exclamó Hermione-.
- Ya lo sé -dije hundiendo mi cabeza entre mis brazos que estaban apoyados sobre la mesa-.
- No te aflijas, no es tu culpa -dijo Ron colocando su mano en mi espalda-.
- Claro que no lo es -dije recuperando mi orgullo- pero me siento mal por ser parte de esto -dije señalando mi antebrazo-.
- Vinderwall, tus quejas no van a ayudarnos a resolver nada -dijo Hermione-.
Le dediqué una mirada de 'rabia' y luego medité lo que dijo
- ¿No tienes alguna pista? -preguntó Harry-.
- Bueno... Quien-Tu-Sabes me pidió que le informara todo lo sospechoso que viera... Pero nunca dijo como... También me mandaron un pergamino que no pude averiguar que era... Decía algo como Lunático... Pero no pude terminar de leerlo porque Draco -en ese momento me percaté de que Draco aún estaba ausente- ¡Draco!
Salí corriendo en busca de Draco y el trío salió en mi persecución. Corrí por todo Hogwarts en busca del rubio pero no lo encontré. Los Gryffindors, aunque exhaustos, seguían tras de mí. Cuando tropecé y caí
- ¡Arg! -bufé-.
- Te ayudo -dijo Harry extendiendome la mano-.
- No, yo puedo sola -repliqué mientras me paraba- Pero gracias.
Allí estaba el rubio, parado frente a mí, atónito por mi compañía
- ¡Draco! -exclamé- ¿Dónde estabas?
- Buscandote -respondió- Pero veo que ya encontraste compañía -dijo viendo despectivamente a los tres chicos que estaban detrás de mí- Sangre sucia, comadreja pobretona y... Potter -dijo asqueado- ¿Qué haces con... estos?
Su comentario me enojó y respondí
- ¡Pues RESULTA que ESTOS son MIS AMIGOS! -chillé- ¡Y si tienes algún problema puedes ir a curarle la SARNA a tu padre! -dije y me volteé- Vámonos chicos.
Draco se sorprendió ante mi comentario y solo se fue a su sala común maldiciendo entre dientes
Yo me dirigí hacia la Sala de Ravenclaw y en el camino intenté mantener distancia los los tres, pero me fue imposible
- ¿Por qué nos defendiste? -preguntó Ron-.
- Porque si hay algo que me molesta es la gente arrogante y presumida como los Malfoy -contesté sin verlos a la cara- El no tiene derecho a tratarlos así y yo voy a cambiar eso.
- ¿A donde vas? -preguntó Hermione-.
- A mi habitación -respondí seca- voy a buscar el pergamino del que les hablé
- Mi hermana me dijo algo sobre la torre de Ravenclaw... -dijo Ron-.
- ¿Ah si? ¿Que te dijo? -pregunté con media sonrisa en la cara-.
- Que para entrar debes responder un acertijo...
- Chico listo -dije sarcástica-.
Al llegar a la torre de Ravenclaw, les pedí a los demás que esperaran afuera y en pocos minutos salí con el pergamino. Harry se sorprendió al verlo
- ¿Qué pasa Harr--Potter? -pregunté-.
- Puedes llamarme Harry
- Gracias... ¿Cuál es el problema?
- Este es el Mapa del Merodeador... -dijo asombrado- ¿Cómo lo obtuviste?
- Me lo envió Pain -dije- Mi águila -agregué al ver su cara de desorientación-.
- Vengan -dijo Harry conduciéndonos hacia un lugar más privado- Juro solemnemente que mis intensiones no son buenas -dijo apuntando al pergamino con su varita-.
 Para mi sorpresa, este se iluminó y se transformó en un mapa.
- Es por eso que me lo enviaron...-medité- Habría sido una gran ventaja -añadí-.
Ronald, Harry, Granger y yo nos quedamos conversando un largo rato sobre que hacer en la invasión. Les conté todo lo que debían saber sobre Voldemort. También les conté todas la bromas que le había hecho. Ellos me hablaron de como pasarían las vacaciones de Navidad y me preguntaron como las pasaría yo así que intenté evadir todas esas preguntas sobre mi familia. Nos quedamos hasta muy tarde hablando hasta que
- Bueno chicos, ya es tarde -dijo Granger- debemos irnos a nuestras habitaciones-.
- Lo mismo digo -les dije- de seguro Ginny me está esperando. Mañana seguiremos hablando sobre como nos enfrentaremos a los mortífagos... Ah, y si ven a Draco... Díganle que lo estoy buscando -dije y me retiré-.
- Que chica tan extraña -dijo Ron a los demás- Pelea con Malfoy y depués lo anda buscando.
- Es porque él es parte de todo esto -aclaró Hermione- Además, las mujeres somos complicadas -añadió- Vamos, tenemos que ir a dormir...
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Fui caminando hacia la torre de Ravenclaw, eran las 11pm... Algo temprano para mí, así que decidí pasar por la Sala Común de Slytherin, la cual estaba cerrada, por supuesto. No habían señales de Draco.
- ¿Qué hace aquí una Ravenclaw como tú? -preguntó una voz familiar-.
- Cállate Parkinson -le ordené sin siquiera voltear a verla-.
- Sé que estás buscando a Draco -dijo ella- Pero olvídate de él ¡El es mío! ¿Oíste?
- Pfff, si quieres quédatelo, solo necesito aclararle algo...
- Pues no lo harás -replicó- Él no quiere verte y tu no vas a entrar aquí -dijo refiriéndose a la Sala Común- Así que lárgate -fue lo último que dijo y entró hacia una de las recámaras de Slytherin-.
- Maldita Parkinson -maldije entre dientes- Draco es solo para mí, así que largate -repetí en forma burlona- Estúpida ¬¬.
Me dirigí a mi habitación con muchos pensamientos en mi cabeza. Al llegar me metí al baño y me puse el primer pijama que encontré para dormir.
- ¿Dónde estabas? -preguntó la pelirroja medio dormida-.
- Maldiciendo a la estúpida de Parkinson -respondí-.
- Genial, me hubieras invitado...
Sonreí y me tiré en la cama como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo para quedarme profundamente dormida en unos minutos...
A la mañana siguiente

Holaa a la gente normal y a la anomal tambien! (:
Espero que hayan disfrutado del cap!
Solo para aclarar, Ginny es de Ravenclaw y compartimos habitación
Aunque es un año menor que yo.
Grax x leer!! ^^

miércoles, 25 de mayo de 2011

CAPÍTULO 5: La gente ruda también puede llorar...


Capítulo 5: La gente ruda también puede llorar
- Lo siento Draco -dije mirando al suelo- no tenía idea de que esta era tu--
- No importa, estás muy alterada -dijo- Mañana será un día importante, supongo.
- Gracias por entenderme Draco, sobre todo después de ser tan ruda contigo...
- Descuida -se apresuró a decir-.
Esperé un poco antes de hablar para reflexionar lo que iba a decir, pero lo unico que se me ocurrió fue
- ¿Dónde dormiré? -le pregunté-.
No supo que responder
- ¿A que te refieres? -me respondió con otra pregunta-.
- Si esta es tu habitación... -dejé la frase inconclusa-.
- Quédate tranquila, tu dormirás aquí por ahora. -dijo Draco con una sonrisa- Además, mañana regresaremos a Hogwarts así que cada uno tendrá su habitación otra vez. Cuando volvamos--
- No pensemos en eso todavía -dije evadiendo el tema- ¿Que piensas hacer mañana? -pregunté-.
- No lo he pensado todavía...
El rubio se recostó en mí... Bueno, su cama y cerró los ojos, pero no durmió. Empecé a empacar mis cosas ya que no planeaba volver después de regresar a Hogwarts. Si ganábamos la batalla, no tendría que volver. Si Voldemort gana, planeaba fingirme muerta y regresar años más tarde. En fin, en ese momento dudé que iba a hacer con mi vida. Ya estaba marcada después de todo... ¿Qué iba a pensar Dumbledore cuando viera la marca? ¿Qué pensarían mis padres? ¿Por qué maté a Arthur? La última pregunta estuvo rondando por mi cabeza, Arthur fue la única persona interesada en mí en mi infancia. No digo que mis padres no me quisieran, simplemente no estaban allí para mí... Mis padres... ¡Esa sabandija de Dolohov y la loca de Bellatrix los mataron! Ahora se quienes son los culpables, será más fácil la venganza... Está anocheciendo.
- Draco -dije acomodando mis cosas-.
- Zzz...
- Draco -dije sin dejar de mirar mis cosas-.
- Zzz...
- Malfoy ¬¬ -dije levantando el tono de voz mirandolo dormido en la cama-.
- Zzz...
- Bien, ya que estás dormido -levanté la varita- ¡Wingardium leviosa! -Draco se despertó en medio del aire y cayó en su cama.
- ¿Qué hiciste? -preguntó incorporandose de nuevo en la cama-.
- Solo trataba de despertarte -dije y me senté a su lado- Ya está atardeciendo -dije y señalé la ventana, la cual tenía una hermosa puesta de sol-.
Ambos nos sentamos en la cama y vimos como el sol se escondia entre las colinas frente a nosotros.
- Que hermoso -dije viendo aquel espectáculo-.
- Cierto... -fue lo único que pudo articular-.
Fueron unos segundos de silencio incomodo mientras veíamos al sol ocultarse. Cuando estaba fuera de nuestras vistas dije:
- Bien, tengo sueño. Voy a cambiarme, buenas noches -dije y entré al baño-.
Draco salió de la habitación y yo salí del baño con mi pijama puesto y me acosté a dormir.
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Sentí una fría y esquelética mano en mi hombro y volteé sin ningún temor. Ahí estaba un mortífago apuntándome con la varita. Cerré los ojos esperando lo peor cuando
- ¡Avada Ked--
- ¡Déjala Antonin! -se escuchó un grito en el pasillo-.
- ¡Nunca Arthur! -gritó el mortífago, al cual le robé la varita-.
- ¡Desmaius! -grité, algo muy raro para una niña de cuatro años- ¡Ja,ja! ¡El malo se cayó! -repetía-.
Cuando veía graciosamente la escena, Arthur corría hacia mí jalándome del brazo
- ¡No! -grité, soltándome de la mano de Arthur- ¡Quiero ver a papi y a mami!
Al oir esto, Dolohov se levantó y recuperó su varita. Todos pensamos que me dispararía pero
- ¡Bombarda! -apuntó contra la puerta liberando a Bellatrix, la cual soltó una escalofriante risa malvada-. 
- ¡Al fin! ¡LIBRE! ¡BwajajajajajajajajajajaJA!
Arthur... -sollocé mientras agarraba una varita de su escritorio-.
- ¡Dolohov! ¿Qué esperas? ¡Mata a Arthur para poder matar a la enana!
Resulta que esta enana es la hija de los Vinderwall -me miró con deseo- ¿Por qué no vienes acá pequeña?
- ¡No! ¡Y yo no soy pequeña! Para que lo sepas tengo CUATRO años -dije orgullosa y arrogante-.
- Vaya, cuatro años -dijo Antonin repitiendo lo mismo que yo en tono burlón- ¿Por qué no vienes acá cuatroañera?
- ¡Por que ustedes son gente mala! ¡Y yo no quiero ser mala! Yo siempre seré una niña buena -dije con los brazos cruzados y los ojos cerrados, haciendo saber que no cambiaría de opinión-.
- ¡Ven acá ahora! -gritó Bellatrix-.
- Vaya Bella, como se nota que no sabes tratar a los niños... Oye pequeña ¿Quieres ver a tus papis cierto?
Abrí los ojos de golpe, los cuales estaban llorosos
- ¡Sí! -exclamé llena de felicidad- Eso es lo que más quisiera...
- Si vienes con nosotros, te llevaremos a ver a tus padres -sonrió malvadamente-.
- ¡No vayas Violet -gritó Arthur-.
- ¡Cállate inmundo sangre sucia--- -dijo Bellatrix maldiciendo entre dientes-.
- ¡Bellatrix! ¿Por qué no dejamos que la pequeña decida?
Guardé discretamente la varita en mi vestido y nadie se dio cuenta. Miré a Arthur que repetía 'No te atrevas a moverte' muy nervioso. Caminé hacia el centro de los mortífagos y Arthur. Miré una vez más a cada uno y caminé algo dudosa hacia los 'malos' 
- Has sabido escoger -dijo Dolohov-.
En un cerrar de ojos me agarró y tapó mi boca
- ¡VINDERWALLS! ¡TIENEN 45 SEGUNDOS PARA SALIR! ¡TENEMOS A SU HIJA!
- ¡Mmmmmm! ¡MMMM! -repetía yo, pero fue inútil-.
Bellatrix se había encargado de Arthur, que estaba desmayado en el suelo a tres metros de mí.
Una puerta se abrió de golpe y salieron mis padres. La mano de Dolohov empezó a arder y la quitó de mi boca.
- ¡Maldición! -gritó el- ¿Saliva tóxica? -me miró asqueado-.
- ¡Mami! ¡Papi! -grité liberándome de Antonin y corrí hacia ellos- ¡Al fin! -exclamé-.
- ¡Ahora no hija! -dijo mi padre- ¡Vete de aquí! ¡Esto es muy peligroso!
- Pero... -dije-.
- ¡Sin peros! ¡Cariño, llévatela de aquí!
- ¿Crees que voy a abandonarte? -dijo mi madre- ¡Nunca! ¡Estamos juntos en esto! -dijo apuntando a los mortífagos con su varita-.
- ¡También yo! -dije muy seria y firme apuntando a los mortífagos con la varita que encontré en el escritorio de Arthur-.
Todos se sorprendieron al verme con una varita pero no era el momento para discutirlo.
- ¡Crucio! -gritó Bellatrix, apuntando a mi madre, la cual se retorcía del dolor-.
Me horroricé ante la escena, pero ¡¿Qué podía hacer?!
- ¡Expeliarmus! -grité apuntando a la varita de Bellatrix, la cual salió volando-.
- ¡Pequeña alimaña! -gritó recuperando rápidamente su varita mientras ayudaba a mi mamá a pararse- ¡Imperio! -me apuntaba a mí, pero mi padre (que estaba peleando contra Dolohov) se interpuso-.
- ¡Déjala! -gritó el- ¡Haz lo que quieras conmigo pero deja a mi hija!
- Mmm ¿Lo que quiera? -preguntó Bellatrix con malicia- ¡Crucio! 
Al ver a mi padre así de débil y a mi mamá perdiendo la batalla contra Dolohov, decidí hacer algo
- ¡Crucio! -grité apuntando a Bellatrix, pero nada pasó-.
- ¡Chiquilla tonta! -gritó Bella- ¿Sabes que para que el hechizo Crucio sea efectivo tienes que desear mutilar a la persona apuntada? ¡Pues recuerdalo!
Empecé a llorar por la escena, cuando recordé un hechizo, volví a la realidad y dejé de llorar, agarré mi varita y
- ¡Crucio! -dije apuntando a Bellatrix, la cual soltó su varita y cayó al piso por el dolor-.
No era un dolor tan intenso, solo tengo cuatro años, pero enserio deseo matarla, con toda mi alma 
- ¡Violet detente! -chilló mi padre-.
- ¡Violet no! -sollozaba mi madre-.
Escuché pero no hice caso. No porque no quisiera, sino por otra cosa. Era algo más grande, se me salía de las manos. Era esa sensación que me invadía, era de placer. Disfrutaba totalmente la tortura contra Bellatrix
- ¡Esto es por mi mami! ¡CRUCIO! -chillé- ¡Esto por mi papi! ¡CRUCIO! -chillé de nuevo- ¡Esto es por Arthur! ¡CRUCIO! -volví a chillar- ¡Y esto es por llamarme chiquilla tona y por mentirme! ¡Avada Kedav---
- ¡Expeliarmus! -gritó mi padre apuntando mi varita- ¡No permitiré que mi hija se convierta en una asesina! -gritó- ¡Arthur!
Arthur, que todavía estaba desmayado, despertó y mi papá gritó
- ¡Llevatela de aquí! Es muy peligroso...
- ¡Como ordene señor! Vamos Vin -dijo alzándome y corriendo de allí-.
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- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! -desperté gritando, para mi suerte, nadie se dio cuenta-.
- Que horrible pesadilla -dije llorando- ¡Maldito Dolohov, maldita Bellatrix, maldito Voldemort, malditos sean! -empecé a gritar y a maldecir como una loca y cuando me tranquilicé solté una lágrima- La cara de mamá -sollocé- era de espanto cuando maldije a Bellatrix... No debí hacerlo. ¡Nunca debí hacerlo! ¡Nunca debí aceptar este maldito plan! ¡Nunca debí ir a Hogwarts! ¡Nunca... nunca debí entrar a Azkaban... -dije sollozando- ¡Nunca debí hacerlo y Arthur me lo advirtió! ¡Fui una completa--
Oí la puerta de mi habitación abrirse y guardé silencio
- ¿Algún problema? -preguntó Malfoy Jr.- Te oí gritar desde la cocina... En el piso de abajo y no creo que seas una completa... -me guiñó el ojo-.
- Perdón Draco... Tuve un pequeño contratiempo -dije secando mis lágrimas y disimulando lo más posible-.
- Estuviste llorando -dijo sentándose a mi lado secando mis lágrimas-.
- No es así -repliqué-.
- Si lo es-- Mira -dijo enseñandome una gota, no sabía que seguía llorando-.
Solo puse una cara de reproche. El respondió con cara de comprensión y recosté mi cabeza en su hombro
- He sufrido tanto... Siento que mi pasado me persigue -sollocé- A veces he pensado en acabar con todo esto, y ahora tengo la oportunidad...
- ¡¿No pensarás en suicidarte no?! -preguntó exaltado-.
- ¿Qué ganaría con eso? -pregunté y no obtuve respuesta. Suspiré- Gracias por acompañarme Draco -susurré- Pero creo que deberías irte...
- Bueno... Pero no hagas ninguna tontería ¿De acuerdo?
- Mm-hhm -dije sin ganas-.
- ¡No! ¡Tienes que prometérmelo! -me obligó-.
- Draco -repliqué-.
- Prometelo ahora. -dijo casi sollozando, él no quería que yo me suicidara-.
- Lo prometo Draco, no haré ninguna tontería.
- Bien -sonrió- buenas noches -dijo arropandome y me dio un beso en la frente, tal como lo haría mi mamá-.
- Hasta mañana...
Draco salió de la habitación y yo intenté dormir, pero más de dos o tres veces me desperté asustada, teniendo el mismo sueño que el anterior. ¡No volvería a dormir después de esto! Me coloqué algo abrigado y salí de mi habitación. Salí de la mansión y me recosté en el césped con muchas preguntas que responder. El césped estaba mojado y frío y la luna llena me daba en toda la cara. No sé por qué pero pensé rápidamente en el profesor Lupin. Después otra imagen se cruzó por mi mente, Greyback. Imagino que estaba disfrutando de la noche. Mi piel se erizó al pensar que corría peligro así que decidí pararme y largarme de allí, pero cuando me dispuse a hacerlo...

Perdonen! Este cap no está tan largo 
como los demás pero quería dejarlas con la intriga :P
Espero que les guste!! Comente plis!
Grax ^^
ATT: Pao

^^

domingo, 22 de mayo de 2011

CAPÍTULO 4: Pelea contra Draco

Capítulo 4: Pelea contra Draco
- ¡No tu torpe! -le gritó Voldemort-.
Lucius se desconcertó.
- Tu hijo -le dijo-.
Draco y yo nos miramos con los ojos muy abiertos, no queríamos luchar. En cuanto él se paró yo dije.
- Pensándolo mejor... Prefiero la tortura -dije cabizbaja-.
- ¿Qué? ¿Te da miedo enfrentarte a mi hijo? -dijo Lucius orgulloso-.
- Ni sueñes -dije- es solo que no quiero luchar con el.
- ¡Jovenes enamorados! -dijo Alecto suspirando-.
- Asco -mascullé- No estoy enamorada de el, vieja gorda -dije con la intención de ofenderla- Es solo que lo quiero, pero como si fuera mi hermano... Aunque no tengo hermanos -dije sonriendo-.
Dicho esto, Draco se sonrojó y Narcisa Malfoy me dedicó una mirada llena de dulzura, en cambio Lucius, tan arrogante como siempre, solo dijo.
- Yo nunca dije que fueras como de la familia -dijo despreciándome-.
- Yo nunca pregunté -lo miré indiferente- ¿Y bien? -dije mirando a Voldemort- ¿Puedo cambiar? Estoy dispuesta a soportar la tortura, pero no quiero pelear con Draco -dije firme-.
- No lo creo. Ahora, peleen.
¬¬ Gracias. Hizo desaparecer la mesa que ocupaba gran parte del salón. Draco y yo nos paramos frente a frente y nos dedicamos una mirada de compasión cada uno. Me sentí mal por tener que luchar con el, pero eran órdenes de Dumbledore ganarme la confianza de Voldemort así que...
- Lo lamento -dije yo-.
- Yo también.
- Bien, empieza -dije ansiosa-.
- Damas primero -dijo él-.
- Lamento el retraso -dijo una voz familiar-.
¡Snape! ¿El? ¿Aqui? 
- Severus -dijo Voldemort- Pensaba que no ibas a llegar... Toma asiento, el espectaculo está por comenzar.
¡Murciélago-traidor-mortífago-asesino! ¡Dumbledore confió en tí! 
- Empieza -dijo Draco nervioso sacandome de mis pensamientos-.
- ¡Bombarda Máxima! -grité, pero el hechizo no le pegó-.
- ¡Desmaius! -gritó, pero esquivé el hechizo facilmente-.
Y así continuó, un duelo de hechizos inofensivos, los cuales intentábamos que el otro pudiera esquivar facilmente. Apenas y utilicé Imperio un par de veces, pero no dañé a Draco, hasta que Voldemort dijo:
- ¡Ya basta! ¿Que se supone que hacen?
- ¿Pelear? -pregunté-.
- Pues se que no te esfuerzas -dijo insatisfecho-.
- Bueno, eso habría cambiado si me hubieras dejado escoger a mi rival -dije molesta-.
- ¡Silencio! -gritó- ¡Quiero que uses Crucio contra Malfoy! O si no...
- ¿O si no qué? -dije casi gritando, sintiendo como esa sensación de embriagamiento por el poder invadia mi cuerpo otra vez-
- No querrás saberlo -dijo con tono amenazante-.
- Bueno... -me volteé a ver a Draco y grité- ¡CRUCIO!
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Dumbledore estaba escribiendo en un pergamino tranquilamente en su oficina, cuando entró la profesora McGonagall
- Buenas noches Albus -dijo serenamente-.
- Buenas noches Minerva -dijo el director levantando la vista de su pergamino- ¿Que te trae por aquí?
- La Srita. Granger -dijo seria- me pidió que la trajera.
- Pues entonces, dile que pase -dijo sonriendo-.
Hermione entró en la oficina del director
- Buenas noches Srita. Granger -dijo Dumbledore-.
- Buenas noches profesor -dijo ella-.
- ¿Quiere un caramelo de limón?
- No, gracias.
- ¿Que hace aquí? Pensé que iba a pasar Navidad con su familia--
- En realidad, preferí quedarme y acompañar a Harry, nos iremos a la Madriguera en unos días.
- Que grata sorpresa -dijo con una sonrisa- Y que...--
- No quiero sonar grosera director, pero vine por un asunto importante...
- ¿Y cual es ese asunto? -dijo intrigado-.
- Verá...
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Todos quedaron impresionados al ver que ese hechizo no le dio a Draco, sino a su padre
- ¡CRUCIO! -volví a gritar intensificando el poder-.
- ¡Ya para! -dijo Voldemort, pero lo ignoré-.
- ¡CRUCIO! -volví a gritar-.
- ¡Ya basta por favor! -dijo Narcisa con lagrimas en los ojos-.
Eso me hizo parar. No sabía lo que estaba haciendo, empalidecí.
- Vaya espectáculo -dijo Snape-.
Miré a Draco, el miraba a su padre quien dificilmente estaba incorporandose en su silla. 
- Draco lo lamento. No se que rayos--
- Tranquila, el te provoco -dijo algo triste-.
Volteé a ver a Voldemort. Su cara era de aprobación. 
- Amigos, ya tomé una decisión. Violet tendrá el puesto
Todos aplaudieron, aunque no tenían ganas. Ellos no me consideraban mortífaga, es más, se molestaron al enterarse de que recibí el puesto.
- No más aplausos -dijo el- No por ahora. Si me permites tu brazo izquierdo...
Me acerqué a él con todo el pesar del mundo y extendí el brazo.
Una calavera empezó a salir de el quemándome la piel al rojo vivo. No aguantaba el dolor y empecé a morderme los labios, los cuales sangraban sin parar. Al terminar la calavera una serpiente comenzó a salir de ella. Me arrodillé y solo tocaba mi bazo, pero ni una lágrima salió.
- ¡Ya para! -chillé- ¡YA!
- ¿Que? ¿No aguantas un dibujito en el brazo? -se burló Lucius-.
Cuando Voldemort terminó la marca de mi brazo, este seguía sangrando, pero no tanto como antes y el dolor había parado un poco.
- Episkey -susurré y mi brazo dejó de sangrar-.
- Ahora eres oficialmente una de nosotros -dijo Voldemort sonriendo-.
Me puse de pie e ignorando el dolor asentí. Volteé a ver a todos y clavé mi mirada en Snape, una mirada de rabia y dolor. ¡Él no debería estar aquí! Después miré a Bellatrix, la mujer estaba loca. Se veía en su mirada, una  llena de locura y odio, la cual veía a Voldemort alabándolo. Luego miré a Draco, quien ayudando a su padre con unas heridas, veía fijamente mi antebrazo. Por último ví a Dolohov, quien también estaba viendome determinadamente y compartí mirada con el, observándolo de la cabeza hasta los pies. Cuando le hablé
- Enserio, ¿Qué tanto me ves? -pregunté llamando la atención de la mayoría de los mortífagos- Ya te dije que si tanto te gusto, cásate conmigo -dije esta vez más firme-.
Él solo me ignoró por segunda vez aunque seguía mirandome detenidamente, cuando lo saqué de sus pensamientos
- ¿Qué vamos a hacer con Potter? -dije desconcertando a todos-.
- ¿Cómo que qué vamos a hacer con Potter? -preguntó Amycus-.
- Ah cierto -dije sin darle importancia- Ustedes no estaban cuando Voldemort nos explicó sus planes. ¿Quisieras...? -le dije a Voldemort-.
La mesa apareció junto con las sillas y todos tomamos asiento, Dolohov insistió en sentarse al lado mío, lo cual me incomodó, pero acepté.
- Amigos -comenzó diciendo Voldemort- hemos estado planeando invadir Hogwarts ahora, en vacaciones de invierno, ya que la mayoría de los alumnos y profesores no están en el colegio ahora y así poder deshacernos finalmente de Potter y del molesto de Dumbledore. 
- ¡¿Y cuándo será eso mi Lord?! -preguntó desesperada Bellatrix-.
- Paciencia querida Bella, yo informaré cuando sea el momento indicado, mientras tanto solo enviaré algunos espías -terminó de decir Voldemort-.
Cuando oí lo último que dijo Voldemort me paré rápidamente y dije:
- ¡Yo quiero ir! -dije desesperada- Claro, si usted me deja -dije mostrando respeto- Porque, ¿Quién iba a desconfiar de una estudiante? ¿No es así Draco?
Draco estaba muy nervioso pero igualmente asintió.
- ¿Y bien? -dije esperanzada-.
- Me parece bien -dijo Voldemort- Serán tu y Draco -dijo finalmente-.
- Si me permite, mi Lord, yo también quisiera ir -dijo Snape-.
- Por supuesto Severus, nuestro mejor espía -dijo complacido-.
- ¿Entonces? -pregunté- ¿Cuándo nos vamos y a quién espiamos?
- Creo que podrán irse mañana y deberán fijarse en todos sus movimientos. Cualquier cosa extraña que observen deberán informarla ¿Entendido?
Los tres asentimos, Voldemort levantó la mano en señal de que la reunión había acabado y yo subí a mi habitación. 
Para mi sorpresa ahí estaba Pain, dormida en la ventana.
- Pain, ¿De nuevo por aquí?
El águila levantó su cabeza y señalo una carta que se encontraba en una mesita. Tomé la carta y empecé a leer.


Vinderwall:
Sé de tu situación actual (no te preocupes, nadie más lo sabe aparte de mí) y quería mandarte una lista de hechizos nuevos que nos han enseñado en varias clases. Hablando de eso ¿Cómo piensas retomar tus clases? Porque sé de algo que podría ayudarte... Sin más decir, aquí te dejo los hechizos:
Accio (sirve para atraer un objeto)
Braquiam Emendo (repara un hueso quebrado PD: Si no se conjura bien el hueso desaparece)
Cave Inimicum (Crea un escudo más fuerte que Protego horribilis. Si se usa con suficiente poder, puede desviar Maldiciones Imperdonables)
Confringo (Hace que el objeto que es apuntado explote. No funciona con seres vivos)
Harry me habló de un hechizo que le está enseñando el profesor Lupin... Se llama Expecto Patronum... Sirve como escudo contra las criaturas llamadas Dementores o para enviar mensajes. Para convocarlo se tiene que concentrar en un recuerdo alegre y cuanto más alegre es el recuerdo, más fuerte es el Patronus. Si se alcanza su poder máximo, éste toma forma de un animal. El tipo de animal que aparece depende de la personalidad del que lo invoca.
Espero que te sirvan y te ayuden en esta importante misión... Saludos
Hermione Granger
PD: No te preocupes por el Quidditch, ya pusieron a alguien que te cubriera, pero no es tan buen golpeador como tú, así que Ravenclaw está en desventaja por ahora.

- Vaya... ¿Granger mandándome una carta? ¡¿De dónde rayos se enteró que estoy aquí?! Y... ¡¿Ravenclaw en desventaja?! Aaghraghfgasthgwfqcdfgj... ¬¬ Si no fuera porque Dumbledore me lo pidió me habría ido ya de este lugar... Paciencia Violet, necesito calmarme -me dije- Pain, debes irte, ten cuidado.
Asintió y se fue volando, ahí recordé las otras cartas que me había traído ayer y las leí. Una contenía saludos de los profesores, la otra era una carta enviada por Dumbledore, diciendo que se enteró de lo que pasó en Azkaban y de los maleficios, se me hizo un nudo en el estómago pero seguí leyendo. La tercera decía:

Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta presentan...

La puerta se abrió y guardé todos los pergaminos.
- ¿Puedo? 
- Adelante Draco -contesté-.
Draco entró a la habitación y se sentó en la cama a mi lado
- ¿Se te ofrece algo? -pregunté fríamente-.
- Una respuesta -dijo él- ¿Qué haces aquí?
- Trabajando -dije- ¿Y tu?
- ¿Trabajando? -preguntó-.
- Tu dijiste una respuesta y te hice una pregunta, ¿Que haces tú aquí?´
- Mi padre quiere que yo sea--
- Eso lo supuse, me refiero a que haces tu AQUÍ en mi habitación -dije remarcando la palabra AQUÍ-.
- En realidad, esta es mi habitación -dijo Malfoy Jr.- Bienvenida a la Masión Malfoy -recaló-.
Me sorprendí ante tal comentario. No sabía que esta era su habitación, mucho menos que era su casa... Y pensar que practicamente lo estaba echando de 'mi' habitación...
Holaa gente muggle! XD
Espero que les haya gustado el cap y tambien la tortura a Lucius >:)
Desgraciadamente, ahora soy mortífaga, pero la función debe continuar :D
Jaja dejen sus coments plis! Grax! Chauu...