viernes, 2 de septiembre de 2011

CAPÍTULO 8: La primera prueba

Capítulo 8: La primera prueba


- ¿Algo que decirme?
- Verás -empezó Jeremy- Davies dijo que---
- ¿Tiene que ver con el equipo? -pregunté- ¿Van a echarme?
- ¡Pero que manía tienes! -exclamó Duncan- ¡Eres la mejor golpeadora que tiene Ravenclaw! Escúchame bien: No-vamos-a-echarte. Lo que pasa es que... Bueno, después del último partido...
- ¿En el que Cho se desmayó? -pregunté-.
Los tres asintieron.
- Si, precisamente, cuando Cho se desmayó -dijo Jeremy resaltando más cada palabra-...
- Tu la supliste como buscadora -continuó Brad- Y todo el equipo pensó--
- Creemos -dijo Duncan en un tono más delicado- Que lo mejor sería que tu fueras nuestra nueva buscadora...
- ¡¿QUÉ?! -pregunté después de unos minutos- Pero... ¡¿Por qué?! ¡¿Cho está enterada de que---
- Sí, Cho lo sabe -se apresuró Brad-.
- ¿Y bien? ¿Aceptó?
- En realidad... -dijo Jeremy- No es que le agrade del todo la idea... Pero--
- ¡Davies! -exclamó Brad señalando la puerta- ¡Ven aquí!
Roger acababa de entrar a la sala común y tenía la mano levantada en señal de despedida hacia alguien. Apenas nos vio sonrió más ampliamente y se acercó hacia nosotros.
- Así que ya le dijeron ¿eh? Bien, bien, perfecto, eso me deja las cosas más fáciles y--
- ¡Pero Davies! ¿Qué se te cruza por la cabeza estos días? -pregunté-.
- ¿Ah? -dijo algo colorado- ¡Nada! ¿Por... Por que preguntas? -dijo algo molesto-.
- ¡No acepto! -exclamé antes de pensar- ¡¿Por qué no dejas el equipo como está?! ¡Cho es una buscadora muy buena!
- ¡Pero tu eres mejor! -insitió Brad-.
- ¡Cállate Bradley! -dije pellizcándolo por debajo del brazo- ¿Tienen alguna mínima idea de como me siento ahora? ¡Estoy bajo presión constante por esto del Torneo! Así que se agradece dejar el equipo como está ¡Y no le vayan a hacer ningún cambio!
- Lo siento, Violet -dijo Roger en un tono serio pero calmado- La decisión está tomada. Tu reemplazarás a Cho como buscadora y ella a tí como golpeadora--¡Y lo hemos decidido todos! -exclamó al verme abrir la boca para protestar- Es lo mejor para el equipo.
- ¡No todos! Ni Cho ni yo estamos de acuerdo y seguimos formando parte de este equipo tanto como ustedes y ambas--
- Gana mayoría -dijo Jeremy-.
Abrí la boca para protestar pero decidí no hacerlo. No tenía nada en mi favor, excepto renunciar al equipo y todos, incluyéndome, sabían que no sería capaz. Fruncí el ceño y giré mi cabeza rápidamente hacia Duncan, que miraba al suelo con gesto indescifrable.
- ¿Por que no me dijiste? -pregunté- ¿Y cómo es que quieres que sea buscadora? ¿Sabes que ahora ya no practicarás conmi--
- Sí -respondió cortante- Y no creas que me hace mucha gracia, pero, como dijo Roger, es lo mejor para el equipo.
- ¡Hace un minuto estabas insultando a Roger conmigo! -exclamé algo desesperada sabiendo que no tenía mucho de mi lado- ¡¿Pero en que sentido es esto mejor para el equipo?!
- Por que eres mucho más rápida y ágil que Cho, normalmente estos últimos partidos ha seguido de cerca a otros buscadores y tememos que a alguno de ellos se le ocurra hacer algo como el Amago de Wronski... Oí que a Potter le sale muy bien... -dijo Jeremy---
- ¡Harry no le haría nada así! -exclamé- A él le gusta Cho -dije bajando un poco la voz al descubrir que éramos el centro de atención de la Sala Común de Ravenclaw- Y Cedric nunca se rebajaría a hacerle algo así a una chica... ¡Vamos, Cho es muy buena!
- Bien, pero aunque Harry o Cedric no le hagan nada como eso -dijo Roger- Malfoy haría cualquier cosa ¿Sabes?
- Sí, ya se ¬¬ 
- Es precisamente por eso que necesitamos a alguien como tú. Alguien que esté totalmente alerta en momentos así... Solo piénsalo -dijo antes de irse-.
Roger subió por la escalera que llevaba a la habitación de los chicos seguido muy de cerca por Jeremy y luego por Brad. Duncan se paró lentamente después de unos minutos, mirando al suelo.
- ¿Por eso Cho es indiferente conmigo ahora? -pregunté-.
- Supongo que sí -dijo mientras volteaba para quedar cara a cara conmigo y se encogía de hombros-.
- Ella no estaba de acuerdo -dije mirándolo con el entrecejo fruncido- Y yo tampoco.
- Violet, ya no hagas tanto rollo, ¡La vida no gira en torno a ti! -exclamó con un leve tono de enojo en la voz- Ahora tienes cosas más importantes en las que pensar y no vale la pena que te pongas así por una posición en el equipo... Sabes que no vas a renunciar, todos lo saben, y no lo harías aunque se te pasara por la cabeza; te conozco mejor de lo que crees ¿Sabías? Ahora te ruego que te concentres en no morir el martes, o tendremos que hacer muchos más cambios en el equipo -dijo indiferente. Buenas noches -dijo en un tono más débil, casi preocupado por lo que me había dicho, mientras subía las escaleras hacia la habitación de los chicos-.
Miré mi reloj. Ya era pasada la 1 de la madrugada, imagino que Harry está hablando con Sirius o algo así, pero yo no puedo hacer mucho. Subí a mi habitación, llamé a Pain que entró volando por la ventana y me dormí. 
A la mañana siguiente tenía que ir rápido a clases de Herbología así que no desayuné nada y salí corriendo a los invernaderos. La clase fue una total porquería. Como compartíamos con Slytherin, Parkinson se pasó media clase tratando de [joder] molestarme. Por otra parte, me disculpé con Cho por haberle 'quitado' su puesto en el equipo. Ella se mostró muy comprensiva al saber que yo no quería el puesto y eso me quitó un poco del peso que llevaba encima. Después de comer, Hermione fue a la sala común de Gryffindor para hacer los deberes que ya le habían puesto. A Harry no le apetecía pasar el descanso encerrado haciendo tarea así que decidimos dar un paseo al borde del Bosque Prohibido.
- Harry... ¿Puedo hacerte una pregunta? 
Este asintió.
- Tu... Algún día querrás ser capitán de tu equipo de Quidditch... ¿No?
Harry se detuvo en seco, al parecer nunca había considerado esa opción. Antes de responder casparreó.
- Sí, sí, sería grandioso...
- Y si-hipoteticamente- yo también fuera capitana, es decir, si ocupáramos los mismos cargos...
- ¿A dónde quieres llegar con esto?
- Nada, nada -respondí de inmediato-.
- ¿Has hablado con Cedric? -preguntó él cambiando de tema-.
- No, hoy no -dije- Tuve Herbología con Slytherin, Encantamientos con los de un año menor de mi grupo de Ravenclaw y luego fui a Aritmancia.
- Entonces, ¿No sabes lo de los dragones? -preguntó bajando la voz-.
- ¿Que dragones? -pregunté-.
- Verás, Hagrid me dijo anoche--
- ¡¿Hagrid te lo contó?! -pregunté un tanto alarmada- ¡Me dijo que no le iba a decir nada a nadie!
- Pues, era obvio que me lo contara a mí -dijo un poco molesto- Estoy tan metido en esto como tú--
- ¿De que dragón estás hablando? -pregunté-.
- ¡De la primera prueba del Torneo! ¡¿De que hablabas tu?!
- Emm... Nada importante. [Bwajajaja nunca sabrán que le regalé a Hagrid de navidad >xD] ¿Dragones?
Harry asintió con la cabeza.
- ¿Que? ¿Debemos cuidar uno? ¿Matarlo? -pregunté-.
- Creo que quieren que nos enfrentemos a ellos...
- Bueno... Estaré preparada -dije sacando mi varita del bolsillo de la túnica- Iré a practicar algo. ¡Nos vemos en la cena! -grité cuando estaba lejos de él-.
Corrí hasta la biblioteca, cuidando de que ni Filch y la señora Norris me vieran. Aún tenía quince minutos de descanso. Podría averiguar algo sobre los dragones... Pero aún así... Será complicado. Viktor, Fleur y Cedric tienen ventaja al ser mayores y saber realizar hechizos más complejos. Cedric, él ya sabe lo de los dragones. Aún más ventaja. ¿Cuánto tardarán los otros en saber? O peor, ¿Ya sabrán algo? Este libro es pura basura, no sale nada y estoy perdiendo el tiempo. Nueve minutos. Allí está Krum y su grupito de admiradoras. ¿No pueden irse a otra parte? ¡Hablan demasiado alto! ¿Estará Krum leyendo algo sobre dragones? No puedo concentrarme. ¿Y si está leyendo algo importante? Pero, ¡¿Que hago?! ¿Me acerco y le digo: 'Hola Vicky, ¿Que tal andas? ¿Lees algo sobre dragones?' ¡No! ¡Este libro tampoco sirve! Siete minutos. Esas idiotas... Si no vienen a leer deberían quedarse en su habitación viendo su foto... Sería prácticamente igual, ya que no se mueve... Está leyendo algo muy importante como para no moverse... ¡Vamos Krum, da señales de vida! Este libro ni siquiera se acerca... No se como voy a encontrar nada de dragones en mi libro de Pociones ¬¬ Cinco minutos. Mierda, el libro está muy arriba, no alcanzo, me voy a caer. ¡¿Quieren callarse?! Este libro... ¿Que puede interesarme a mi esto? Dos minutos. Krum sigue allí sentado y sus admiradoras casi hablan a gritos. ¡Ya no las soporto!
- ¡¿QUIEREN CALLARSE LA BOCA DE UNA BUENA VEZ?! -les grité- ¡Esto es una biblioteca no un partido de quidditch! ¡Si quieren pedirle un autógrafo, háganlo y ya! ¡Si Lavender, les estoy gritando!
Me miraban indignadas, como si no hubieran estado gritando allí los últimos minutos. La señora Pince llegó y nos echó a todas a patadas de su preciada biblioteca. Ellas se fueron, furiosas, por un pasillo. Yo me quedé parada, pensando que hacer para saber algo sobre los dragones.
- Bu -sentí en mi oreja-.
- Hola Gaby... -dije sin voltear a ver-.
- Menudo espectáculo has montado en la biblioteca -dijo sonriente- ¿Por qué desperdiciabas tu recreo... aquí? -dijo señalando la entrada de la biblioteca como si fuera una gran bomba fétida-.
- Ya sé algo de la primera prueba -dije bajando la voz y sujetándola de la muñeca para llevarla a un sitio más apartado-.
- Ah, ¿Descubriste a los dragones o alguien te dijo? -preguntó sin inmutarse-.
- ¬¬ ¡Sabías algo de la prueba y no me--
- Me acabo de enterar -dijo tranquilamente- Cedric te está buscando, ¿Pero qué hacías allí?
- Buscaba información, algo que me ayudara contra los dragones...
¿Quieres información? Bien pues, son muy variados, hay unos que son bastante torpes... Si quieres saber su punto débil, son los ojos. Intenta hacer algo con ellos. Si tienes suerte y te toca contra uno torpe, con distraerlo será suficiente... ¡Ah, y además...! No me mires así, es que soy una experta en el tema -dijo orgullosa- Bueno, si no te toca uno tan tor---
La voz de Gaby quedó ahogada por la campana, ya era hora de volver a clase y me extrañó que ella no terminara de contarme lo que me tenía que contar y se fuera a clases.
- ¿Por que te vas? -pregunté a lo lejos-.
- ¡Este es mi año de los Timos! ¡Y McGonagall me amenazó por séptima vez con no dejarme hacerlos si sigo faltando a sus clases! ¡Adiós!
Gaby se fue corriendo al aula de Transformaciones, atropeyando a todos los menores que se le atravesaban y pisando a los mayores gritando: ¡Quitense de mi camino!
Yo decidí practicar algo mientras los demás estaban en clase, así que fui a un aula vacía y comencé a pensar. Los ojos... Su punto débil son los ojos. Un millón de imágenes invadieron mi mente. Recordé a Violet [II], recordé como pude ver su pasado simplemente manteniendo contacto visual con ella, pero también recordé como nadie más pudo, ¿Sería eso una buena señal? ¿Una ventaja o algo así? No podía más, el dolor era demasiado intenso. Poco a poco los recuerdos iban aumentando, no podría soportarlo por mucho más, perdería el control y atacaría a alguien. Rápidamente arrojé mi varita lo más lejos que mis brazos me permitieran, ya iba perdiendo el control sobre ellos. No quería tener nada cerca, especialmente mi varita, si volvía a sufrir un ataque. En un forzoso abrir y cerrar de ojos, estos ya no eran azules, sino rojos. 
- No hoy... No ahora -me dije a mí misma tratando de resistir a lo que se parecía mucho a un maleficio Imperius- NO HOY -exclamé-.
Volví a cerrar los ojos y caí al piso. Me senté y me recosté contra la pared. Ya no tenía la necesidad de pararme a agarrar esa varita, pero solo habría una forma de comprobar que había vuelto a ser yo. Me levanté con torpeza del suelo y vi mi reflejo en el cristal de la ventana. Mis ojos volvían a ser azules.
- Genial... -murmuré- Es un paso...
De acuerdo, sí, era un paso. Por lo menos ya sabía que si me resistía lo suficiente podría controlar lo que me pasaba, pero ese era el asunto: ¿Qué me pasaba? Tenía una idea... Eso podría explicar los ojos pero... No... No podía estar pasándome esto a mí... Tendría que hablarlo con alguna persona que le haya pasado pero... Pero no le pienso hablar a Ginny. 
Ahora a seguir con los dragones...
Los dragones... Sí... Si su punto débil eran los ojos, debía practicar algo relacionado. Veamos, tal vez me descuenten puntos si lo dejo ciego... ¿Y si Gaby acierta? Tal vez me toque un dragón bastante torpe, y si fuera así, solo bastaría con confundirlo. Tal vez ponerlo en una especie de trance funcionaría... Sí, dormirlo o algo estaría bien... Entonces, tendría que practicar encantamientos para hipnotizar. Pero... ¿Con quién...? En unos minutos pensé...
- Pain... -susurré- Te necesito...
Un gran águila entró por la ventana al mismo momento que yo sacaba mi varita.
- Óyeme bien, el día de mañana va a estar muy difícil para mí y más si no colaboras conmigo en esto -dije rápidamente- Tendré que pelear con dragones y no estoy entrenada para hacerlo. Necesito tu ayuda, Pain, necesito que dejes que practique hechizos en ti. Prometo que no te dolerá. Solo tienes que avisarme si el efecto funciona o no... 
Como respuesta el águila asintió y se colocó encima de una mesita extendiendo las alas.
- Solo necesito probar con unos cuantos hechizos... A ver cual es el indicado. Quiero que muestres toda tu resistencia posible, porque no es lo mismo con un águila que por más fuerte que sea, puedo sostener en mi brazo, que con un dragón de quien sabe cuantos metros... ¿Preparada? ¡Preasenta kriptonitum! -exclamé con fuerzas y vi como Pain cerraba las alas lentamente- Eso es... Ahora... Ven.
Pain trataba de librarse del hechizo pero no era suficiente. Se quedó suspendida en el aire a medio camino, un poco más cerca de mí que de la mesa.
- Pain -dije rompiendo el contacto visual- Esto no funcionará si no pones de tu parte, por más que quieras complacerme, no creo que esa sea la intención del dragón al que me tendré que enfrentar, así que... -Pain volvió a posarse sobre la mesa, esta vez más decidida- Bien, ¡Preasenta kriptonitum! -exclamé más fuerte que la vez anterior-.
El águila mostró mucha más resistencia esta vez. Aunque estuvo tentada a venir conmigo, se quedó forcejeando en la mesa.
- Bueno... -dije rompiendo el hechizo- Lo hiciste muy bien Pain, pero eso significa que no es suficiente para combatir a un dragón... A ver... ¿Preparada?
Volvió a extender las alas como gesto de asentimiento.
- ¡Debitum vagio! Ok... Baila -dije recordando la clase con Ojoloco en la que nos enseñó el maleficio Imperius-.
Pain no se movió. Quedamos unos minutos mirándonos fijamente a los ojos cuando decidí romper el contacto visual.
- Este está peor que el anterior -dije algo frustrada- ¿Crees que me descontarían muchos puntos si hago el maleficio Imperius? -Pain me miró con un gestó reprobatorio- De acuerdo, creo que debería intentar algo diferente -Ella volvió a extender las alas, dando a entender que quería que lo tratara de nuevo- De acuerdo, usaré otro hechizo... ¡Oculus dormienti hypnose! -exclamé-.
Esta vez el hechizo enserio pareció funcionar. Pain tenía la mirada perdida y sus ojos eran más claros que lo habitual. Esta vez estaba fuera de sí.
- Vuela en círculos -ordené-.
El águila no mostró ninguna resistencia y comenzó a volar por todo el salón. Después de hacer algunas piruetas, empezó a ulular, cosa que odiaba, e imitaba muy bien a Pigwidgeon cuando se emocionaba. La forcé a colocarse en mi brazo cuando rompí el contacto visual. Pain pareció sorprendida de encontrarse allí pero rápidamente entendió todo. Después de agradecerle, practicamos un par de veces más y salió volando por la ventana. Me sorprendí al ver que el cielo ya era totalmente añil, no tenía ni idea de cuanto tiempo estuvimos practicando. Bajé las escaleras. Ya se oían los tintineos de los cubiertos rozando contra los platos. Abri las puertas del Gran Comedor y fui hasta la mesa de Ravenclaw, me senté junto a Duncan y comencé a servirme.
- ¿Desde hace cuando tiempo están comiendo? -le pregunté-.
- Desde hace muy poco -respondió contento, como si anoche no hubiera pasado nada- ¿Qué hacías?
- Te explico en la sala común, tengo hambre.
Y sin dar más explicaciones, me serví un poco de todo y comencé a comer. Aunque no lo parezca, ese hechizo necesita demasiado esfuerzo, así que hasta mañana no practicaré más.
Al terminar de comer, busqué a Cedric, le dije que ya sabía lo de los dragones, pero no le expliqué nada de lo que planeaba hacer. Después busqué a Harry y a Hermione. Hablé un rato con ellos y luego busqué a Gaby. No la encontré por ninguna parte, esperé a que se vaciara un poco el Gran Comedor pero ella no estaba allí. Al final, decidí ir a la Sala Común. Le conté a Duncan lo que hice toda la tarde y me quedé un buen rato hablando con él sin tocar el tema del Quidditch. Al final el decidió que era muy tarde y debería dormir para lo que me esperaba mañana. Se despidió de mí con su habitual beso en la frente y se fue a su habitación. Yo también fui a la mía y simplemente me acosté en mi cama y me dormí.
Me desperté a las cuatro de la mañana ya que no podía dormir. Estaba muy nerviosa, tenía un nudo en la garganta que no me dejaba respirar. Pensé que iba a ser más fácil con el hechizo correcto, ya que me lo sabía de pies a cabeza y estaba segura de que funcionaria... ¿Pero y si no? La expectativa de tener un dragón frente a mí era estresante, bueno, Violet [ÎI] era un dragón, pero esta situación era muy distinta. Ya eran como las siete de la mañana cuando las demás se pararon. Me dieron ánimos y me ayudaron a pararme de la cama. Hasta Ginny parecía haber olvidado todos estos días de silencio entre nosotras, todo parecía ser como antes. 
- Vamos Violet, ve, tienes que comer algo -decía la pelirroja preocupada-.
Negué con la cabeza. Pain entró por la ventana y comenzó a picarme la oreja.
- De acuerdo Pain, ya basta -dije en tono cortante-.
'Toc, toc, toc' 
- ¿Puedo pasar? -sonó una voz detrás de la puerta- Ups, muy tarde. Vamos a... Vivi, por favor, no te quiero ver así.
Duncan se acababa de arrodillar al lado de mi cama y me acariciaba la cabeza. 
- No pasa nada... -susurraba- Diddy está aquí...
- ¿Diddy? -preguntó Cho al borde de la risa-.
- Me decía así cuando éramos niños ¿Si? Siempre te hacía así cuando te asustabas ¿Recuerdas? Hasta que un día Pain me mordió en---
Asentí con la cabeza sin dejar que terminara la frase.
- Vamos -me alentó Ginny- De seguro si comes recuperas el habla.
- Sí, sí, eso siempre te gusta, eres una glotona -dijo Duncan, burlándose para animarme-.
Me vestí y bajé acompañada por Duncan y Ginny. Apenas me dio tiempo de agarrar algo cuando Ludo llegó por mí. Miré a ambos preocupada.
- No te preocupes, todo irá bien -dijo Ginny, abrazándome- Estaremos apoyándote desde las gradas.
- Estoy más que seguro de que harás una excelente presentación -dijo Duncan acariciando mi cabello- Pain estará contigo -dijo acariciando la cabeza de Pain- Buena suerte -dijo finalmente y besó mi frente como siempre-.
Ludo me acompañó hasta que estuvimos afuera del colegio. Después me dijo hacia donde tenía que ir y me dejó con la excusa de que tenía que preparar los últimos detalles. Caminé con Pain en mi brazo mientras la gélida brisa de la mañana nos daba en la cara. Tropezaba varias veces con piedritas o raíces sueltas, estaba bastante torpe.
- ¡Ah! -volví a tropezar y finalmente caí- ¿Qué haces aquí?
- Te ayudo -dijo Draco sosteniendo mis brazos-.
- ¡NO, YO PUEDO SOLA! -grité mientras me ponía de pie- Perdón, yo puedo sola -dije bajando el tono de la voz-.
- ¿Ya va a comenzar la primera prueba? -preguntó el rubio-.
- Sí, y tengo que irme -dije mientras caminaba hacia donde me dijo Bagman-.
- ¡No, espera! -exclamó Draco y me sujetó del brazo. Pain aleteó-.
- ¡¿Qué?! 
- Yo... Quería desearte suerte -dijo y me besó en la mejilla-.
- Gracias -murmuré mientras se iba-.






- ¡Hasta que llegas! -exclamó Cedric-.
- Bien, bien, ya que están todos los campeones... -empezó Bagman-.
No llegué a oír nada del resto de lo que dijo. Era demasiado para mí. Tendría que enfrentar a un dragón en pocos minutos, Ginny ya no estaba molesta conmigo y Draco tampoco parecía estarlo. Imagino que lo mismo debe estar pasando con Ron. Duncan debe estar muy preocupado, aunque confía en mi... Lo único que me mantiene tranquila ahora es que sé que Pain está conmigo...
- Señorita, ¿Está escuchando?
Barty Crouch se acercó a mí. Yo negué con la cabeza.
- He dicho que esta águila no podrá acompañarla en su prueba. Lo lamento, pero tendrá que quedarse con nosotr... -dijo tratando de agarrar a Pain, pero como respuesta, esta cerró con fuerza un pico mordiendo a Barty en un dedo- ¡Auch! Veo que... Está entrenado.
Pain apretó con fuerza las garras alrededor de mi brazo y me miró a los ojos. Yo asentí con la cabeza y la agarré suavemente con ambas manos.
- Pórtate bien -fue lo última que le dije y la metí en la jaula que me indicaron-.
- Muy bien, muy bien... Un excelente macho ¿Cierto? -dijo viendo a Pain. Así que... Si era macho... No encontré las palabras para responder. Cedric me miró de reojo-  Ahora... Si pudieran acercarse... Bien, formen un círculo... Srita Delacour, aquí va usted, Srita. Vinderwal, por aquí, por aquí... Sr. Krum al lado de la Srita. Vinderwall... Sr. Diggory, usted está bien ahí... Y... Aquí Sr. Potter... Muy bien. Para medir su valor, cada uno deberá enfrentar un dragón y quitarle su huevo dorado, ya que esa es la pista para su próxima prueba. Aquí tendrán que escoger a su respectivo dragón... Srita. Delacour, si fuera tan amable... 
Crouch le acercó una bolsa a Fleur. Ella metió la mano y salió con un pequeño dragón de color verde con un número 2.
- Muy bien, un buen ejemplar de un Galés Verde... Srita. Vinderwall, usted sigue...
Metí la mano en la bolsita y sentí como unos dientes se encajaban en mi dedo. 
'Desgraciado...' pensé. Cuando saqué la mano, un dragón negro de ojos morados y penetrantes con un número 4 en el lomo seguía mordiendo mi dedo índice.
Me quedé observándolo, luego miré a Harry que me devolvía la mirada.
- Excelente, un buen ejemplar de un--
- Hébrido Negro... ¿Es hembra? -pregunté-.
- Por supuesto, todas son hembras ya que son más agresivas (Oh gracias ¬¬), ahora, Sr. Krum...
Un Hébrido Negro hembra... Otra vez. Si tan solo fuera una cría... Aunque no iba a ponerme a hacer preguntas sobre el dragón, sería muy sospechoso... Podrían pensar que hacía trampa o algo.
Cuando ya todos hubieron agarrado a su dragón, nos dieron dos minutos para relajarnos antes de que el primero (que era Cedric) saliera a competir.
- Buena suerte -le dije antes de que saliera-.
El me saludó con la mano y se fue al mismo tiempo que sonaba un cañon y un millón de aplausos. Se escuchaba la voz de Ludo Bagman y a la multitud. Era horrible la sensación que tenía cada vez que se oían gritos de parte del público y a Bagman decir: ¡Uy! ¡Eso estuvo cerca!
Krum estaba en un rincón, simplemente parado. Fleur se paseaba de un lado al otro y Harry parecía practicar un hechizo, muy preocupado. 
Sabía que no podía hacerlo pero igualmente abrí un poco la carpa para observar a Cedric. 
- Está vivo -dije cuando al fin agarró el huevo dorado al mismo tiempo que cerraba la carpa-.
Cuando Fleur y Krum ya hubieron terminado con su dragón, me sentí más aterrada que nunca. Por más ánimos que me dieran, ¿Qué sabían ellos? Nadie sabía exactamente si iba a sobrevivir y eso era lo que más me aterraba.
Justo antes de salir por la carpa oí un aullido tras de mí. Un ladrido y después otro aullido. Volteé a ver que era y cualquier persona podría haber dicho que era un lobo común y corriente, pero esa mecha azul eléctrica que cruzaba su espalda era idéntica a la que había en el pelo de...
- ¡Gaby! -dije y fui a abrazar a la lobita pero cuando había llegado donde ella ya no estaba una loba, sino Gaby-.
- ¡Buena suerte! -dijo y me abrazó- La fiesta que te espera cuando terminen...
- ¿Fiesta? ¿Qué fiesta? 
- ¡Apurate que ya te toca! -dijo y me sonrió- ¡Se que lo harás genial!
Me volví a la carpa para salir y lo último que oí antes de hacerlo fue otro fuerte aullido. Salí de la carpa y no se oía nada más que el ensordecedor aplauso de la multitud. Apenas se oía la voz de Bagman. Yo trataba de encontrar a Pain por sobre todas las cabezas y la-- Bueno, lo vi forcejeando para escapar de la jaula; a su lado estaba Ginny gritándole (imagino que se quedara quieto) y al otro lado estaba Duncan parado muy atento. Más allá vi a Hermione y a Ron y por último, sentado con los de su casa, estaba Draco. Antes de voltearme a ver al dragón distinguí a Gaby que se estaba acomodando entre Fred y George.
Ahora sí, tenía que concentrarme en la prueba. Sentí una respiración caliente tras de mí y cuando volteé me conseguí con dos ojos violetas penetrantes observandome fijamente. No sabía si moverme o no, porque era muy probable que me atacara si lo hacía. Volteé a ver su pata: no había ningún collar ahí. Aunque no estaba totalmente segura de que fuera Violet, aún no estaba lo suficientemente cerca como para poder verla a los ojos y mantener la mirada como aquella última vez, así que decidí acercarme más.
Mala opción.
Mi mano izquierda quedó totalmente abrasada por un fuego negro encandilante que el dragón de peil negra y áspera dejó escapar por su hocico.
Retrocedí. Está más que claro (por lo menos para mi mano izquierda) de que esta no es Violet. Desesperada, agarré mi varita. Ella ya había abierto la boca para atacar cuando grité
- ¡Oculus dormienti hypnose! -grité y la miré directamente a los ojos- Perfecto -murmuré-.
Quedó completamente quieta, para mi suerte, había hecho el hechizo correctamente. El problema era que para que este funcionara, debía mantener el contacto visual con el dragón y no podía ver hacia donde estaba el huevo dorado. Decidí abusar de mi suerte y retroceder los más cautelosamente posible, sin apartar la vista de sus ojos violeta...
- ¡Mierda! -murmuré un segundo antes de caer-.
Una roca se había interpuesto en mi camino hacia el huevo, haciendome caer y romper el contacto visual con el dragón y por lo tanto, arruinando el efecto del hechizo. El dragón hembra, más furiosa que antes, agitó ferozmente sus alas y su cola y se abalanzó hacia mí. Por suerte pude agarrar mi varita antes de salir corriendo. La cabezota del gran monstruo aterrizó donde yo habría estado segundos atrás, en un montón de rocas, pero surtió el mismo efecto como si un mosquito se le hubiera parado en la punta de la cola.
Me esforcé para lograr el hechizo de nuevo pero aunque lo hice correctamente, el dragón no caería de nuevo. Solo pensé en correr hacia el huevo lo más rápido que mis pies me permitieran y eso fue lo que hice, pero el dragón me acorralaba, no importa la dirección que tomara. Cuando enserio pensé que iba a tomar el huevo, la bestia se apareció detrás de mpi y agitó su cola con tal fuerza que varias rocas se desplomaron a mi alrededor, dejándome acorralada y sin varita. Se acercó a mi con aire victorioso cuando en un momento de pánico y al borde del llanto le grité
- ¡Ya basta! ¡Detente!
Ya sé, fue estúpido gritarle a un dragón de esa manera... ¿O no?
La hembra pareció haberme entendido por un momento y dejó su cabeza suspendida en el aire, a unos palmos de mi cara.
- Ahora -dije recuperándome y engrosando mi tono de voz- ¡Déjame tranquila para agarrar el bendito huevo! Aunque... -me detuve un momento- Pensándolo mejor, ¿Por que no me traes tu ese huevo?
El dragón se quedó quieto, como indignado por semejante petición. Arqueé las cejas ante su desobediencia pero esta no reaccionó y pensé que volvía a abusar de mi suerte. Crucé a zancadas el espacio que me separaba del huevo y  me volteé a verla antes de tomarlo y como no reaccionaba lo agarré sin inmutarme más. Lo sostuve en alto mientras el público, perplejo, aplaudía y gritaba desde las gradas, supongo que nunca habían visto nada así, al igual que yo hasta ahora... Después algo me sacó de mis pensamientos de gloria. Tiré el huevo dorado al suelo y corrí hacia donde se encontraba...
- ¡Pain! -chillé abrazando al águila que había sido liberada segundos atrás- ¡Pain, lo hice! 
El águila lanzó un chillido de victoria. Miré a la Hébrido Negro hembra; esta inclinó la cabeza y volvió a tumbarse en el suelo y yo también asentí con una gran sonrisa. Dejé que Pain se posara en mi brazo derecho (ya que el izquierdo estaba chamuscado) y lo levanté en alto, dando a aclarar cual era mi verdadero premio...


- ¡Violet!
Acababa de salir de una pequeña tienda que simulaba una enfermería cerca del campo donde estaban los dragones. Allí la señora Pomfrey me arregló la mano con un poco de esencia de díctamo. Cuando vi a un pelirrojo correr hacia a mí...
- ¡¿Charlie?! -pregunté- ¡Que alegría! ¿Que haces aquí?
- Traje a los dragones -explicó- lo que acabas de hacer fue una actuación formidable sin duda, te ganaste la confianza de ese animal -dijo sonriente- ¿Está mejor tu mano?
- Sí, la señora Pomfrey me puso un poco de esencia de díctamo, no era nada grave... ¿Charlie? ¿Puedo preguntarte algo?
- Con toda confianza -respondió con una sonrisa-.
- ¿Has... Has sabido algo de Violet...? Ya sabes... El Hébrido Negro hembra de la navidad pasada...
Su rostro se ensombreció por un segundo. Metió ambas manos en el bolsillo y se tomó su tiempo para responder.
- Violet... He recibido noticias... Encontraron el cadaver de un Hébrido Negro hembra, no muy joven y no muy lejos de Gran Bretaña...
- Pero... ¡Pero podría ser cualquier Hébrido Negro! 
Charlie negó con la cabeza
- La encontraron junto a esto -dijo sacando un collar enorme de piedras preciosas de su bolsillo-.
Lo examiné bien. Era el collar que le había colocado en la pata a Violet hace un año, la única diferencia es que tenía una gran marca de fuego que lo partía, por el resto, estaba intacto.
- Pero... Mira, Charlie, si te fijas bien, puedes ver claramente la marca que deja el fuego sobre la plata... Puede que Violet lo haya hecho a propósito ¿No? Puede que ella aún siga viva ¿No?
Él negó con la cabeza. Se a¿me aguaron los ojos al pensar en lo ocurrido. Una vez llegué a pensar que Violet era mi madre convertida, ¿Que les pasaba a las personas que morían dos veces? Charlie me rodeó con un brazo como suelen hacerlo los hermanos mayores, porque así lo consideraba a él, como un hermano y caminamos hasta el estadio.
- Sé que tenías una fuerte conexión con ese dragón...
- Ahora ya no importa -dije secándome las lágrimas que estaban a punto de caer- ¿Ese no es Harry? -pregunté para cambiar el tema señalando una escoba en lo alto-.
- Sí, será mejor que nos sentemos y vayamos a verlo.


Cuando Harry terminó, aproveché el momento para escabullirme hasta donde se encontraban los dragones sin que nadie me viera. Allí estaba, dormida, el Hébrido Negro que acababa de luchar conmigo. Me senté a su lado y esta, al percatarse de mi presencia levantó la cabeza. Otro dragón empezaba a gruñirme pero ella gruñó y los demás volvieron a dormir mientras la hembra apoyaba su cabeza en mis piernas y la acariciaba.
- Me recuerdas tanto a una amiga... -dije- Me gustaría que tuvieras esto -dije colocando el collar alrededor de su cuello- así podré reconocerte donde sea que vayas...
Al ver el collar, un brillo conocido brilló el los ojos del dragón. Me pareció ver más en ellos cuando una voz dijo
- ¿Estás lista?
Charlie estaba esperando unos metros más allá. Yo solo asentí y me fui alejando cada vez más de los dragones cuando me dirigía a Hogwarts

Holaa!
Perdonenme por no publicar T-T
Pro q es me acabo de mudar d pais ._. 
Y no es q haya tenido mucho tiempo... Ni internet -.-
Jaja pero espero que les guste el cap
PD: Gaby, el prox será el que tanto hemos esperado 
Ajajaja bno, lo de 100pre :D
C les quieereee
Byeee
Att: Pa0!

miércoles, 27 de julio de 2011

CAPÍTULO 7: Salida a Hogsmeade

Capítulo 7: Salida a Hogsmeade :D


La semana pasó tan rápido como yo lo deseaba. Quería que llegara el momento de la primera prueba, quería dejar de preocuparme por lo que podría pasarme en ella, o a Harry, o a Cedric, y tenía la mínima esperanza de que Ron volviera a ser el de siempre. Ginny me evitaba siempre que podía, pero ya no me daba esas 'contestaciones' malhumoradas de antes, cada una de nosotras se dignaba a comportarse decente sin dirigirle a otra la palabra, aunque la extrañaba mucho y francamente esperaba que volviéramos a hablar como antes...
El castigo con Snape fue... Asqueroso. Nos mandó, o mejor dicho, me mandó a desmembrar y matar ratas para que Harry y Ron clasificaran si los órganos estaban buenos o podridos. También lo quiero profesor Snape ¬¬. Esperaba poder hacer algo importante para que volvieran a ser amigos pero ya que el castigo coincidió el día después de la entrevista, Ron se negó rotundamente a hablar con Harry y este siguió su ejemplo. De hecho...
- Bueno, este es un castigo mejor de lo que me esperaba -dije con toda franqueza- Estuve a punto de caerle a puños a Snape, podría haberme expulsado de no ser porque cumplo una importante misión para Dumbledore. Aunque ahora que Voldemort está débil y moribundo en cualquier parte del mundo no hago nada, es más, hasta la marca se está borrando de mi brazo... ¿Que piensan ustedes?
Nadie respondió.
- ¿Te ha dolido la cicatriz últimamente Harry? -pregunté-.
- No -respondió cortante-.
Ron soltó una risita sarcástica. Harry lo fulminó con la mirada y lo mismo hizo él. Continuaron así por unos minutos cuando volví a hablar.
- ¿Cómo está tu hermana? -le pregunté sin rodeos a Ron-.
- No lo sé -contestó este- No nos vemos mucho. ¿Ya no te llevas con ella?
- No, al igual que otros dos que yo conozco... -dije mirando a Ron primero y luego a Harry. Después sonreí-.
Ambos se lanzaron miradas asesinas y siguieron con sus respectivos montones de cerebros.
- Ah, se me olvidaba -exclamó Ron después de un rato- ¿Cómo les fue en su entrevista? -preguntó con un dejo de amargura y celos en su voz-.
- Mal -me apresuré a responder- Ni siquiera fue una gran entrevista. Solo nos tomaron un par de fotos y verificaron que nuestras varitas no tuvieran ningún daño.
- Ah, ¿No? -dijo mirando a Harry sin disimular- Bueno, yo leí cierto artículo--
- No me digas que te crees la mierda que escribió Rita Skeeter para El Profeta -lo regañé como usualmente haría Hermione- ¿O si?
Ron solo se encogió de hombros.
- Claro, así que si El Profeta dijera que soy una loca asesina peligrosa suelta,¿Le creerías? Ya ha mentido antes, con Sirius, ¿Recuerdas? Vamos, comparado con ese artículo, hasta el Quisquilloso tiene más sentido...
El pelirrojo se volvió a encoger de hombros y ambos siguieron clasificando si los cerebros estaban podridos o buenos. No sabía de que rayos hablar, no tenía muchos temas de conversación en ese entonces que no implicaran el Torneo o a Ginny, y mucho menos la entrevista. Yo también seguí matando a estas alimañas y tirando los cerebros cerca de los chicos. Al terminar, yo fui a la torre de Ravenclaw y Ron subió por la escalera de piedra hasta la torre de Gryffindor. Harry, mientras tanto, tomó otro camino.  
Hermione y yo estabamos furiosas con Harry y con Ron: Se estaban portando como verdaderos idiotas al no querer hablarse, pero Hermione, al igual que Harry, terminaban comparándome con Ginny haciendo que evitaramos el tema. Ya no había nadie que pudiera separarme de Gaby ni a ella de mí. Era la única que enserio parecía entender como estaba y lo preocupada que me tenía la primera prueba. También sabía como me sentía con respecto a Ginny por mucho que se lo negara y sobre como quería que pasara de rápido la semana...
- ¡Violet, mira! -exclamó- ¡Este sábado podremos ir a Hogsmeade!
- Genial -dije- ¿Vamos juntas?
- Claro... -dijo pensativa- Aunque también tengo que ir con Fred y George a la Tres Escobas para tomar algo... Siempre vamos allí
- Perfecto, así yo podré estar con Harry y Hermione unos minutos.
En efecto, al llegar el sábado fuimos a Hogsmeade. Gaby y yo pasamos el día entre Honeydukes (que se quedaron 'mágicamente' sin ranas de chocolate), Zonko's (en donde tuve que convencerla de pagar ¬¬) y por las demás tiendas.    Al llegar el momento de ir a las Tres Escobas se suponía que buscaría a Harry y Hermione, pero al no encontrarlos, decidí acompañar a Gaby y tomarme algo también. Al entrar, ella vio a Fred y a George sentados en una de las últimas mesas junto con Lee Jordan y Ron. Por mi parte, yo vi a Hermione hablando sola. 'No puedo creer que se haya dignado a venir bajo la capa de invisibilidad ¬¬' pensé. Me alejé de Gaby señalando a Hermione como excusa. 
- ¡Hola! -dije al alcanzarla- ¿Me puedo sentar contigo? -pregunté señalando una silla- Claro si esta no está ocupada por Harry ¬¬ -dije en tono de reproche- ¡¿Cómo es que prefieres salir así?!
- No quiere que Ron sepa que está aquí -dijo Hermione con el mismo tono recriminatorio que estaba empleando-.
- ¿Qué esperaban? -protestó bajo la capa-.
- Que tuvieras el suficiente valor para dar la cara -contesté sentándome a su lado- Ah, si. Yo quisiera una cerveza de mantequilla -le dije a Rosmerta que pasaba por nuestro lado-.
- Tres -dijo Hermione-.
- Ok -dijo y se fue con una sonrisa-.
- Menos mal que viniste Violet -dijo Hermione- no quería parecer una tonta hablando sola, así que me traje algo que hacer... -dijo sacando su libreta del P.E.D.D.O-.
A mí nunca me interesó realmente esto de la P.E.D.D.O, pero, al igual que Harry y Ron, me inscribí para que Hermione cerrara la boca. Al abrirla, pude ver nuestros nombres encabezando la lista y sentí algo de nostalgia por ese día. Apenas me había hecho su amiga cuando Hermione me pidió que colaborara con su fundación. Pude saber lo que sentía Harry al ver su nombre junto al de Ron.
- No te preocupes -dije tratando de ubicar su cara- Pronto todo será como antes...
- Y lo sería aún más pronto si le hablaras... -continuó Hermione-.
- No -se opuso Harry-.
- Pero...--
- No.
Me encogí de hombros; no podía hacer nada si el no quería. Rosmerta llegó con las bebidas que se fueron tan rápido como vinieron.
- Vamos Harry, quítate la capa por lo menos un minuto -insistí-.
- ¿Para qué? -preguntó él- ¿Para que se burlen de mí? ¿Para que me humillen? ¿O para que me restreguen sus brillantes insigneas (de apoya a Cedric Diggory) en la cara?
- No. Solo quería ver tu cara -dije cortante- No se donde estás y me pone incómoda. ¡Y yo estoy aquí dando la cara!
Tras un suspiro, Harry salió de su 'escondite'. Con una sonrisa de satisfacción por parte mía y de Hermione, nos pusimos a hablar.
- ¿Saben? -preguntó ella- No se, a lo mejor tendría que intentar afiliar a la P.E.D.D.O. a gente del pueblo...
- Como digas -respondí pasando un dedo por el borde del vaso donde minutos atrás estaba mi cerveza de mantequilla mientras que mi otra mano sostenía el peso de mi cabeza- ¿Cuando te vas a hartar de esto? -pregunté levantando mi cabeza y haciendo que Harry asintiera con la suya-.
- ¡Cuando los elfos (vaya, que largo su maldito discurso ¬¬ me distraje otra vez con mi vaso y volví a apoyar mi cabeza en mi otra mano... Pedí con señas a Rosmerta otra cerveza de mantequilla. Después volteé a ver a Gaby disimuladamente. Pude ver como Ron miraba a Harry con una mezcla de recelo y nostalgia en sus ojos. Después miré a Harry, que veía como Cho y los de quinto año de Ravenclaw hablaban y reían alegremente. ¿Cómo es que todavia no ha terminado el discurso?) ¡Aparte! ¡Todos deberían tratar mejor a los--
- ¡Hermione! -exclamé- ¡El punto está más que claro! ¿No ibas a afiliar a los del pueblo? ¡Estoy segura de que no se lo has pedido a Gaby! -dije señalandola- ¡¿Por que no vas y se lo pides?!
- ¿Straktich? -preguntó con el ceño fruncido- ¡A ella no pienso pedírselo! 
- ¿Por que? -pregunté algo extrañada, Hermione estaba enserio obsesionada con su peddo y era raro que dejara pasar una oportunidad- ¿No se lo vas a preguntar porque no le gusta cumplir las normas?
- Es que ella pasa el límite -replicó con brusquedad- Además, creo que debería empezar a tomar acciones más directas, ¿Saben como entrar en las cocinas del colegio?
Habría respondido 'Sí' de no ser porque estaba lo suficiente cansada del tema de los elfos domésticos. Que los Malfoy trataran a Dobby como una mierda no significa que todos los traten así, ¿No? Mis padres nunca trataron así a Wilbur cuando era pequeña y yo tampoco. Pero bueno, si Hermione no quiere ver más allá de su nariz, no es mi problema. Solo me encogí de hombros para dar paso a un nuevo tema. Harry se apresuró antes de que lo cambiara y dijo que tal vez (y era más que obvio) Fred y George sabrían como. Le dije que Gaby también sabría algo y la incité a que se fuera a preguntar. Ella se fue dejándonos solos. Harry seguía mirando a Cho con la misma expresión y luego volteaba la cabeza a ver si alguien le señalaba o se había fijado en él y volvía a hacer lo mismo.
- ¿Sabes? -pregunté captando su atención- Le gustas -dije y ante su extraña mirada seguí- Ella comparte cuarto conmigo y con Gi... Y con Luna (Vaya que imbécil, él no conoce a Luna -.-''). Siempre habla de tí -mentí- Bueno, no exactamente siempre, pero estoy segura de que le gustas... ¿Por que no la invitas a salir?
Harry se puso rojo ante tal comentario, había vigilado tanto para que no lo molestaran que no se había dado cuenta de que yo lo hacía. Se metió bajo la capa otra vez y murmuró algo inaudible como respuesta. Me encogí de hombros mientras bebía la otra cerveza de mantequilla que acababa de llegar para restarle importancia. Hermione llegó poco después de terminar la cerveza, estaba muy buena y estaba tentada a pedir otra, pero supuse que no querría terminar de borracha en plena salida a Hogsmeade así que seguí hablando con Hermione y con Harry, que estaba debajo de la capa.
- ¡Miren, es Hagrid! -exclamó Hermione-.
Era cierto, era imposible para él pasar desapercibido por su tamaño y su cabeza, que siempre sobresalía de la multitud. Estaba inclinado hablando con... ¿Ese era Moody? Decidimos seguir conversando hasta que ambos se nos acercaron.
- ¿Que hay, chicas? -preguntó Hagrid-.
- Hola -respondió Hermione sonriendo-.
- Todo bien, Hagrid, ¿Que hay de ti? -contesté-.
- Estupendo -contestó con una sonrisa-.
Ojoloco se había acercado cojeando a la mesa y se había inclinado para 'leer' el cuaderno de la P.E.D.D.O.
- Bonita capa, Potter.
- ¿Su ojo es capaz de... quiero decir, es usted capaz de...? -preguntó sorprendido-.
- Sí, mi ojo es capaz de ver a través de capas invisibles -contestó en voz baja- Es una cualidad que me ha sido muy útil en varias ocasiones, te lo aseguro.
- Violet -dijo Hagrid acercándose al cuaderno de la P.E.D.D.O. y haciendo como que leía también- ¿Cómo te está yendo con esto de la primera prueba? -preguntó poniendo más evidente que quería que Harry también contestara-.
- Bueno, ya es en tres días y no sé de que trata -dije en voz alta para que Hagrid pudiera oír la respuesta de Harry sin que nadie más lo hiciera- Pero aparte de eso, me va bien.
- Ah, ah, sí, me alegro -dijo después de susurrarle algo a Harry- Bueno chicas, me alegro de verlas, saluda a Ron de mi parte Hermione -dijo, guiñó un ojo hacia donde se supone que estaría Harry y se fue seguido de Ojoloco-.
- ¿Para que querrá que vaya a verlo esta noche? -preguntó Harry muy sorprendido-.
- ¿Eso te ha dicho? -preguntó Hermione extrañada- Me pregunto que se trae entre manos... No se si debas ir Harry -dijo algo nerviosa y miró a su alrededor- Podrías llegar tarde a tu cita con Sirius.
- ¿Sirius? -pregunté en voz baja pero algo enojada- ¡Mierda, Harry! ¡Veo que me mantienes muy bien informada! -repliqué algo indignada-.
Al terminar la visita a Hogsmeade y volver al castillo, Harry se puso la capa y se fue a ver a Hagrid. Yo estaba en mi sala común sentada en una butaca que compartía con Duncan junto al fuego.
- A ver... Todos los odian... -comenzó él---
- Excregutos de cola explosiva
- Bueno, estaba muy fácil... Ahora tu.
- Bueno... Tienen alas, es mitad pájaro y son muy orgullosos...
- ¿Hipogrifos? -preguntó él-.
- Precisamente, ahora tú.
- Estem... -pensó- Ah, si. Tienen patas muy peludas y... No creo que te agrade besar a una de ellas.
- ¿Es Davies? -pregunté. Ambos reímos- No, enserio, ¿Es Davies?
- ¡No! -dijo como pudo entre risas- No es Davies, es una araña.
- ¡Ah! -exclamé- Oye... Te dejé ganar.
- ¡Eso es lo que crees! -exclamó-.
Empezamos a reír sin razón alguna cuando el paró algo preocupado.
- ¿Sabes algo de la primera prueba? -preguntó-.
- No -negué con la cabeza al mismo tiempo que me encogía de hombros para restarle importancia- Es para medir nuestro valor, así que lógicamente no pueden decirnos de que trata.
Sus ojos se mostraron más preocupados. Antes de poder hacer nada me vi envuelta en sus brazos con tal fuerza al punto de dejarme sin aire.
- Prométeme que estarás bien -dijo casi en un susurro-.
- Duncan -dije algo triste- Eso es algo que no puedo prometerte...
Al oír esto me abrazó más fuerte. Le devolví el abrazo, nunca pensé que le afectaría tanto.
- No te pongas triste -dije parando el abrazo para que me mirara a la cara- No puedo prometerte nada porque no se como va a resultar todo esto... Pero lo que puedo... decirte -no pude prometer nada que no sabía, por más que quisiera decir que iba a salir de esta- ...es que voy a salir de esta ¿Si? Y necesitaré que estés allí para mí, pero con una sonrisa en tu rostro, como la de siempre ¿Si? -dije tratando de que sonriera, pero no lo logré- Duncan... -dije agarrando sus cachetes- Duuuuuncaaaaan -dije estirándolos para que sonriera- Mejor ^^
Cuando solté sus cachetes su sonrisa desapareció. Me puse algo triste al saber que el ánimo de mi amigo no mejoraría, pero la verdad, aunque no pensé que le habría afectado tanto, era alg lógico por ser uno de mis mejores amigos...
- Pensé que confiabas más en mis habilidades -dije fingiendo enojo- ¿Ahora crees que soy una debilucha y no me sé defender? -dije aún más enojada-.
- No, eso no, no es eso... Es que... ¿Estás molesta? -preguntó algo confundido-.
Me reí.
- No, no estoy molesta -dije en un tono más amable- Es una táctica que me enseñó Gaby para... Persuadir -dije aplicando el mismo tono que ella usa-.
Duncan esbozó media sonrisa
- Tu no te preocupes, que sé que voy a salir de esta vivita y coleando, ¡Y con la máxima puntuación! Ya verás, ni Viktor, ni Cedric podrán conmigo... Y Fleur... Bueno, es Fleur, no tengo por qué preocuparme por esa rubia de medio-cerebro, y no pienso mostrar signos de debilidad contra Ha... ¿Duncan, me estás oyendo?
- Ehhhh... Sí. Esto...
- ¿A quién miras? -dije apoyándome en su brazo para pararme y ver a quien estaba mirando- ¡Hey! ¡Brad! ¡Jeremy! ¡Vengan aquí!
Saludé con la mano a dos de lo jugadores del equipo de Ravenclaw. Brad parecía muy entretenido haciéndole señas a Duncan y cuando notaron que los saludaba Jeremy se dio un golpe en la cabeza con la mano y golpeó a Brad en el brazo. Al final se acercaron.
- ¡Hola Violet! -dijo Brad y Jeremy le volvió a pegar- ¡Auch! ¡¿Por qué fue eso?!
Jeremy se encogió se hombros
- Es que es divertido golpearte (nótese el sarcasmo) ¬¬. Buenas noches Violet, ¿Que tal? -preguntó con un tono más amable-.
Bradley era el tipo gracioso que nunca falta en un grupo. En cambio, Jeremy es el más educado, aunque casi nunca me creía toda esa caballerosidad, en el fondo es tan payaso como Brad.
- Bien chicos, ¿Que hacen? -pregunté algo divertida, iba a sorprenderlos en su jueguito-.
- Eehhh... Disfrutando de la noche ^^'' -dijo Brad-.
- ¿En la Sala Común? -pregunté con sarcasmo-.
- Eres un idiota -dijo Jeremy pegándole en el brazo por tercera vez- ¿Por que no se lo has dicho? -le regañó a Duncan- ¡Te hemos estado haciendo señas por mas de media hora! ¿Crees que no tengo cosas que hacer más que pasar la noche con este bastardo encerrado en la sala común?
- ¿Bastardo? -preguntó Brad algo confuso-.
- ¿Algo que decirme? -volteé hacia Duncan con otra expresión y otro tono de voz del que anteriormente había usado-...


Soorry por no haber publicado antes :(
Pero supongo que esta vez no tengo excusa 'xD
Espero que les guste el cap (aunque esta un poquito corto) 
PD: ¡¡Ga!! ¡¡Solo dos caps!!

sábado, 16 de julio de 2011

CAPÍTULO 6: ¿Sesión fotográfica?

Capítulo 6: ¿Sesión fotográfica? :S 


- ¡Hey! ¿Por qué te vas? Creí que la estabas pasando bien conmigo... 
- Perdona Gaby... Pero todo el mundo mirandome así me pone incómoda
- ¿Y a dónde vas? -preguntó- ¿Crees que serás bienvenida en tu sala común? ¿Siquiera en tu habitación?
No había pensado en eso. ¿Adonde podría ir? ¿Harry estaba en la misma situación?
- Voy a buscar a Harry...
- ¿De que serviría eso?
- Bueno... Supongo que el debe estar en mi misma situación...
- Bien, pero te acompaño.
- ¿Por qué? -pregunté-.
- Bueno... No tengo nada mejor que hacer y mientras estés conmigo, nadie se va a meter contigo -esbozó una sonrisa malvada y reí-.
Caminamos por los pasillos de Hogwarts, salimos en dirección al barco de Durmstang y Gaby se sentó al lado del lago donde se hallaba el calamar gigante.
- ¿Cómo nos va a ayudar esto exactamente a encontrar a Harry? -pregunté sentándome a su lado-.
- ¿Qué? Ah si, Harry... Bueno, yo solo quería tomar el sol, y tu me seguiste
Fruncí el ceño. Ya había abierto la boca para protestar cuando habló
- Era broma, allí está, míralo.
Harry estaba discutiendo con Hermione al lado de unos árboles. Me acerqué a ellos y pude oír su conversación.
- ¡Harry! ¡Esto es serio! -dijo Hermione notariamente preocupada- ¿Sabes lo que hay que hacer al llegar al castillo no?
- Darle a Ron una buena patada en el--
- ¡No! ¡Escribirle a Sirius!
- ¿Sirius? -pregunté, saliendo de entre los árboles- ¿Van a escribirle?
- Hola Violet -refunfuñó Harry- ¿Que tal la estás pasando tu? 
- No muy bien -contesté- Ron no es el único pelirrojo amargado. ¿Van a escribirle a Sirius?
- ¿Por que te interesa tanto? -preguntó Hermione-.
- Bueno... Sirius me cae muy bien -admití- ¡Pasar tanto tiempo en Azkaban sabiendo que era inocente! En ese horrible lugar... -dije entrecortado- Se pierden todas las esperanzas... ¡Y el logró conocerte! Solo para que conocieras la verdad... Y vengarse de Pettigrew... Y tal vez el podría saber algo de...
- ¿Algo de que? -preguntó Harry-.
Negué con la cabeza
- ¿Nos estás ocultando algo? -preguntó Hermione-.
Volví a negar.
- Harry, ¿No te has preguntado quien querría poner tu nombre en el cáliz? -pregunté-.
- Pues... Voldemort, ¿No?
- Bien, ahora, ¿Te has preguntado quien querría poner el mío?
Harry dudó por un momento, cuando habló
- Dolohov... -dijo más para sí mismo que para Hermione y para mí-.
- Exacto. Y mira -dije enseñandole los papelitos- Los pedí para examinarlos. Si te fijas, los dos papelitos tienen la misma caligrafía y el mismo tipo de papel, eso quiere decir...
- ...Que quien puso tu nombre en el cáliz... ¿Puso el de Harry? -asumió Hermione-.
Asentí.
- Pero, ¿Quien se habría colado a Hogwarts? ¿Quien se habría tomado tantas molestias? ¿Dolohov? ¿Bellatrix? No creo que Voldemort tenga planes de matarme por ahora. ¿Quien sabe? Tal vez siga creyendo que estoy de su lado... Pero estoy más que segura de Dolohov no tiene otra misión por el momento, aunque no conozco los planes de Bellatrix... Se necesita de una persona desquiciada para conocer el cerebro de otra persona desquiciada -dije pensando en Gabriela- Si la persona que metió tu nombre y el mío en el cáliz de fuego es la misma: ¿Quién es? ¿Crees que Sirius conozca a alguien?
Nadie respondió. 
- Pensé en que... Aunque no lo creo... -dije algo indecisa- Si el que puso nuestros nombre en el cáliz los escribió, tal vez podamos reconocer su caligrafía... 
- Buena idea -dijo Harry, pero cuando abrió la boca Hermione se apresuró a decir-.
- No fue Snape.
- ¿Como estás tan--
- Mira -dijo blandiendo el papelito en su cara- Esta no es su letra, y bien que la he visto muchas veces en Pociones.
- Bien -refunfuñó Harry- No fue Snape, ¿Entonces...?
- Bueno... -pensé- No creo que haya sido ningún profesor... Nadie es lo bastante torpe. Si encontrásemos alguna letra más... Yo que sé, ¿En un papel suelto?
- No lo creo -objetó Hermione- No creo que fuera tan tonto como para escribir en alguna otra pare ¿No creen?
Pensé por un momento
- Eso era lo que me temía... Pero bueno, no pierdo nada tratando de comparar su letra con la de algún sospechoso ¿No? 
- Claro... -dijo Harry- Si me dieras mi papelito--
- ¿Van a ayudar? -pregunté-.
- Por supuesto -dijo Harry- Estoy involucrado tanto en esto como t--
- ¿Hermione?
Asintió después de un minuto.
- De acuerdo -dijo- Pero igual creo que sería una pérdida de tiempo...
- Bien -dije entusiasmada, entregándole a Harry el papel con su nombre- Esto no es algo que se pueda investigar en la biblioteca -le aclaré a Hermione al ver su expresión- Y sé que es casi inutil, pero si ven algo avisenme. Ten Hermione -dije entregándole el papelito- Créeme, lo he visto tantas veces que casi puedo igualar la letra.
- Lo mejor será escribirle una carta a Sirius explicando lo que pasó -dijo Hermione- Recuerda que te pidió que lo mantuvieras informado...
- De acuerdo -dijo él-.
- Y Harry -intervine- Mantenme informada de Sirius, ¿Si?
Asintió.
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Conforme pasaban los días, pensé que no se podría poner peor; hoy me acuerdo de cuando pensé eso, y me pregunto: ¿Que diablos tenía en la cabeza? ¡Se puso mucho peor! Los de Hufflepuff no me dirigían palabra ni aunque tuvieran que hacerlo: Esto lo comprobé en clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas el lunes, cuando un excreguto de cola explosiva le explotó a Hannah Abbott en la mano y cuando iba a ayudarla, se alejó tan bruscamente que todos me miraron como si yo fuera la que había explotado en su mano. No había vuelto a hablar con Cedric y la única de Hufflepuff que a la que parecía agradarle era Gabriela. A la hora de comer, me sentaba apartada, en un rincón de la mesa de Ravenclaw, tan lejos de ellos como de los estudiantes de Beauxbatons. No todos me odiaban, pero no quería hablar con nadie si no estaba con Ginny. Los del equipo de Quidditch si me creían, especialmente Jeremy, Brad y Duncan. Después de comer, fui a Aritmancia, compartíamos con Gryffindor así que me senté junto con Hermione.
Terminada la clase, la profesora Vector no nos dejó tarea. 
- ¿Que tienes ahora? -pregunté-.
- ¿Por que lo preguntas? -dijo mientras nos juntábamos con Harry- Hola Harry, ¿Que tal Adivinación?
- Genial -dijo Harry en tono irónico- Voy a morir en tres días.
- ¿Qué tienen ahora? -pregunté- No me apetece ir a Transformaciones...
- ¿Podemos faltar a las clases? -preguntó Harry-.
- No es que pueda... -dije- Es que no me provoca...
- Me parece que pasas demasiado tiempo con Gabriela -Hermione frunció el ceño-.
- Además, -dije ignorando su comentario- planeo leerme la Historia de Hogwarts -dije sacando un ejemplar de mi bolso-.
- ¿Para que? -preguntó Harry- Podrías preguntarsela a Hermione... Se la sabe de memoria...
- Quiero leerla para ver si descubro algo importante -aclaré- Y no es lo mismo preguntarselo a Hermione- ¿A donde vamos? -pregunté cuando comenzamos a bajar la tercera escalera-.
- Tenemos doble hora de Pociones -dijo Harry-.
- Pensándolo mejor... -dije comenzando a retroceder-.
- Oh no, ahora te vienes -dijo Hermione entre risas, jalando mi brazo-.
Al llegar a las mazmorras, nos encontramos con los de Slytherin, cada uno con una insignia muy grande en la túnica. Al acercarnos, pude ver que tenían un mensaje escrito en rojo:
Apoya a CEDRIC DIGGORY:
¡El AUTÉNTICO campeón de Hogwarts!
- ¿Te gustan Potter? -preguntó Draco en voz muy alta cuando llegamos- Y eso no es todo, ¡Mira!
Apretó su insignia contra el pecho y el mensaje desapareció, dando lugar a otro escrito en verde:
POTTER APESTA
Todos los de Slytherin empezaron a reir y apretaron sus insigneas contra el pecho, de modo que todo el pasillo quedó alumbrado en verde. Noté que Harry estaba rojo, pero no de vergüenza, sino de furia.
- Muy bonitas te quedaron, Draco -dije-.
- ¿Por que crees que las hice yo? -preguntó en un tono divertido-.
- Porque si las hubiera hecho Parkinson diría: 'Me creo superior a Vinderwall' o 'Draco Malfoy es mucho mejor que Cedric, ¡Votemos por él!' -dije imitando la pesada voz de Pansy en mis comentarios- Además, todos los demás se conforman con fastidiarnos de la manera más simple--Aparte de que no tienen la inteligencia para hacer uno de... Estos -dije observando uno entre mis manos.- Así que creo que es más que evidente que tu las hiciste -dije tirandolo hacia un lado- Espera, ¿Por que no sale mi nombre aquí? Créeme que si eso -dije señalando a Pansy- las hubiera hecho saldría más grande que el de cualquier otro.
- ¡Ah! -exclamó Pansy- ¿Sedienta por fama, Vinderwall?
El grupo de chicas de Slytherin (liderado por Pansy ¬¬) empezó a reír. La misma idiota empezó a reír.
- ¡Veo que no saben usar la lógica! -murmuré ofendida porque se reían de mi razonamiento- ¡Idiotas! ¡Y no quiero fama, que ya tengo bastante!
- ¡Ah, muy divertido! -le dijo Hermione a Parkinson y a su grupo de chicas- ¡Derrochan ingenio! 
- ¿Quieres una Granger? -dijo Draco, ofreciéndosela- Tengo por montones. Pero con la condición de que no me toques la mano, me la acabo de lavar y no quiero que una sangre sucia me la manche.
- ¡Draco! -grité furiosa-.
¡Ahí va otra vez! ¡Insultando a Hermione! ¿Quién se cree para ir molestando a mis amigos? Menos mal que habían testigos porque si no yo... ¬¬ 
Ron estaba apoyado contra el muro junto con Dean y Seamus, sin hacer nada, ¿Cómo podía dejar que Draco le hablara así a Hermione?
La ira de Harry se iba acumulando y en cualquier momento podría estallar. En un abrir y cerrar de ojos, sacó su varita y apuntó al rubio. Todos los que estaban cerca se apartaron por el pasillo.
- ¡Harry! -exclamó Hermione-.
- Vamos, Potter -lo desafió con traquilidad, sacando su varita- Ahora que no tienes a Moody para que te proteja, a ver que puedes hacer.
Todos se apartaron más. Hermione quería impedir que lucharan pero un duelo no le vendría mal a Harry, Draco podría estar haciéndole un favor al practicar con él para la primera prueba y quería ver que le diera una paliza al rubio de una vez, ya que no pude darme el lujo en mi pelea interrumpida por Ojoloco. Estaban en el medio del corredor. Se miraron a los ojos por un minuto y atacaron justo al mismo tiempo.
- ¡Furunculus! -gritó Harry-.
- ¡Densaugeo! -exclamó Draco-.
Los hechizos fueron a dar al adversario, pero chocaron en el aire y rebotaron en ángulo. El hechizo de Harry le dio a Goyle en la cara, donde le brotaban forúnculos grandes y feos, a punto de estallar. Para mi amargura, el hechizo de Malfoy le dio a Hermione, que se tapaba la boca con ambas manos.
- ¡Hermione! -grité y me acerqué a ella- ¡Quita las manos! ¡Deja que te ayuden!
- ¡Hermione! -exclamó Ron acercándose para ver lo que pasaba-.
Vi a Ron retirar las manos de la cara de Hermione. Fue impresionante ver sus incisivos, que de por sí ya eran grandes, creciendo a una velocidad considerable. Se parecía a un castor. Sus dientes ya pasaban la barbilla. Gritó al sentirlos allí.
- ¿A que viene todo este ruido? -preguntó una voz apagada. Era Snape-.
Todos los de Slytherin, Gryffindor y yo empezamos a gritar para poder explicar lo que sucedió. Snape apuntó a Malfoy y lo escogió a él para que lo explicara, claro, la mejor persona que podría haber elegido ¬¬
- Potter me atacó, señor--
- ¡Nos atacamos el uno al otro al mismo tiempo! -gritó Harry-.
- ... Y le dio a Goyle, mire...
Snape examinó a Goyle hasta que le dijo
- Ve a la enfermería, Goyle.
- ¡Malfoy le dio a Hermione! -exclamé- ¡Mírela!
Le ordené a Snape que viera a Hermione, y lo hizo de mala gana. Parkinson y las demás se reían silenciosamente detrás de Snape. Les hice un gesto de que les iba a cortar la cabeza.
- No veo ninguna diferencia 
Hermione ahogó unos sollozos y se le empañaron los ojos.
- ¡¿Cómo es que puede ser tan cruel?! -exploté- ¡Tan arrogante e insensible! Pero claro, al tratarse de un Slytherin... ¡No superará su odio hacia Gryffindor solo por lo que sucedió cuando era joven! ¡HIPÓCRITA DE--
- ¡50 puntos menos para Ravenclaw, Vinderwall! -exclamó- Le aconsejo que se vaya a Transformaciones ahora.
- ¡No puede decirme que hacer! ¡Es un viejo desagrada--
Pero no pude terminar la frase. Snape brincó hacia donde estaba y agarró con fuerza el cuello de mi camisa, atrayéndome hacia él y levantándome del suelo lo suficiente para poder alcanzarlo sólo con la punta de los pies. Ambos nos mirábamos con un intenso odio: queríamos arreglar esto a los golpes; a Snape pudieran haberlo despedido por haberme golpeado, pero a mí podrían expulsarme y al no tener sitio al cual ir, tendría que regresar con mis tíos. Pasados unos minutos, solo gruñó algo entre dientes y, sin siquiera abrir la boca, dijo
- Otros 50 puntos menos. Vaya, creo que es un récord personal -dijo con una sonrisa de satisfacción en el rostro y soltándome con fuerza- En cuanto a la chica-castor--
Harry y Ron tuvieron suerte de gritar lo que opinaban al mismo tiempo, porque, aunque se escuchó, no se entendió tan bien. 
- Perfectamente, 50 puntos menos para Gryffindor, y Weasley y Potter se quedarán castigados. ¡Usted también, Vinderwall! Ahora entren, o tendrán que quedarse castigados una semana entera.
Salí corriendo tras Hermione, que se dirigió a la enfermería.
- Castigada, ¡Castigada! ¡Y 100 puntos menos! ¡Claro! ¡Si de Snape se tratase, Ravenclaw podría despedirse de la Copa de la casa dentro de los próximos 10 años! ¡Ojalá hubiéramos solucionado esto a los golpes! ¡Ya me gustaría a mí ver su expresión cuando Dumbledore lo expulsara! ¡Maldita corbata! -exclamé mientras me quitaba la corbata que estaba ahorcandome alrededor del cuello y la colocaba alrededor de este sin amarrarla- Viejo amargado, desagradable, no puede dejar su orgullo de lado nunca, pero claro, como nunca tuvo amigos... -reí mientras hablaba conmigo misma- Ahora que lo pienso, el castigo y los puntos valieron la pena. Ponerlo en su lugar frente a los Slytherin es una ocasión que tal vez no se me vuelva a presentar... ¡Y ahora viene Draco con sus insignias! Mayor estupidez no se le pudo ocurrir... Me pregunto cuánto tiempo libre tiene ese chico... ¿Y por qué mi nombre no aparece en ellas? Puta Parkinson, yo no quiero más fama... Pero... Y si Draco... ¿Y si él aún...? No -contesté firme rechazando tanto esa opción como las lágrimas que estaban a punto de desbordarse- ¿Por qué tenía que ser mi nombre? ¿Por que no podían haber sido Fred y George? ¡Harry tampoco se buscaba esto! -suspiré, gruñí y me recosté contra la pared frente al aula de transformaciones- Apuesto a que a ellos les habría encantado que salieran sus nombres. Apuesto a que a Hermione no le haría mucha gracia pero por lo menos Ron y Ginny los hubieran apoyado... ¿Y tú que miras?
Ginny se había quedado mirándome extrañada al lado de la puerta. Tenía el libro de Transformaciones 'Avanzadas' para tercer curso sujeto firmemente con su dos manos y en su mirada había una mezcla de tristeza y desafío y pude entender que había escuchado más de la mitad de lo que había dicho.
- ¿100 puntos menos? -preguntó con la voz rota-.
- Trataba de defender a Hermione -le espeté- ¿No has entrado a clase?
Negó con la cabeza, pero cuando iba a responder me adelanté
- ¿Y que esperas? -pregunté bruscamente-.
- ¿También estás castigada? -preguntó ignorando mi último comentario-.
- Si bueno, Snape me odia, no me sorprende que me haya castigado porque hasta yo creo que me lo merecía, -dije con un tono irónico- pero por lo menos no voy a estar sola, Harry y Ron...
- ¿También los castigaron?
Asentí con la cabeza. 
- ¿No tendrías que entrar a clase? Deberías tomar apuntes considerando que tu tienes que hacer los exámenes finales... Tendremos suficiente tiempo para hablar en la sala común ¿No crees?
Asintió. Pude ver un intento de sonrisa asomarse por sus labios, pero hasta ahí. Abrió la puerta lentamente y entró por ella. Al otro lado pudo oirse claramente 'No la encontré, Profesora McGonagall'. Pensar que me estaba salvando el pellejo, ya era suficiente con un castigo y 100 puntos menos... Al fin y al cabo Ginny ya no estaba molesta conmigo y eso me dio ánimos para continuar con mi camino hacia la enfermería.  
Al entrar, pude ver a Hermione sentada en una camilla y a la señora Pomfrey sosteniendo un espejo delante de ella con una mano y una... ¿Herramienta? Con la otra.
- Avísame hasta donde los tenías...
Hermione hizo un sonido de asentimiento, ya que tenía la boca abierta y sus dientes eran demasiado grandes como para poder hablar.
- ¿Hermione te encuentras bien? -pregunté-.
La señora Pomfrey me reconoció apenas me vio.
- ¡Violet! -exclamó- ¿Cómo te encuentras? Pensé que estarías con el señor Bagman
- Ehh... Muy bien, gracias, ¿Con el señor Bagman?
- Si, ¿No te han dicho?
- ¿Decirme que?
- Todos los campeones deberán reunirse en un aula... Creo que les quieren tomar unas fotografías... ¡Por favor, niña, arréglate esa corbata!
Por la cara que puso Hermione, supe que pensamos lo mismo: Si el que vaya a buscar a Harry meciona 'fotografías' en frente de Ron, la cosa se pondrá seria, y si las menciona en frente de Snape, se pondrán peor.
- Ah bueno... Ya me voy... ¡Adios Hermione!
Subí y pude ver a Harry y a Colin Creevey en las escaleras
- ¡Harry! -me apresuré a subir-.
- ¡Violet! -exclamó- ¡¿Cómo está Hermione?!
- Se encontrará mejor -dije con una sonrisa- Em... -aparté a Colin- Mejor. 
Colin me miró furioso pero a la vez dando saltos.
- ¿Puedo acompañarlos? ¿Puedo? ¿Puedo? Tal vez pueda faltar a una clase y me hagan una entrevista a mi también ¡Yo mismo puedo tomarte las fotos Harry!
Harry y yo nos miramos.
- Lo siento Colin... -empezó Harry-.
- Lárgate enano -ordené y obedeció algo decepcionado- ¿Mencionó algo de las fotografías en frente de Ron?
- Sí que lo hizo ¬¬
- ¿Y no te dijo nada?
- Se limitó a mirar al techo -dijo Harry con furia- ¡Como si yo me estuviera buscando ser famoso!
- Calma Harry -dije- Ya verás que se le pasará...
- Si claro -dijo mientras terminamos de subir las escaleras- Cuando me partan el cuello o me maten.
Llegamos a un aula bastante pequeña. Colocaron los pupitres hacia el fondo para dejar un amplio espacio, pero habían juntado tres de ellos delante de la pizarra y los forraron de terciopelo. Detrás de estos habían colocado seis sillas y Ludo estaba sentado en una de ellas, hablando con una bruja que no conocía que llevaba puesta una -horrible- túnica color fucsia. Como siempre, Viktor estaba parado en un rincón, sin hablar con nadie. Cedric y Fleur conversaban y esta parecía mucho más amable de lo que se le veía la vez anterior. Ludo pareció notar nuestra presencia y saltó de un brinco.
- ¡Ah, aquí están! ¡Los campeones cuatro y cinco! Entren, chicos, vamos... No se preocupen: esto es solo la ceremonia de comprobación de la varita...
- ¿La qué? -pregunté-.
- Comprobación de varitas. Tenemos que comprobar que sus varitas se encuentren en perfectas condiciones para que no den ningún tipo de problema. Como sabrán, son las herramientas más importantes con las que van a contar en las pruebas... -explicó- El experto está arriba en estos momentos con Dumbledore. Luego habrá una pequeña reunión fotográfica. Esta es Rita Skeeter -añadió, señalando a la bruja con la mano- Trabaja para El Profeta y va a escribir un pequeño artículo sobre el Torneo.
- A lo mejor no tan pequeño, Ludo -dijo Rita mientras miraba a Harry- Me pregunto si podría hablar un ratito con Harry antes de que empiece la ceremonia... -dijo sin apartar sus ojos de Harry- El más joven de los campeones... Ya sabes... Por darle un poco de gracia a la cosa.
Me aclaré la garganta. ¿Enserio acaba de decir el más joven de los campeones? ¬¬ Ron tiene razón, es muy fácil pasar desapercibida al lado de Harry, a menos que tus incisivos midan más de tres metros de largo, claro, Harry no buscaba nada de esto y eso era lo más irónico del asunto ¬¬.  
- ¡Por supuesto! -exclamó Ludo- Es decir, si Harry no tiene algún inconveniente...
- Eh... -vaciló Harry. El no quería llamar la atención-.
- Divinamente -sonrió Rita Skeeter-.
Sin perder un instante, se paró de la silla y se llevó a Harry a otra parte. Cedric dejó de hablar con Fleur y se me acercó.
- Hola... -dijo-.
- Hola -respondí-.
Se hizo un silencio. Trataba de mirar al piso pero Cedric trataba de que lo mirara.
- Quería hablarte respecto a lo que ocurrió el otro día--
- No importa -aclaré- Sé que fue un malentendido, eso es todo -sonreí-.
Por un momento pareció que eso no era lo que quería decirme, pero igual sonrió. 
- ¿Qué es la comprobación de las varitas? -pregunté-.
- Ah, eso. Es solo una prueba que van a hacerles para confirmar que no tengan ningún daño. No te preocupes, no es ninguna prueba del Torneo -dijo al ver mi expresión- Vamos a sentarnos, pronto llegará Dumbledore. ¿Qué te hiciste? -preguntó con sarcasmo al notar mi corbata- ¿Sabes que tienes que amarrarla alrededor de tu cuello cierto?
- No me digas -respondí con el mismo tono que había empleado él- ¿Quieres decir así? -pregunté acomodándome la corbata-.
- Y después así... -continuó él anudándola. No me había dado cuenta de que tan cerca estaba de mí, a penas a un parte de centímetros de mi boca. Cruzamos miradas por un momento y después de que desperté de un tipo de trance, fue que me di cuenta de lo cerca que estaba. Bajé la mirada algo apenada, y él se debió dar cuenta porque sonrió- Perfecto -murmuró al terminar de arreglarla- Como nueva.
- Gracias -terminé de decir después de unos incómodos segundos-.
Nos sentamos y poco después llegó Dumbledore, seguido por Harry que se sentó a mi lado.
- Permítanme presentarles al señor Ollivander -dijo Dumbledore ocupando su sitio en la mesa del tribunal- Se encargará de comprobar sus varitas para asegurarse de que se hallan en buenas condiciones para el Torneo.
El señor Ollivander cruzó la puerta y e hizo una reverencia. Yo lo conocía, el me había vendido mi varita. 
- Mademoiselle Delacour, ¿Le importaría a usted venir en primer lugar? -preguntó el señor Ollivander avanzando hacia el medio del aula-.
Fleur caminó hacia él y le entregó su varita. El anciano la hizo girar entre sus dedos y brotaron chispas oro y rosa. Luego, la acercó a sus ojos y comenzó a examinarla.
- Veinticinco centímetros... Rígida... Palisandro... Y contiene... ¡Dios mio!
- Un pelo de la cabeza de una veela -aclaró Fleur- Una de mis abuelas.
¡Ja! Ya decía yo porque los chicos se babeaban siempre al verla... Efecto veela, supongo.
- Sí -confirmó Ollivander- sí. Nunca he usado pelo de veela. Me parece como resultado unas varitas muy temperamentales. Pero a cada uno la suya, y si esta le viene bien a usted...
Pasó una ves más el dedo por la varita, en busca de algun defecto, golpe, o arañazo. Luego murmuró:
- ¡Orchideous! -brotó un ramo de flores de la punta de la varita-. Bien, muy bien, está en perfectas condiciones -declaró devolviendole a Fleur su varita, y el ramo de flores- Señor Diggory, ahora usted. 
Cedric caminó hasta el señor Ollivander y le dio su varita
- ¡Ah! Veamos, esta la hice yo ¿Verdad? -preguntó, evidentemente más entusiasmado que cuando Fleur le dio su varita- Si, si, lo recuerdo muy bien. Contiene un solo cabello de la cola de un excelente ejemplar de unicornio macho. Debía medir 17 pies. Casi me clava el cuerno cuando le corté la cola. Treinta centímetros y medio... Madera de fresno... Agradablemente sencible. Está en buenas condiciones ¿La trata usted con regularidad?
- Le di brillo anoche -respondió Cedric con una sonrisa-.
Miré a Harry por el rabillo del ojo, estaba tratando de darle brillo frotándola con su túnica XD. 
El señor Ollivander hizo salir de la varita de Cedric una serie de anillos de humo plateado, se declaró satisfecho y llamó a Krum.
Viktor se levantó y avanzó hasta el señor Ollivander, sacó la varita y se quedó allí con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos.
- Mmm... esta es una manufactura de Gregorovitch, si no me equivoco -dijo Ollivander- Un excelente fabricante, aunque su estilo no es lo que yo... Sin embargo...
Examinó cada rincón de la varita en busca de rasguños o algo, pero fue en vano.
- ¿Madera de carpe y fibra sensible de dragón? -preguntó y Krum asintió- Bastante más gruesa de lo usual... Y rígida... Veintiséis centímetros... ¡Avis!
De la varita se produjo un estallido parecido a cuando se dispara un arma y de ella salieron un montón de pájaros, que se fueron volando por la ventana.
- Bien -dijo el anciano- Vinderwall... ¿Quisiera seguir?
Me paré de mi asiento, me dirigí al señor Ollivander y le entregué mi varita.
- Ah... Me acuerdo de esta... -dijo deslizándola entre sus dedos- Madera de sauce... 30 centímetros... Nervios de corazón de dragón... Flexible, fácil de sacudir y mover... Muy poderosa. Buena para hechizos difíciles pero excelente para encantamientos complicados... Esta me recuerda a la varita de la joven Lily Evans... Sauce... Veinticinco centímetros... Elástica--
- Señor Ollivander -dijo Dumbledore- Por favor...
- Ah si, si... ¡Serpensortia!
Al decir esto, una serpiente muy gruesa, como de cinco metros, negra y de grandes colmillos salió de mi varita. Sentí un escalofrío al recordar a Nagini . Cuando la serpiente hubo desaparecido, me delvolvieron mi varita y llamaron a Harry.
Cuando el señor Ollivander acabó con su varita, ya estaba lista para irme. Pero...
- ¡Las fotos, Dumbledore, las fotos! -dijo Bagman-Todos los campeones y los miembros del tribunal. ¿Que te parece Rita?
- Sí, sí, esas primeros -dijo sin darle importancia- ¿Tal vez luego podríamos tomar unas individuales? -dijo mirando a Harry-.
- ¡N--
- ¡Por supuesto! -exclamó Bagman-
- Divinamente -sonrió la desagradable mujer-.
Las fotos costaron mucho trabajo. Especialmente porque Madam Maxime le quitaba la luz a todo el mundo y el fotógrafo no podía retroceder lo suficiente para incluirla en la foto. Al final tuvo que sentarse xD Krum, que pensaba acostumbrado a este tipo de cosas, parecía querer esconderse y por eso se ponía hacia atrás. El fotógrafo quería que Fleur se colocara adelante (y ella no mostraba ninguna resistencia) pero Rita agarró rápidamente a Harry y lo puso en frente y al medio. Cedric y yo nos limitamos con ponernos a cada lado de Harry y sonreír. Luego, insistieron en que se tomaran las fotos individuales de los campeones y después pudimos ir a comer. Harry, Cedric, Fleur, Viktor y yo salimos del aula y nos dirigimos al Gran Comedor al mismo tiempo, pues se hacía tarde.
- ¿Qué porquería no? Digo, lo de las fotos -hablé. No tenía sentido guardarle rencor a nadie y íbamos a competir-.
- Pues, a mi me paguece genial todo esto de salig en El Pgofeta -dijo Fleur-.
- Si claro, porque Skeeter no está cabreada contigo -dijo Harry-.
- Ya entiendo porque Ron está tan enojado... ¡Ha pasado así toda su vida! Es decir, antes de que te conociera tenía a sus hermanos... Bill trabaja en Gringotts, Charlie con dragones, Percy en el Ministerio de Magia, Fred y George... ¡Bueno, son Fred y George! y Ginny es la única niña y aparte, está en Ravenclaw... ¡Pero yo nunca he hecho nada para destacarme! ¡¿Por que rayos se porta así conmigo?!
- ¿Hablas de Ron o...?
- ¡De Ginny! -exclamé- ¡Ya nunca me habla y me trata indiferente!
Se hizo un silencio mientras los cinco caminábamos por el corredor, cuando Viktor habló:
- No sabía que la pasarran tan mal
- ¡Pues claro! -exclamé- ¡Ya les habíamos dicho que no habíamos puesto nuestros nombres en el cáliz! ¿O creían que nos la estábamos pasando bomba?
Sentí como me sacaba un peso de encima. No le había dicho a nadie como me sentía. Bueno, a Gaby, pero no era lo mismo que decirle a Harry, que compartía la misma experiencia.
- Pegdonenme -se disculpó Fleur- Ciegtamente pensé que queguían fama o dinego, pego ya veo que me he equivocado.
- No hay problema -dijo Harry y yo asentí con la cabeza-.
Llegamos al Gran Comedor, que estaba lleno. Cada uno fue a tomar asiento en su propia mesa, y yo me senté junto con Fleur, aunque no nos hablamos durante el banquete. Busqué a Hermione con la mirada, pero no estaba. 'Debe seguir en la enfermería' pensé. Harry comió solo en un extremo de la mesa. Ron estaba sentado al lado de Dean y Seamus, sin intercambiar palabra, solo comiendo. Al terminar, esperé a que todos salieran del Gran Comedor para poder sentarme con Harry. Le dí unas palabras de apoyo pero el muy necio no quiere hacer las paces con Ron, ¡Y termina comparándome con Ginny! '¡No es mi culpa que Ginny sea tan terca!' exclamé. Bien, si no quiere reconciliarse con Ron, es su problema. Quise hablar con Gaby, pero no pude encontrarla en su mesa... Finalmente me dirigí a la torre de Ravenclaw. Respondí el acertijo y entré. La sala común estaba abarrotada de gente, entre ellas, el equipo casi-completo de Quidditch, a excepción de Cho. 
- ¿Crees que será buena idea? -preguntó Grant-.
- Creo que es una idea excelente -intervino Duncan- ¿Pero cómo crees que se lo tome?
- Es una buena idea sin lugar a dudas -declaró Roger- Es decir, viste su actuación en el último partido... 
- ¿De quién hablan? -pregunté, sabía que ni Duncan, Jeremy o Brad estaban molestos conmigo- ¿Es sobre el equipo? ¿Van a sacarme?
- No -negó firmemente Grant- No vamos a sacarte.
- Es solo que...-
- ¿Has hablado con Ginny? -preguntó Duncan evadiendo el tema-.
Fruncí el entrecejo. 
- No todavía -dije- Y eres mi amigo desde el tiempo suficiente para saber que no me gustan ni los secretos ni las mentiras -dije y me fui a mi habitación, ¿Ahora Duncan me ocultaba algo?-.
Al entrar vi a Luna dormida, a Pain en su jaula y a Ginny sentada en su cama, mirando al suelo con el entrecejo fruncido. No había rastro de Cho.
- Me alegra de que esta vez me hicieras caso -dije abriendo la puertecita de la jaula de Pain- ¿Quieres dar una vuelta? -pregunté acariciando su cabeza mientras se posaba en mi hombro-.
Salió por la ventana y se perdió de vista a lo lejos. Me puse mi pijama y me recosté en mi cama, cerrando las cortinas de dosel.
Ginny seguía en la misma posición, con la mirada perdida. Era la única con la lámpara de mesa prendida.
- ¿No vas a apagarla? -pregunté-.
- ¿Te divertiste en tu entrevista? -dijo sin apartar la mirada del piso, pero frunciendo más el ceño-.
- No -respondí cortante- ¿Vas a apagarla? 
- Buenas noches -dijo sin ganas apagando la lámpara-.
- Eso espero -respondí-.
Que mierda, había esperado que las cosas se solucionaran después de esta tarde, pero veo que me equivoqué.
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Me levanté a la mañana siguientes sin ánimos de hacer nada. Abrí las cortinas de mi cama para ver si Ginny seguía dormida, pero no estaba allí.
- Buenos días -dijo Cho casi sin ganas-.
- Buenos días -dije- ¿Qué hora es?
- Muy temprano -dijo Luna mirando por la ventana-.
- ¿A que hora se levantó Ginny? -pregunté-.
Ambas se encogieron de hombros. Gruñí, si quería evitarme, podría decírmelo para hacérselo más fácil. Faltaban quince minutos para la primera clase. Terminé de vestirme rápido y bajé corriendo al Gran Comedor y agarré lo primero que vi. Después de salir corriendo y devolverme a agarrar otra cosa debido a que lo que agarré en primer lugar fue una servilleta ¬¬ salí corriendo hacia Historia de la Magia.
Me senté con Duncan (como de costumbre ahora que Ginny me evitaba) y después de quince minutos nos pusimos a jugar ahorcado en una esquina del pergamino, después de todo, yo no tendría que hacer exámenes y Duncan... Bien, Duncan no es que sea el alumno más aplicado de Ravenclaw. Después de eso, tuvimos transformaciones y pude transformar mi tetera en un puercoespín y después volverla a su estado original, así que gané 10 puntos para Ravenclaw. 'Genial, ahora solo me falta recuperar 90 más, wuju ¬¬'.
Después me separé de Duncan para ir a Aritmancia. Me encontré con Hermione 
quien me mostró un ejemplar de 'El Profeta'. Me escondí un poco en mi silla para poder leerlo:
Yo, Rita Skeeter, escritora de El Profeta, he visitado recientemente el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, sede del Torneo de los Tres Magos (competencia que no se realiza desde hace mucho tiempo) de este año. Aunque este año no debería llamarse Torneo de los 'Tres' Magos, ya que dos alumnos más de Hogwarts se colaron en el Torneo. A pesar de ser menores de edad, Harry Potter y una tal Viviana Vinderwall, metieron sus nombres en el Cáliz de Fuego y han hecho algún tipo de embrujo para que los escogiera. Después de que me revelaran esto, Harry aceptó tener una entrevista conmigo:
"Supongo que les debo mi fuerza a mis padres. Sé que estarían orgullosos de mí en este momento... Sí, algunas noches aún lloro por ellos, no me da vergüenza confesarlo... Sé que no puedo vivir ningún daño en el Torneo porque ellos me protegen".
(...) Finalmente, Harry ha hallado el amor en Hogwarts: Colin Creevey, su íntimo amigo, asegura que raramente se lo ve sin la compañía de una tal Harmony Granger, una muchacha de sorprendente belleza, hija de muggles y que, como Harry, está entre los mejores estudiantes del colegio.
Una vez terminado de leer el periódico, no me había dado cuenta de que acababa de sonar la campana. Recogí todo apurada y corrí junto con Hermione al Gran Comedor.
- ¡Esa zorra no pudo hacerte esto! -exclamé furiosa-.
- Lo sé -dijo Harry sin inmutarse- Se encargó de transformar mis 'ehh's de maravilla...
- Divinamente, diría yo ¬¬ 
- ¿Desde cuando puedes comer en la mesa de Gryffindor? -preguntó Hermione-.
- Desde que me llamo Viviana y tu Harmony -dije en tono cortante- Nadie me ha venido a reclamar así que planeo seguir comiendo aquí hasta que Ginny se des-enoje.
- ¿Sabes? -preguntó Hermione- Ella trató de hablar ayer contigo y me preguntó por ti, deberías tratar de hablar con ella.
- No -respondí cortante- Ayer en la noche esperaba que pudiéramos hablar, pero no dio resultado, como verán.
Al terminar de comer, fui a Encantamientos.
Toda la semana tuve que aguantarme las burlas de los Slytherin, especialmente Parkinson y su grupito. Pasaba mi tiempo libre con Harry, Hermione, Gabriela o Duncan... O Cedric. Harry las burlas sufría más que yo. Siempre se metían con él por lo de sus padres y el era muy paciente, aunque se lo tomaba muy mal. Hasta que un día le explotó a Cho en la cara, sin querer, por supuesto. Hermione se lo tomaba muy bien, a decir verdad. A Parkinson también le gustaba molestarla a ella, pero Hermione se lo tomaba con tal dignidad que me quedé impresionada. A mí, bueno, trataba de contenerme la mayoría del tiempo, aunque claro, a veces se me iba de las manos, y acababa en una pelea o algo por el estilo, pero cuando estaba acompañada por Gaby, era casi imposible que alguien se metiera conmigo.
- Ya verás -decía ella- Si alguien se atreve a molestarte... Se meten con mi amiga y se meten conmigo, y créeme que no se quieren meter conmigo.
- Gracias Gaby -sonreí mientras me servía asado y jugo de calabaza-.
- No hay porque -dijo- Por cierto... ¿Sabes ya algo de la primera prueba?
- No -respondí. No había pensado en la primera prueba la verdad- ¿Y tu, que me dices?
- Esto va más allá de mis técnicas de espionaje -dijo negando con la cabeza- No puedo ayudarte... Ni siquiera con la ayuda de Fred y George...
- ¡Ey, Potter! 
- Ah, no. Draco otra vez no ¬¬
- ¿Que? -contestó Harry de mala gana-.
- ¿No quieres llorar por papi y mami? -preguntó en tono burlón haciendo que todos rieran- ¿Quieres que te preste un pañuelo?
- ¡Cállate Draco! -ordené- ¡Déjalo en paz!
- Uhh, Vinderwall -exclamó Pansy- ¡No sabía que eras la novia de Potter! Ah no, cierto, ¡Esa es Harmony! ¿Entonces que eres? ¿Su guardaespaldas personal o algo así? ¿Cuanto ganas? ¿5 knuts?
Esto no tenía sentido. Los Slytherin disfrutaban tanto ganastándonos bromas que ya ni sabían lo que decían, tomando en cuenta de que tengo una fortuna enterrada bajo tierra en Gringotts. Volteé a ver a Hermione. Ella seguía comiendo como si nada hubiera pasado, ¿Cómo podía soportarla? ¡Ese bulldog de cara aplastada me las va a pagar!
- ¿Entonces Potter? -siguió Draco- ¿Quieres o no el pañuelo?
- ¡DÉJALO! -grité- ¡Claro! ¡Cómo tu no sabes lo que es perder a un padre o una madre sigues jodiendo a los que les ha pasado! ¿Verdad? [No pregunten como hacían los profesores para no oír nada xD] 
Todos se callaron. Me senté de nuevo y preferí seguir comiendo. Al terminar, me fui a la mesa de Gryffindor.
- ¿Que pretendes? -preguntó Gaby-.
- Voy a hablar con Ron -dije- Ya no soporto más que se porten como imbéciles cuando se necesitan mutuamente.
Me fui hasta donde estaba Ron y le di un golpe en la parte de atrás de la cabeza
- ¡Auch! -dijo frotándose- ¡También te quiero!
- ¡Escúchame! -exigí- ¡Tu le vas a hablar a Harry te dé o no la gana! 
¡Pero--
- TE VAS... A HABLAR... CON ÉL... -dije entrecortadamente-.
Ron no se movió. Se volvió a su plato y siguió comiendo. Dean y Seamus miraban atónitos.
- ¡Eres un imbécil! -exclamé- ¡Y lo sabes! ¡Lo necesitas tanto como él a ti! 
Caminé furiosa hasta las puertas del Gran Comedor, donde me esperaba Gaby. Habíamos acordado dar un paseo por cualquier lado después de comer. Así podría despejar mi mente y alejarme de todos los que me fastidiaran. Además, estando con Gaby, nadie se atrevería... Ella se recostó bajo un árbol y cerró los ojos plácidamente.
- ¿Vas a sentarte? -preguntó-.
Me recosté a su lado bajo el mismo árbol y, siguiendo el ejemplo de mi amiga, cerré los ojos. Quería que la semana pasara rápido, quería saber que clase de valor tendría que demostrar en la primera prueba y en que rayos consiste, quería saber quién puso mi nombre en el cáliz de fuego y por qué la marca de mi brazo cada vez recuperaba su tono habitual... Pero como pude, traté de relajarme y no pensar en nada, como Gaby, que, sin darse cuenta, se estaba convirtiendo en mi mejor amiga...
Holi-holiiiiiiissss!!
Jajaja perdonen las incoherencias, hoy estoy medio-borracha
Hablando de eso, cada vez está más cerca Ga ;)
Espero q les gust el cap!!!
(AVISOO estoy estancada cn el 7 y talvez me tarde en publicar... SORRY!!!! :( )